sábado, 18 de diciembre de 2010

La naturaleza tiene otras leyes




En Tanzania, concretamente, en el parque de Serengueti, cuando comienza la temporada de lluvias, los ríos se desbordan de sus cauces. Este es el momento también en que los animales de aquel lugar emigran a zonas más adecuadas para su supervivencia y se ven obligados a enfrentarse a las crecidas de las aguas para llegar a su destino. Este año, las crecidas han sido especialmente importantes y turbulentas y no ha sido tarea fácil para los mamíferos más jóvenes, que se han visto con serias dificultades para no perecer ahogados.

El hipopótamo, al que se dedica este post, a diferencia de lo que haría habitualmente, atacando a animal de cualquier otra especie que se acerca al río donde él se baña en su territorio, pone aquí un empeño heróico en salvar a dos crías, una de antílope y otra de cebra. Por alguna razón, eligió a esos animales, entre los más indefensos, para acercar su morro al cuello de los animales y ayudarles a salir a flote.

Este ejemplo de cooperación espontánea entre especies diferentes no es nada raro en la naturaleza. Este caso me emociona especialmente porque el animal consigue salvar a dos pequeñas crías.

Es un ejemplo maravilloso de las perlas preciosas que esta Tierra lleva en su seno y que nosotros, los seres humanos, aun conservamos también.

Ese es el espíritu que nos salvará.