jueves, 26 de marzo de 2015

Aaron Swartz - mártir de la lucha por el Conocimiento Libre

El pasado 11 de enero de 2013 fue encontrado muerto en su departamento en Brooklyn, Nueva York, el joven Aaron Swartz, de 26 años, a quien no dudamos en considerar el primer mártir de la lucha por el Conocimiento Libre. Se dice que se quitó la vida ante las presiones del juicio al que estaba siendo sometido: si se le hallaba culpable en las trece acusaciones en su contra, estaría preso por hasta 50 años.
¿Cuál era el abominable crimen cometido por Swartz? ¿Homicidio? No. En Estados Unidos, una persona podría recibir apenas 10 años de cárcel si tiene un buen abogado. Seis años si es homicidio involuntario. ¿Robo de bancos? Veinte años. ¿Contaminar a otros con HIV intencionalmente? 10 años. ¿Vender esclavos? 20 años. ¿Amenazar al Presidente? Cinco años. ¿Ayudar a Al Qaeda a hacer una bomba atómica? 20 años. [1]
Swartz desarrolló un script (programa informático) que le permitió descargar 4,6 millones de documentos académicos y científicos, reseñas y publicaciones del sitio web Journal Storage(JSTOR), un sistema de archivo en línea de publicaciones académicas y universitarias al que se accede por suscripción. A Swartz no sólo se le acusa por descargar los contenidos, sino que temían que él intentara compartirlos en Internet de forma gratuita.
Sí: para el Imperialismo, una persona que descargara 4,6 millones de documentos científicos de las bases de datos de las universidades y planeara compartirlas en Internet, es más peligroso que un asesino o un ladrón de bancos. Hay que destacar, por cierto, que muchos de estos documentos estaban ya en el dominio público por tener más de 60 años de fallecido su autor; algunos datan del siglo XVIII.
Swartz es un desconocido para la revolución bolivariana. Pero era un luchador que buscaba que todo ese conocimiento que hacen académicos e investigadores, que queda represado en los muros de las grandes universidades o quedan restringidos en “papers” de revistas de investigación académica, pueda estar disponible para que millones de científicos y emprendedores de todo el mundo puedan poner la ciencia y la tecnología al servicio de los pueblos y no de las grandes transnacionales.
El muy joven Swartz con Lawrence Lessig
Él fue co-creador de algunos de los estándares de Internet que más usamos, como RSS; y parte del equipo que creó Reddit y otros portales web. Lawrence Lessig, el creador de Creative Commons, y Tim Berners-Lee, considerado el creador de Internet, eran sus amigos personales desde que tenía 14 años.
Swartz también fue autor del Manifiesto para la Guerrilla del Acceso Abierto, un documento que publicó en 2008, que muestra cuáles eran sus ideales:
¿Obligar a que académicos paguen dinero para leer el trabajo de sus colegas? ¿Digitalizar bibliotecas enteras pero solo permitir que la gente en Google las pueda leer? ¿Proveer artículos científicos a aquellos en las élites universitarias del primer mundo, pero no a niños en el sur del planeta? Es indignante e inaceptable. “Estoy de acuerdo”, muchos dicen, “pero ¿qué podemos hacer?” (…)
Necesitamos tomar la información, donde quiera que esté almacenada, hacer copias y compartirlas con el mundo. Necesitamos tomar cosas que ya no tienen derechos de autor y agregarlas al archivo. Necesitamos comprar bases de datos secretas y publicarlas en la web. Necesitamos descargar publicaciones científicas y subirlas a redes de intercambio de archivos. Necesitamos combatir en la Guerrilla del Acceso Abierto.
Con suficientes de nosotros, alrededor del mundo, no solo enviaremos un mensaje firme en contra de la privatización del conocimiento. Haremos que sea una cosa del pasado. (Fin de la cita)
El fiscal encargado del caso indicó que tenían que ser ejemplarizantes con él, para disuadir a cualquier otra persona de intentar hacer lo mismo. De allí que se le acusó de trece cargos y, si era hallado culpable, hubiera podido ser condenado a 50 años de prisión y hasta 4 millones de dólares en multas.
Demasiado arriesgó Swartz, quien en ese momento estaba becado en Harvard y, de haber seguido el estilo de vida de cualquier otro joven privilegiado de su edad, hoy sería un brillante ejecutivo que ganaría cientos de miles de dólares al año en una gran corporación capitalista. Pero escogió otro camino y el sistema político, económico y judicial estadounidense quería destruir su vida por unas “peligrosas descargas” de las cuales él ni siquiera se estaba beneficiando económicamente.
En julio de 2011 el Servicio Secreto estadounidense y el FBI lo arrestaron. Tuvo que pagar 100 mil dólares en fianzas y, en 2013, iba a comenzar el juicio. Pero a pesar de eso, Swartz se involucró fuertemente en la política: fue un activo luchador contra las leyes que querían limitar Internet en Estados Unidos, como la Ley SOPA y la Ley PIPA, y su lucha tuvo un papel decisivo para que no se aprobaran. Frecuentemente fue entrevistado en el canal Russia Today (RT) donde daba sus visiones sobre el mundo y por qué estas leyes, de haberse aprobado, hubieran destruido el sueño de una Internet libre y para todos.
Swartz fue hallado muerto en su apartamento en Brooklyn el 11 de enero de 2013. Murió 7 semanas antes que otro luchador por el conocimiento libre: el gran Hugo Chávez. Se dice que Swartz se suicidó por las presiones del juicio… pero si ustedes ven el documental sobre su vida, “The Internet’s Own Boy” (está en YouTube), tal vez concluyan que eso no es muy probable.
Swartz y Venezuela
Para algunos, este es “un problema de nerds gringos”: un asunto de poca importancia para los habitantes de un país que tiene problemas mucho más graves: rentismo, poca producción local, necesidad de importar productos masivamente en medio de una aguda caída de los precios del petróleo, nuestro principal producto de exportación. Además, sufrimos de contrabando, bachaqueo, escasez, colas, guarimbas, desestabilización, delincuencia e intentos de golpe de Estado. ¿A quién carrizo le importa lo que pase con unos nerds en Estados Unidos? ¿No tienen problemas más importantes de qué preocuparse?
Sin embargo, las personas que quieren producir, que quieren iniciar nuevos emprendimientos para reducir la dependencia de Venezuela a importaciones extranjeras, con frecuencia necesitan maquinarias y conocimientos. Y estos conocimientos frecuentemente están fuera de nuestro alcance.
En Venezuela tenemos decenas de universidades e institutos de investigación pagados por el Estado, como la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Simón Bolívar (USB), la Universidad de Los Andes (ULA) y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), que deberían estar generando el conocimiento para poder producir todos los alimentos, medicinas y productos de primera necesidad que requieren los venezolanos. El presupuesto de la UCV y del IVIC superan el de numerosas alcaldías y algunos estados venezolanos.
¿Qué ocurre con el conocimiento que ellos generan? Parte de la respuesta está en un completísimo documento hecho por el “Equipo de trabajo para la transformación científica nacional” y publicado en diciembre en Aporrea [2], que explica algunas cosas que ocurren dentro del IVIC y de las universidades públicas. Leemos allí:
La manera tradicional de medir la producción científica es a través de la publicación de documentos científicos, es decir, el paper. El éxito de un investigador se mide por el número de citaciones que tienen sus publicaciones, o por el número de publicaciones en revistas de alto impacto internacional, que gozan del reconocimiento y prestigio de la comunidad científica.
Así, en el IVIC uno de los principales métodos de evaluación a los investigadores es la publicación de papers en revistas de reconocido prestigio internacional, las horas de clase, la socialización del conocimiento en universidades y liceos, incluso la publicación de libros, poco peso o relevancia tienen al momento de evaluar al personal científico. A esto debemos añadir que tal método de evaluación no está reflejado ni en la actual Ley del IVIC, ni en su reglamento, ni en ningún documento público.
Sepa usted estimado lector, que una vez el documento científico se publica en una revista científica “de alto impacto y prestigio internacional”, pasa a ser propiedad de la revista, casi siempre es así. Entonces, si un estudiante universitario, cualquier persona de a pie o incluso el Presidente de la República desea acceder a algún producto científico del IVIC, tiene tres vías posibles de hacerlo, 1) pagar la subscripción a la revista internacional, 2) pagar el artículo directamente (todo en dólares y los montos varían dependiendo de la revista), y 3) escribir directamente al autor de la publicación vía internet, y pedir el favor de que le envíe el documento -previa justificación, por supuesto-.
Entonces la contradicción surge porque el ejecutivo nacional está invirtiendo cuantiosas sumas de dinero para impulsar la investigación en el IVIC, pero la forma como esta se mide es a través de las publicaciones científicas “en revistas de alto impacto y prestigio internacional” -que además están en inglés-. Publicar en revistas nacionales o de América Latina es un acto menor, que no goza de prestigio ni de reconocimiento. Ahora bien, la contradicción surge porque esta considerable inversión del ejecutivo es para desarrollar la investigación, teniendo como eje fundamental la resolución de problemas concretos y la socialización y democratización del conocimiento, mientras que los investigadores del IVIC utilizan el recurso público para producir conocimiento que termina, en buena medida, privatizado en manos de revistas internacionales, y a cambio, el investigador que publica en este tipo de revistas goza del reconocimiento de sus pares, y a mayor número de citaciones mayor capital científico y prestigio, aunque los estudiantes del país o la gente común interesada en una determinada materia ni se entere de que tal publicación existió, ¿No le parece a Usted, contradictoria esta situación? (Fin de la cita)
Efectivamente, los miles de millones de bolívares que el Estado venezolano invierte en universidades y centros de investigación para que generen conocimiento, muchas veces causa que ese conocimiento termine siendo propiedad de prestigiosas revistas científicas extranjeras, y no llega a las manos del pueblo venezolano, que es el que pagó esas investigaciones. JSTOR, el sitio de donde Aaron Swartz descargó 4,6 millones de papers, es una base de datos que agrupa a muchísimas de esas “journals”, así como papers de diferentes universidades del mundo.
Un científico o un profesor universitario que haya realizado una investigación para una universidad pública o un instituto de investigación como el IVIC, y desea publicarla comopaper en una prestigiosa revista científica extranjera -lo que le dará más prestigio y puntos para su ascenso- debe ceder los derechos de autor a dicha revista, aún cuando fue el Estado venezolano el que le patrocinó su investigación.
Ni JSTOR ni la gran mayoría de esas revistas científicas o “journals” suministran acceso gratuito a los documentos que ellas poseen. Hay que pagar una suscripción electrónica, o bien pagar por documento individual una buena cantidad de dólares (entre $15 y $60 dependiendo del sitio web). Lo que significa tener tarjeta de crédito y, en el caso venezolano, tener cupo electrónico en Cadivi/Cencoex, y ligar que los 300 dólares anuales sean suficientes [ver nota 1].
Aaron Swartz, desde los Estados Unidos, estaba muy consciente de esto. En una conferencia impartida a jóvenes del MIT, señaló que “por ser ustedes estudiantes de una gran universidad norteamericana, asumo que tienen acceso a una gran variedad de documentos académicos. Prácticamente cada universidad de EEUU paga estas tasas de licencias a organizaciones como JSTOR para tener acceso a documentos académicos que el resto del mundo no puede leer”.

Continuó Swartz: “Estas tarifas de licencias son tan grandes, que gente que está estudiando en otros países, como la India, no tienen ningún tipo de acceso a estos documentos. Se les ha bloqueado el acceso a todo nuestro legado científico. Muchos de estos artículos académicos datan del siglo de las luces (siglo XVIII, los años 1700). Cada vez que alguien ha escrito un artículo científico, éste fue escaneado, digitalizado y colocado en estas colecciones. Ese es un legado que ha llegado a nosotros por la historia de gente haciendo trabajos interesantes, la historia de los científicos. Es un legado que debe pertenecer a nosotros como iguales, como personas, pero por el contrario, fue bloqueado por un grupo de corporaciones con ánimos de lucro que luego intentan sacar la máxima ganancia de ello”.
El artículo de Aporrea antes mencionado coincide, y añade que nosotros no estamos bloqueados únicamente de los papers hechos en universidades estadounidenses o europeas, sino también de muchos papers hechos en nuestras propias universidades públicas venezolanas: “El problema radica en que tal publicación (los papers) se hace con dinero de los venezolanos y ni la gente de a pie, ni los estudiantes venezolanos que son la juventud llamada a asumir las futuras riendas del país, ni siquiera las universidades (a menos que tengan subscripción a las revistas) tienen acceso libre y directo a ese conocimiento. En pleno siglo XXI, esto es inadmisible en el contexto venezolano, mas aún en el de América Latina”.
Swartz, quien entonces tenía una beca en Harvard, decidió ir del dicho al hecho. Entró alMassachussets Institute of Technology (MIT) y dejó una laptop con un disco duro externo escondida en un cuarto de redes informáticas, para aprovechar su enorme velocidad de acceso. La laptop ejecutó el script que él había programado, y por algunos días estuvo descargando millones de documentos de JSTOR. Lamentablemente Swartz fue descubierto y apresado por el Servicio Secreto estadounidense, que tras los atentados del 11 de Septiembre y gracias a la Ley Patriota aprobada por George W. Bush, se involucraba en estos casos de “ciberterrorismo”.
“Para Aaron, la programación de computadores es magia. Puedes lograr cosas que una persona normal no podría si no es capaz de programar. Entonces, si tienes poderes mágicos, ¿los usarás para el bien, o para hacer montañas de dinero?”, se preguntaba Ben Swartz, hermano de Aaron, hablando sobre su vida en el famoso documental “The Internet’s Own Boy”, que recomiendo a todos ver [3].
Venezuela y el Conocimiento Libre
Hoy, en Venezuela, la Comisión de Ciencia y Tecnología del Parlamento venezolano, que cuenta con diputados como Betty Crocquer y el profesor universitario Guido Ochoa, están debatiendo proyectos de leyes como la del Acceso al Conocimiento Libre y la del IVIC, que siguen el mismo espíritu de Aaron Swartz: el libre acceso a los conocimientos científicos, en particular cuando se trata de investigaciones pagadas y financiadas por el Estado venezolano con el dinero de todos. Proyectos que cuentan con el apoyo de numerosos movimientos de software libre, conocimiento libre y cultura libre.
Desde el colectivo Conocimiento Libre para el Socialismo (Colibris), al cual pertenezco, les dimos nuestro apoyo y enviamos en noviembre un documento a dicha comisión para enriquecer su propuesta. Pedimos, básicamente:
  • Que el material creado por el Estado, o con fondos provenientes del Estado, sea considerado Conocimiento Libre o Cultura Libre y sea colocado en Internet para su libre acceso, consulta y descarga, utilizándose una licencia Creative Commons BY-NC-SA o equivalente.
  • Que la Ley de Acceso al Conocimiento Libre (u otra que se redacte en el futuro) se aplique no sólo con textos científicos y académicos, sino que abarque también material cultural, incluyendo libros, audios, videos, música, películas y fotografías que hayan sido generadas con fondos públicos, colocándose en Internet para su libre acceso y descarga utilizándose una licencia Creative Commons BY-NC-SA o equivalente.
  • Que la Ley de Libre Acceso al Conocimiento (u otra que se redacte en el futuro) refuerce a la Ley de Infogobierno en el tema de la preservación de los archivos digitales de  las páginas web de los medios de comunicación del Estado, y de que los archivos de estas y otras páginas del Estado sean declarados de interés de la Nación y sean adecuadamente preservados por la Biblioteca Nacional de Venezuela, el Archivo General de la Nación u otros entes de importancia.
  • Que se continúe la discusión para la creación de una nueva legislación de derechos de autor, propiedad intelectual y propiedad industrial adaptada a la Constitución Bolivariana y a la nueva sociedad socialista, igualitaria, de justicia social y pleno acceso al conocimiento y la cultura que construye la Revolución Bolivariana
Además, consideramos valiosísimos los aportes que el Frente para la Liberación Tecnológica y otros movimientos de tecnologías libres y conocimiento libre han hecho en favor de estos proyectos de leyes.
La discusión debe continuar, pero no es sencilla. Las leyes de derechos de autor, propiedad industrial, patentes y propiedad intelectual en Venezuela y el mundo con frecuencia han sido impulsadas y patrocinadas por grandes corporaciones para proteger sus intereses, mas no lo de los los autores, compositores, investigadores, músicos ni mucho menos los de los países en desarrollo. Hacer cambios de fondo implica muchas veces luchar contra intereses salvaguardados por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (Ompi), la Organización Mundial de Comercio (OMC) y numerosas empresas y organizaciones. A veces, algunos autores, científicos y músicos, creyendo estar defendiendo sus derechos, terminan sin querer defendiendo los de estas grandes multinacionales; les pedimos reflexionar y sumarse a nuestra lucha.
Sin duda que no es una discusión fácil ni es una lucha en la que debamos estar solos, ni como movimientos sociales, ni como países. En algún momento habrá que abandonar la Ompi y la OMC, y crear nuevas organizaciones que defiendan los derechos de nuestros pueblos y no los de grandes corporaciones.
Pero la lucha de Aaron Swartz demuestra que millones de activistas alrededor del mundo están conscientes de la necesidad de esta lucha, que sólo necesitamos organizarnos, conocernos y actuar juntos, convenciendo a los gobiernos progresistas y revolucionarios de la necesidad de esta lucha.
¡Que viva Aaron Swartz!
Referencias
[1] http://thinkprogress.org/justice/2013/01/14/1441211/killers-slavers-and-bank-robbers-all-face-less-severe-prison-terms-than-aaron-swartz-did/
[2] http://www.aporrea.org/tecno/a199929.html
[3] https://www.youtube.com/watch?v=vXr-2hwTk58
Nota 1: Hay que reconocer, sin embargo, que las controversias por el caso Swartz hicieron que JSTOR cambiara algunas de sus políticas: desde septiembre de 2011 permite el acceso gratuito a papers en dominio público, y desde 2012 también permite “leer” (más no imprimir o descargar) hasta tres papers quincenales de unas 1.200 journals a quienes se registren gratuitamente. JSTOR también retiró todos los cargos contra Swartz, pero la Fiscalía decidió abrir un caso por su cuenta y ensañarse con el joven debido a la “peligrosidad” de su actitud.

viernes, 6 de marzo de 2015

CABELLO SANO: No uses champu - comprate un cepillo

Así es cómo queda el pelo después de semanas de no usar champú

 
Si estuvieras semanas sin lavarte el pelo… ¿Cómo crees que quedaría? Seguro que la mayoría se imagina su cabeza rezumando más grasa que la bolsa de los churros. O un apelotone de pelo que ni las rastas de Bob Marley. Pero no es así. Un curioso experimento llevado a cabo por dos editoras de la página web especializada en ecología treehugger.com ha demostrado que podemos estar mucho tiempo sin utilizar champú… y nuestro pelo estará estupendamente.

Todo empezó cuando una de ellas, Katherine Martinko, piropeó a una amiga por lo brillante y sedoso que tenía el pelo. Esta mujer le confesó que el único secreto de su higiene era que había dejado de utilizar champú hace meses.
Margaret Badore. izquierda: 20 días sin champú. A la derecha: después de usar el bicarbonato y el vinagre. Margaret Badore. izquierda: 20 días sin champú. A la derecha: después de usar el bicarbonato y el vinagre.
Martinko no se lo podía creer. Así que junto a su compañera de trabajo Margaret Badore empezaron el desafío de la no espuma: iban a estar duchándose pero sin usar ese tipo de cosméticos hasta que aguantaran. Su intención no era nada estética: querían demostrar que se puede mantener la limpieza sin manchar el planeta con los químicos que contienen normalmente los champús. Solo se iban a lavar su cabellera -y solo cuando no pudieran aguantar más- con una mezcla de vinagre de manzana y bicarbonato sódico.
Duro periodo de adaptación
Los primeros momentos no fueron fáciles. Según el testimonio de Margaret, que antes de la prueba se lavaba el pelo todos los días, y que recoge la página web Upsocl, poco después de empezar su cabellera se fue llenando de grasa y más grasa. “Me sentía asquerosa, pero el nivel de grasa se estancó a partir del tercer día”, explica.
Las personas que han dejado de utilizar estos productos siempre explican que hay una fase intermedia en la que el cuero cabelludo se acostumbra a vivir sin ese tipo de limpiadores. Suele durar dos semanas, y a partir de ahí el pelo cambia. No fue el caso de Margaret, que tuvo que lavarse el pelo con vinagre a los 20 días y que asegura que este desafío puede servir a la gente que tuviera el pelo más grueso que el suyo.

El pelo de Katherine después de 5 semanas sin usar champú, y tras ser secado con secador.El pelo de Katherine después de 5 semanas sin usar champú, y tras ser secado con secador.

Ese era justo el caso de Katherine Martinko. Ella sí que pudo aguantar el reto, ya que ni siquiera tuvo que sufrir los rigores del periodo de adaptación. Como se solía lavar el pelo dos veces por semana, no sufrió apenas el problema de la grasa. Y tan satisfecha quedó con el resultado del experimento, que lleva seis meses sin tocar un bote de champú “Mi pelo ahora está mucho más manejable y parece más sano. Está más suave, más brillante y menos rizado que antes”, explica. Eso sí, de vez en cuando utiliza el vinagre y el bicarbonato, pero poco: “En seis meses solo he gastado una caja de bicarbonato y la mitad de una botella de vinagre”, confiesa la editora.

Así que no solo ha logrado que su cabellera mejore, que el planeta sea más verde, sino que también ha ahorrado una buena cantidad de dinero en champú

miércoles, 4 de marzo de 2015

domingo, 1 de marzo de 2015

jueves, 26 de febrero de 2015

Los 13 consejos del Dr. Hamer para sanarse

by CienciayEspiritu

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1- No dejarse ganar por el pánico
El entrar en pánico hará que la central de comandos ejecute un programa, y establecerá el programa donde deba. En ese momento, la persona pierde la conexión funcional coherente del cerebro. Muy a menudo, la gente muere en pánico. La persona no debiera entrar nunca en pánico ni hacer entrar en pánico a los demás. Hay que tener un enorme cuidado con el entorno y especialmente con quien recibe de nosotros. ¡AMENSE! Ámense ustedes mismos y también ámense entre ustedes. AMARSE tiene un doble sentido de gran valor terapéutico. Si uno se ama a sí mismo, primero, no hará ningún conflicto consigo mismo, ni de desvalorización, ni de culpabilidad. Si se ama a los demás entonces no hará ningún conflicto con los demás.
NO ENTRAR EN PANICO significa que el enfermo nunca debe asustarse y QUE LOS TERAPEUTAS JAMAS deben asustar al enfermo. De lo contrario, hasta un resfriado se vuelve incurable, ya que provocará una generalización. Entrar en pánico es comprarse un boleto de ida.
Por ejemplo: decirle a una madre en tono lo-siento-mucho-señora-mi-más-sentido-pésame-lamentablemente-tengo-malas-noticias, que su hijito tiene leucemia es un asesinato. ¡Porque la leucemia no es una enfermedad! ¡Es el primero de cinco pasos biológicos naturales de regeneración de la sangre después de un conflicto cuya respuesta biológica fue una anemia!
2- Soportar la vagotonía
Alrededor de las 22 hs se desencadena normalmente el impulso máximo de la vagotonía. El nervio vago es el más poderoso nervio del organismo: no hay manera de vencer al sueño. Ese es nuestro ritmo ancestral: el hombre es un animal diurno, en su código biológico de comportamiento antiguo de cuatro millones de años, está grabado que debe cazar, recoger frutos, actuar de día y reposar de noche. Es durante la noche que todo está automatizado para que el organismo concentre su trabajo en el tubo digestivo.
Tenemos menos actividad cerebral, cardíaca, respiratoria. Es normalmente por la noche que toda enfermedad se hará más insoportable porque es durante esa vagotonía el cerebro repara mejor y puede haber más edemas. Se puede hacer algo para reducir esos edemas para que sea mas soportable pero sólo reducirlos porque si se impide que actúen, nunca se logrará la reparación, puesto que los elementos re-constitutivos no llegarán a reparar.
Si la vagotonía es muy fuerte, la cabeza puede sentirse caliente al punto tal que uno puede ducharse la cabeza y tener los cabellos prácticamente secos sin necesidad de usar el secador, simplemente por la termogénesis de conductibilidad. Esto sucede cuando la cabeza está “aplastada” por edemas biológicos: en ese momento, HAY QUE AYUDAR.

3- Todas las noches, hacer el balance diario
Hay que saber si no se ha “trabajado” demasiado durante el día. Si es así, reposo obligatorio el día siguiente (para las enfermedades importantes como el cáncer, fibromialgia, artritis, etc…). La persona debe curarse. Puede hacer muchas cosas, pero debe ocuparse de su enfermedad por encima de todas las cosas. No debe esperar QUE ALGUIEN O ALGO LO CURE, hay que motivarlo.
Hay un doble mensaje en esto. Debe ocuparse de sí-mismo, que haga un repaso de su jornada en su cabeza, interesarse en la vida, que tome notas, que haga ese balance. Si hizo demasiado, debe reposar al día siguiente porque de lo contrario entra demasiado en estrés, en actividad, con lo que el cerebro vuelve a la simpaticotonía deteniendo la vagotonía. Allí se detiene la curación.
4- Todas las mañanas tomar un lápiz y planificar su día
Hay que respetar el plan y prever al menos 6 horas de reposo además de la noche. Estas son las reglas para los grandes enfermos y tienen que luchar contra sus angustias. El que está en silla de ruedas querrá siempre asistir a muchas reuniones para demostrar y demostrarse que puede hacer lo que todo el mundo. ES UNA REACCION DE ESCAPE, es un juego perverso. HAY QUE CONCENTRARSE EN SU CURACION porque ésta es posible. Hay que evitar entrar en el estrés de la acción.
Con 6 horas de reposo, además de la noche, tenemos suficiente vagotonía. El cerebro tiene una fuerza extraordinaria para curarnos a pesar de todo lo que hacemos contra eso (entre los miedos, las peleas, los mensajes deprimentes o terribles que recibimos durante el día y a causa de las acciones).
5- Hacer siempre lo absolutamente necesario primero
Si eso sobrepasa 3 horas de esfuerzo físico o psicológico, hay que detener lo superfluo y descansar, con el corazón alegre porque estamos haciendo lo que corresponde para curarnos, y no lo contrario. La mayor parte de la gente se deprime, se desmoraliza, tienen miedo de descansar: tienen el ESTRÉS DE SU PROBLEMA, DE SU DECREPITUD Y ESE ES UN CONFLICTO SECUNDARIO MUY FUERTE. “YA NO PUEDO HACER NADA, NO SIRVO”.
Hacer lo absolutamente necesario primero va a permitir a la persona probarse que existe todavía, pero hay que cronometrar el tiempo. La persona enferma quiere demostrar que puede hacer, pero si pasa 3 horas físicas o psicológicas, debe detenerse. Lo mejor es leer lectura liviana, divertida, ver películas divertidas y pueden verla cuantas veces quieran si las alquilan. Es la terapia por la risa, puesto que si se detiene en los noticieros, con guerras, accidentes, o películas de muerte, de violencia, inconscientemente se sobre-estresa con imágenes liminales y subliminales.
DURANTE LA RECUPERACION , ME OCUPO DE MI, ME AMO, ME CUIDO, ME MIMO. ES VITAL. ES LA MANERA DE CURARSE. No alcanza con decodificar y aceptar (a veces sí) sino que hay que respetar la reparación también.
6- Rechazar todo enfrentamiento
Recriminar, discutir con su entorno es uno de los mayores dramas que garantizan la recaída o la imposibilidad de curarse. “Necesito de ustedes, de su ayuda y no de su oposición permanente”. Porque uno sustrae calorías y fuerzas de las que necesita el cerebro para reparar y al monopolizar la energía para combatir generalmente el enfermo está expuesto al juicio de quienes lo rodean, y estos no saben nada, solo hablan por hablar y el enfermo no zafa, no sale del estrés.
Aquí reproduzco una frase que Claude Sabbah atribuye a su abuelo: “Si la gente que no tiene nada que decir se callara, habría un gran silencio en la superficie de la Tierra. Son siempre los que no saben nada los que cacarean”.
Acá estamos hablando de una elevación en el nivel de la conciencia humana.
7- Privilegiar el reposo nocturno
El ser humano es un ser diurno. Todos sus ritmos biológicos básicos están programados sobre la base del ritmo solar. Por supuesto, puesto que la noche para el enfermo es normalmente el momento de mayor dolor, y en algunos casos con la angustia inconsciente de “¿Despertaré o moriré?”, es bastante difícil mantener esos ritmos. Hay que desdramatizar eso. Además, puesto que no han hecho demasiado durante el día, no están lo suficientemente cansados para dormir bien de noche.
Entonces, no hay que dudar en modificar el horario de sueño. Debe privilegiarse el reposo nocturno en la medida de lo posible pero, si eso no es fácil, no hay que dudar en quedarse despierto hasta las 2 ó 3 de la mañana, mirando documentales, tomando uno que otro café (el café también reduce el edema cerebral). De ese modo, el enfermo sabe que por un buen rato no pueden dormir entonces aguantan hasta donde pueden: cuando pasan el período habitual de gran vagotonía, y después de haberse dado el gusto de trasnochar leyendo, escribiendo, pensando sanamente, positivamente, sin estrés…allí se van a dormir y se levantan al mediodía. Después, a medida que mejoran, vuelven paulatinamente, una hora por día, a su horario normal.
8- Comer sanamente y liviano
Ensaladas, frutas, cosas crudas, o cocinadas a la parrilla, para que sea fácilmente asimilable. Si come mucho, digerir le consumirá muchas calorías y es mejor guardar lo más posible para la curación.
A EVITAR ABSOLUTAMENTE: EL ALCOHOL EN VAGOTONIA.
9- Sanarse normalmente si aparece el dolor.
Puede tomar remedios alopáticos y homeopáticos como es de costumbre, eso no pondrá la curación en peligro.
10- Esperar pacientemente la verdadera mejoría
Si uno no se deja asustar por los pequeños o grandes inconvenientes de la reparación y espera tomando el mejor reposo posible, la mejoría va a llegar. Si se pasó el punto culminante de la fase de reparación, la persona tendrá tantos edemas que puede haber manifestaciones molestas, como dolores, vértigos, fiebre si los edemas están en el tronco cerebral, malestares. Esto NO DEBE ASUSTAR A LA PERSONA : no se trata de cosas graves sino de esfuerzo de reparación. Hay que esperar pacientemente sin poner en marcha la idea de “estar sonado” sino no hay cura.
Es el principio de la persona que tiene edemas en sus fibras y que con ello se agrava durante un tiempo su dificultad motriz en una esclerosis múltiple, por ejemplo. Debido a nuestra cultura ancestral basada en la apariencia de las enfermedades, esto nos lleva a tener pánico, ir al hospital urgente, perfusión de corticoides en grandes cantidades, lo que cambia a la persona porque bombea todos los edemas y deja de doler…pero no está curada y el proceso va a comenzar quizás con más violencia.
11- Jamás permanecer mucho al sol o con la cabeza cerca de una fuente de calor
El calor multiplica por cuatro el tamaño del edema cerebral. En ese momento, se ejerce una enorme presión y se corre el riesgo de una crisis de epilepsia fuerte. En general, se recomienda al gran enfermo de evitar ponerse al sol durante un año, incluso en el mar. Puede estar bajo la sombrilla, bañarse pero hasta ahí nomás.
Si la cabeza está cerca de una fuente de calor, lo mismo. CONVIENE PONER HIELO SOBRE LA CABEZA.
El Dr. Hamer menciona un caso típico: el hombre de negocios que tiene serios inconvenientes porque su empresa está muy mal en diciembre. En enero, su esposa e hijos se van de vacaciones al mar por un mes. El 15 de enero, el hombre soluciona su problema y salva su empresa. Va a reunirse con su familia a la playa y se pone a tomar sol: lo que él no sabe todavía es que acaba de salir de un conflicto psicológico de pérdida de territorio. Por supuesto, como ninguno de nosotros de hecho, no hace la relación entre el dolor de cabeza, su conflicto y el sol que le está agigantando los edemas. Tiene su crisis en la playa misma y sale de allí en ambulancia.
12- Si el problema es muy importante, helar las partes dolorosas y la cabeza
Si duele el hígado por ejemplo, hay que poner hielo sobre el hígado y también en el lugar del control neuronal del hígado en la cabeza, es decir sobre el tronco cerebral, debajo de la nuca, en la parte superior del cuello. Si el frío no calma el dolor en el órgano, entonces hay que poner calor sobre el órgano, PEROSOBRE LA CABEZA SIEMPRE FRIO, SIN EXCEPCION.
Se recomienda comprar esos “cold hot pack” y tener siempre 4 a mano: 2 en el congelador, 2 sobre la persona, que hay que cambiar a cada hora. Si es muy violento, poner hielo en ambos lugares y hacerse un baño de pies caliente, la diferencia de temperatura va a hacer que el líquido circule de manera mecánica y por lo tanto reducirá un poco el edema.
13- Nunca calmar demasiado los síntomas
Se pueden tomar analgésicos o anti-inflamatorios para hacer soportables los síntomas. Los síntomas se detendrán por sí solos cuando la central de comandos lo decida. Mientras haya síntoma, es que es necesario que esté. Es de capital importancia.
Por ejemplo si usted se clavó un vidrio en el pie, le dolerá mientras cicatrice y estará sensible, pero justamente es para que no agrave la herida (si no le doliera seguiría caminando sin cuidar la herida y no permitiría que se cure: esa es la función del dolor).
No hay que olvidar nunca que el cerebro no se equivoca JAMAS. Si hay dolor es porque el cerebro dice: “A reposar”. Hay que respetar esa inteligencia innata que nos ha permitido sobrevivir desde hace tantos millones de años.

martes, 17 de febrero de 2015

Cómo enseñar a los niños a valorar lo que tienen


“Si no eres feliz con lo que deseas,
con aquello que te falta tampoco lo serás”
 
Cuando en nuestra infancia hemos sufrido ciertas carencias, es común querer que nuestros hijos no pasen por lo mismo. Así, en ocasiones cometemos el error de darles demasiados presentes “para que nada les falte”. Sin embargo, es preciso ayudarles a comprender la fugacidad del valor de lo material y el valor que tiene todo lo que tenemos frente a lo que deseamos. 
Puede ocurrir que pasemos por una tienda, les compremos un juguete hermoso, se los llevemos con toda nuestra ilusión (los padres podemos estar más felices al ver sus rostros de asombro que los niños con el juguete en si) y ellos no le den la menor importancia al regalo.
Siguen ensimismados con lo que estaban haciendo, seguramente con el móvil, la tableta o el ordenador. Eso puede desilusionarnos en primera instancia. Incluso puede hacer que nos invada la tristeza porque hemos tenido que trabajar duro para poder comprarles ese juguete, que no han sabido valorar.
Claro, tienen una habitación repleta de cosas para jugar (aunque usen una mínima parte), y por lo tanto, es muy difícil que presten atención a algo nuevo o que sean agradecidos por el gesto. Está en nosotros, como adultos, enseñarles a reconocer los sacrificios y hacer que se “ganen” lo que reciben.
Esto no quiere decir que tengan que salir a trabajar cuando son pequeños, pero sí demostrarles que en la vida, “nada cae del cielo más que la lluvia” y que para conseguir lo que desean, van a tener que hacer un esfuerzo. Puede sonar un poco fuerte para un niño en edad escolar, sin embargo, les haremos un gran favor si conseguimos que lo interioricen.
Muchas veces no nos damos cuenta de que nuestros hijos están recibiendo de todo sin prestar la más mínima atención de su procedencia, de cuánto nos costó ganar el dinero para comprarlo, de qué manera se obtienen, etc.

juegos

Por más de que nos encontremos en una buena posición económica no hay que mal acostumbrarlos a tener todo lo que desean. Nunca sabremos los reveses de la vida y si nuestras posibilidades económicas serán igual de buenas en el futuro. Ahora bien, ¿Cómo hacerles comprender en ese momento que no se puede (aunque se quiera) comprar un juguete nuevo, un videojuego o un móvil último modelo?

Enseñar a los hijos a valorar lo que tienen


Para que los pequeños se den cuenta del precio que tienen las cosas (no en cuestiones de dinero, sino en cuestiones de esfuerzo o de establecer prioridades, por ejemplo) y no se conviertan en una máquina de pedir a diario, sería bueno que:
-Tuvieran una responsabilidad en el hogar. A partir de los tres años, el niño ya puede participar en alguna de las tareas del hogar y asumir algún tipo de responsabilidad, por pequeña que sea. Al principio no vamos a dejarles que ordenen la cristalería ni que limpien las ventanas, pero sí que lleven la ropa limpia a su cuarto, por ejemplo.
Paulatinamente se les pueden ir asignando nuevas tareas, adecuadas para las capacidades que ya han desarrollado. Pero atención, lo mejor para reforzar este tipo de conductas no son las recompensas materiales, sino las palabras y el reconocimiento social, para que puedan sentirse orgullosos.
-No les compres todo lo que piden. Las anuncios en los espacios dedicados al público infantil en la televisión están diseñados para generar deseos en los niños. De hecho, presentan los juguetes como fantásticos artilugios generadores de diversión. Finalmente, si vas a hacerle un regalo que corresponde a uno de sus deseos, es mejor que lo demores un poco en el tiempo.
Tómate tu tiempo para “procesar el pedido”, verifica que sea algo que realmente quieran y que no se trata de un capricho de un juguete que vieron en televisión o que un compañero de la escuela tiene. No trates de demostrar tu cariño comprándoles cosas. Hazlo como todo padre debería, es decir, con tiempo y cariño.
Estipulen un presupuesto. Cuando los hijos ya son un poco más mayores y tienen la capacidad para conocer de precios y dinero, pueden conversar en relación a los costes de ciertas cosas que piden. Permite que ayuden en la administración del dinero y si tienes la posibilidad (y se lo merecen), puedes darles una paga periódica para que se acostumbren a administrar sus propios recursos limitados.
Por último, no caigas en el error de decir “a mis hijos nunca les falta nada”, porque el dinero o los regalos no son los que compran la felicidad ni el amor. Recuerda que “donde hay demasiado, algo está ausente. Lo que sobra no se puede reemplazar con lo que falta”.

conviertete en CONSUMIDOR REBELDE

 NO COMPRAR BASURA DE MARCA

¿Compra productos de segunda mano y opta por el consumo colaborativo?
¿Recela de las marcas convencionales y se ha lanzado a las redes de trueque?

Quizá no lo sepa, pero probablemente se ha convertido en ese 25% de los ciudadanos que a raíz de la crisis le ha pedido el divorcio a las grandes empresas. Si además de todo lo anterior, considera que el período de vacas flacas que se estira como un chicle le ha empobrecido hasta hacerle caer estrepitosamente de posición social, no hay duda: se ha convertido en un 'consumidor rebelde'.

Un estudio elaborado por la consultora MyWord, Mikroscopia 2015, revela que uno de cada cuatro ciudadanos españoles siente aversión por las grandes empresas y las corporaciones debido a la recesión. Un rechazo que no responde tanto al tipo de productos o servicios que proporcionan estas firmas, sino al rol social que desempeñan en un período de turbulencias económicas como el actual. El ciudadano culpabiliza a las grandes compañías de su situación y, por extensión también pone en cuarentena el sistema capitalista.
Según Belén Barreiro, doctora en Políticas, Máster en Sociología y directora de MyWord, el consumidor rebelde "desconfía de las instituciones que protagonizan la economía de mercado" y ha empezado a romper con ellas. "Es significativo –explica– que España esté actualmente en la cola de países con niveles de apoyo al capitalismo más bajos, sólo por detrás de México o Argentina. En 2007, en cambio, era uno de los más pro capitalistas, por encima de Francia o Alemania".
Del extenso cuestionario –recoge hasta 1.730 atributos sobre vida, consumo y compra– y su análisis sobresale un motivo por encima de todos que explica este cambio de actitud y ese no es otro que una bajada en picado del poder adquisitivo. "Lo que hemos detectado es que una variable clara para explicarlo es el empobrecimiento. El estudio detecta que entre las clases medias empobrecidas el rechazo a la economía de mercado alcanza el 31%", explica. No obstante, Barreiro, con amplia experiencia en el análisis científico de la sociedad –fue presidenta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)– aclara que no estamos ante grupos antisistema o minoría radicales. "Es un fenómeno transversal, que no depende del grado de formación, ni del origen", asegura.
Crece el consumo colaborativoLo que no hace el consumidor rebelde es tirar la toalla. "En vez de resignarse o volverse un consumidor pasivo busca soluciones dentro de la propia sociedad", afirma Barreiro. Algo parecido a lo que ha ocurrido en el terreno político, donde también se ha asistido a un cambio de mentalidad que ha dado pie a nuevas formas de hacer política. El nacimiento de las candidaturas ciudadanas es el ejemplo más evidente, con el fenómeno Podemos como punta de lanza.  "El comportamiento es el mismo: los electores se niegan a aceptar la situación de deterioro y toman las riendas, amenazando a las élites tradicionales", afirma Barreiro, quien, por cierto, fue la primera en predecir allá por 2012 la irrupción de una candidatura como la de Podemos en el panorama político español. "En un terreno y en el otro hablamos de intenciones, pero que se están convirtiendo en cambios reales", dice.
En el ámbito económico, el efecto más evidente del divorcio entre clientes y empresas es el aumento de nuevas prácticas de consumo. Trueques, compras colectivas, intercambios, bancos del tiempo o compras y ventas de productos de segunda mano son algunas de las tendencias emergentes que se identifican en el estudio. En opinión de Barreiro, no son una moda sino todo lo contrario, "han venido para quedarse", aunque matiza que su alcance dependerá de la respuesta que den las propias marcas. "Hay un cambio de mentalidades y este cambio implica que podamos tener cada vez más consumidores que prefieran el intercambio de productos porque consideren que es mejor", apunta.
Similar argumento esgrime el Albert Banal–Español, profesor del departamento de Economía y Empresa de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) al hablar de prácticas de consumo colaborativo en auge, en concreto, de los sistemas para compartir coche o el alquiler de habitaciones. "Este tipo de tendencias son una revolución económica porque cambian la manera de hacer en muchos aspectos", explica. Para él, aunque en gran medida los hábitos emergentes "están condicionados por la coyuntura" resistirán más allá de la crisis. "Habrá menos, pero es posible que perduren porque asistimos también a una nueva filosofía de consumo gracias al auge de las nuevas tecnologías", añade.
Retroceder a los 60 en plena era digital

En efecto, la revolución tecnológica –además de la crisis– juega un papel determinante a la hora de explicar los nuevos hábitos emergentes. Si como pasa, en un mismo tiempo y espacio se conjugan los dos elementos, la mezcla acaba siendo explosiva o como dice Barreiro "una bomba de relojería". "Nos encontramos con una parte de la población empobrecida, pero en medio de la era digital, donde la información fluye y se intercambia de manera instantánea", asegura. 

En un estudio tan exhaustivo, dónde se averiguan todo tipo de curiosidades sobre la sociedad –desde el color favorito o el periódico que se lee, hasta si se es zurdo o diestro– es fácil reconocer que en muchos hogares españoles prima desde hace tiempo la "economía de guerra". "Es tan simple como preguntar si se añade agua al suavizante de la lavadora para alargar la vida del producto y comprobar que, en muchos casos, la respuesta es afirmativa", explica Barrerio. 

Este retroceso social y económico a "los años 60" en plena revolución tecnológica puede ser una oportunidad, pero Barreiro alerta que se puede volver en contra y convertirse en un peligro si se infravalora el poder ciudadano. "El empoderamiento de la sociedad y sus niveles de exigencia son mayores que antes. Si eso no se tiene en cuenta, acabará siendo una amenaza para empresas e instituciones", concluye.
El 25% de los ciudadanos admite sentir rechazo por las grandes empresas y corporaciones a raíz de la crisis económica.

El porcentaje se eleva hasta el 31% entre aquellos que sienten que la recesión les ha empobrecido, nada menos que el 50% de los consultados.
 Algo que, consideran los responsables del estudio, puede llevar al abandono de esas grandes marcas. El problema, indica el informe, no es de radicalismo del consumidor, ni de insatisfacción por los productos o servicios en cuestión, sino por el rol social de las compañías.

El ahorro, el consumo colaborativo y alternativo, la autoproducción de objetos, son algunas de las características que tienen en común este tipo de ciudadanos que, además, utilizan internet para realizar críticas constructivas o negativas. Según el informe, el 37% de los consumidores rebeldes son prescriptores digitale, frente al 32% del resto de la muestra.

"El entorno social cada vez más digitalizado ha hecho de este un consumidor muy exigente, bien informado y vigilante hacia cualquier mala práctica empresarial", se indica en el estudio Belén Barreiro, directora de MyWord, la compañía que ha realizado este informe y ex presidenta del CIS, hace un paralelismo entre esta ruptura entre consumidores y corporaciones y la que se da en el terreno político entre electores y partidos tradicionales. En ambos casos, apunta, "la reacción del consumidor o ciudadano está siendo sorprendentemente parecida. La sociedad golpeada por la crisis no se resigna, sino que se ha vuelto más activa y cooperativa: busca soluciones por sí misma y dentro de la propia sociedad. El empobrecimiento, junto con la creciente desigualdad, está teniendo consecuencias de envergadura en la relación de los consumidores con las empresas y las instituciones financieras.

Reconciliar al consumidor con el sistema económico es probablemente el reto más importante que las grandes corporaciones tienen ahora mismo por delante’. Publicidad Mikroscopia 2015 se basa en una macroencuesta de 8.387 entrevistas digitales realizadas a una muestra representativa de la población residente en España, con un cuestionario que recoge hasta 1.730 atributos. Analiza cincuenta microtendencias y hábitos emergentes de vida, consumo y compra, "generados no sólo por la crisis económica, sino también por otros tres grandes propulsores de cambio: la revolución tecnológica, la revolución ecológica y la revolución libertaria", indican sus responsables -  

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El 25% de los ciudadanos admite sentir rechazo por las grandes empresas a raíz de la crisis, según el estudio Mikroscopia. Este consumidor, bautizado como 'rebelde', no tiene un perfil radical, pero la insatisfacción con las empresas le ha hecho cambiar sus hábitos de consumo. ¿Cómo se comporta? Recurre a medidas de ahorro, al consumo colaborativo, al alquiler y a la compra-venta de segunda mano. ECO Actividad social ¿Qué es esto? 88% 53 +4 506 1.731 56 20MINUTOS. 16.02.2015 - 06:32h La crisis ha tansformado los hábitos de consumo de los ciudadanos. Entre los nuevos patrones que ahora surgen emerge con fuerza un perfil al que los sociólogos han colgado la etiqueta de consumidor "rebelde". ¿Contra qué se rebela este consumidor? Se alza contra las grandes empresas y corporaciones, mostrándose crítico con su rol social. El "consumidor rebelde" no es ningún ciudadano radical o subversivo, ni un colectivo residual, sino que este modelo define ya a uno de cada cuatro consumidores (el 25%), según el estudio Mikroscopia 2015, elaborado por la empresa MyWord, especializada en investigaciones de mercado. Otras imágenes Tienda de Segunda Mano 2 Fotos La responsable del informe Mikroscopia y directora de MyWord, Belén Barreiro (expresdienta del CIS), explica que "esta nueva ruptura entre consumidores y corporaciones es, en cierto sentido, similar a la que se está produciendo en la política entre los electores y los partidos tradicionales. La sociedad golpeada por la crisis no se resigna, sino que se ha vuelto más activa y cooperativa: busca soluciones por sí misma y dentro de la sociedad", indica Barreiro. El consumidor rebelde está dispuesto a comprar de segunda mano y a vender los productos que ya no necesita ¿Y cómo ha modificado sus hábitos ese 25% de consumidores rebeldes? Uno de cada tres (el 32,3%) ha cambiado de supermercado en busca de precios más bajos y la mayoría (54%) ya opta por marcas más baratas a la hora de adquirir los productos habituales en la cesta de la compra, según el informe, basado en 8.387 entrevistas. Por su parte, los consumidores que no encajan en el perfil de 'rebelde' (es decir, los que no sienten rechazo hacia las grandes marcas) tienen menos tendencia a estos nuevos hábitos de consumo. La crisis también ha cambiado otras rutinas, así como la percepción sobre el consumo. El "consumidor rebelde" ya no tira comida en casa (el 69,4% de ellos, frente al 50,2% de resto de consumidores) y siente remordimientos por comprar (el 32,4%, frente al 18,4% del resto). La mayor diferencia entre los llamados rebeldes y el resto de las personas se da en su crítica a la sociedad de consumo: entre los primeros, hay un 66,3% que denuncian el actual sistema de consumo; mientras, entre el resto de ciudadanos solo hay un 21,9% de críticos. Además, un 7,2% de los rebeldes han dejado su casa para volver a vivir con su familia y un 14,6% piden las sobras en el restaurante para llevárselas a casa. El informe destaca que este nuevo tipo de consumidor es "activo y no se resigna" y se inclina más por "prácticas de consumo alternativo y colaborativo". En concreto, un 16,6% intercambia bienes y servicios (por ejemplo, los libros de texto o la ropa de los niños), el 41,1% compra en comercios de segunda mano, el 38,2% está dispuesto a vender productos que ya no necesita (en lugar de tirarlos a la basura), el 13,7% participa en compras colectivas y el 4,6% está en grupos de consumo (colectivos que se unen para compartir los gastos y reivindicar los derechos de los consumidores) o incluso manufactura por sí mismo cosas por las que antes pagaba (el 43,1%). El "consumidor rebelde" resulta más propenso a recurrir al turismo responsable (36,9%), huyendo de destinos de masas y optando por alojarse en establecimientos que cuiden el medio ambiente. También tiende más a participar en mercados de trueque (8,7%), opta más por al comercio justo (13,5%), responsable (15,4%) y ecológico (11,6%). El modelo de las "madres alfa" En Mikroscopia 2015 recogen hasta 50 microtendencias y hábitos emergentes de vida, consumo y compra generados por la crisis, la revolución tecnológica, la revolución ecológica y la revolución libertaria, según describen sus promotores. Además del "consumidor rebelde", los autores del estudio destacan el fenómeno de las "madres alfa", que consiste en mujeres profesionales, altamente cualificadas y en puestos de responsabilidad, con hijos a su cargo y que forzosamente deberían delegar tareas del hogar en un reparto más equitativo, pero no lo están haciendo. Son las mujeres "puedo con todo" y, según explica Belén Barreiro, lo que han encontrado en este estudio "es que son ellas, las 'madres alfa', las que siguen cargando con las decisiones de las compras de hogar, a pesar de que no disfrutan haciéndolo. No solo eso, además cargan, más que el resto de las mujeres, con tareas concebidas previamente como masculinas, tales como las finanzas familiares y las relaciones con el banco. Ahí descubrimos uno de los nichos con futuro de la compra online". Arantxa. Farmacéutica, 39 años: "Busco la marca blanca, no tiro comida y he comprado zapatillas de segunda mano" La crisis ha hecho que las prioridades de muchas personas cambien de manera considerable. Es el caso de Arantxa, residente en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. Esta farmacéutica de 39 años asegura que nunca fue tan consciente como en los tiempos que corren de la importancia que tiene el consumo de manera responsable: “Creo que esta crisis nos ha hecho reflexionar a todos en general. Esta nueva sociedad que nace de la crisis no tiene nada que ver con la de antes. Los ciudadanos somos ahora más responsables”. Suelo comprar de segunda mano los libros para los niños y zapatillas para mi hijaEn el caso de Arantxa, que tiene tres hijos, en lo único en lo que no repara en gastos es en la alimentación de su familia. “Soy de las que piensan que somos lo que comemos e intento comprar productos con la máxima calidad posible, pero en el resto de productos para el hogar busco siempre la marca blanca”, dice. “Ahora tengo más cuidado y procuro tirar menos comida”, confiesa. Arantxa explica además que suele comprar cosas en tiendas de segunda mano “como los libros de los niños para el colegio”, algo que “antes no hacía nunca”. “Lo último que he comprado de segunda mano son unas zapatillas para mi hija que estaban como nuevas”, afirma. Su mentalidad respecto a la vivienda también ha cambiado notablemente: “Siempre he querido tener mi propia casa porque supongo que es algo cultural. Pero vivo de alquiler y en estos momentos ni me lo planteo. No tengo ninguna necesidad de hipotecarme”.

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-- La crisis ha tansformado los hábitos de consumo de los ciudadanos. Entre los nuevos patrones que ahora surgen emerge con fuerza un perfil al que los sociólogos han colgado la etiqueta de consumidor "rebelde". ¿Contra qué se rebela este consumidor? Se alza contra las grandes empresas y corporaciones, mostrándose crítico con su rol social. El "consumidor rebelde" no es ningún ciudadano radical o subversivo, ni un colectivo residual, sino que este modelo define ya a uno de cada cuatro consumidores (el 25%), según el estudio Mikroscopia 2015, elaborado por la empresa MyWord, especializada en investigaciones de mercado. Otras imágenes Tienda de Segunda Mano 2 Fotos La responsable del informe Mikroscopia y directora de MyWord, Belén Barreiro (expresdienta del CIS), explica que "esta nueva ruptura entre consumidores y corporaciones es, en cierto sentido, similar a la que se está produciendo en la política entre los electores y los partidos tradicionales.

La sociedad golpeada por la crisis no se resigna, sino que se ha vuelto más activa y cooperativa: busca soluciones por sí misma y dentro de la sociedad", indica Barreiro. El consumidor rebelde está dispuesto a comprar de segunda mano y a vender los productos que ya no necesita ¿Y cómo ha modificado sus hábitos ese 25% de consumidores rebeldes? Uno de cada tres (el 32,3%) ha cambiado de supermercado en busca de precios más bajos y la mayoría (54%) ya opta por marcas más baratas a la hora de adquirir los productos habituales en la cesta de la compra, según el informe, basado en 8.387 entrevistas.

Por su parte, los consumidores que no encajan en el perfil de 'rebelde' (es decir, los que no sienten rechazo hacia las grandes marcas) tienen menos tendencia a estos nuevos hábitos de consumo. La crisis también ha cambiado otras rutinas, así como la percepción sobre el consumo.

El "consumidor rebelde" ya no tira comida en casa (el 69,4% de ellos, frente al 50,2% de resto de consumidores) y siente remordimientos por comprar (el 32,4%, frente al 18,4% del resto). La mayor diferencia entre los llamados rebeldes y el resto de las personas se da en su crítica a la sociedad de consumo: entre los primeros, hay un 66,3% que denuncian el actual sistema de consumo; mientras, entre el resto de ciudadanos solo hay un 21,9% de críticos. Además, un 7,2% de los rebeldes han dejado su casa para volver a vivir con su familia y un 14,6% piden las sobras en el restaurante para llevárselas a casa.

El informe destaca que este nuevo tipo de consumidor es "activo y no se resigna" y se inclina más por "prácticas de consumo alternativo y colaborativo". En concreto, un 16,6% intercambia bienes y servicios (por ejemplo, los libros de texto o la ropa de los niños), el 41,1% compra en comercios de segunda mano, el 38,2% está dispuesto a vender productos que ya no necesita (en lugar de tirarlos a la basura), el 13,7% participa en compras colectivas y el 4,6% está en grupos de consumo (colectivos que se unen para compartir los gastos y reivindicar los derechos de los consumidores) o incluso manufactura por sí mismo cosas por las que antes pagaba (el 43,1%).

El "consumidor rebelde" resulta más propenso a recurrir al turismo responsable (36,9%), huyendo de destinos de masas y optando por alojarse en establecimientos que cuiden el medio ambiente. También tiende más a participar en mercados de trueque (8,7%), opta más por al comercio justo (13,5%), responsable (15,4%) y ecológico (11,6%).

El modelo de las "madres alfa" En Mikroscopia 2015 recogen hasta 50 microtendencias y hábitos emergentes de vida, consumo y compra generados por la crisis, la revolución tecnológica, la revolución ecológica y la revolución libertaria, según describen sus promotores. Además del "consumidor rebelde", los autores del estudio destacan el fenómeno de las "madres alfa", que consiste en mujeres profesionales, altamente cualificadas y en puestos de responsabilidad, con hijos a su cargo y que forzosamente deberían delegar tareas del hogar en un reparto más equitativo, pero no lo están haciendo.

Son las mujeres "puedo con todo" y, según explica Belén Barreiro, lo que han encontrado en este estudio "es que son ellas, las 'madres alfa', las que siguen cargando con las decisiones de las compras de hogar, a pesar de que no disfrutan haciéndolo. No solo eso, además cargan, más que el resto de las mujeres, con tareas concebidas previamente como masculinas, tales como las finanzas familiares y las relaciones con el banco. Ahí descubrimos uno de los nichos con futuro de la compra online". Arantxa.

Farmacéutica, 39 años: "Busco la marca blanca, no tiro comida y he comprado zapatillas de segunda mano" La crisis ha hecho que las prioridades de muchas personas cambien de manera considerable. Es el caso de Arantxa, residente en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. Esta farmacéutica de 39 años asegura que nunca fue tan consciente como en los tiempos que corren de la importancia que tiene el consumo de manera responsable:

“Creo que esta crisis nos ha hecho reflexionar a todos en general. Esta nueva sociedad que nace de la crisis no tiene nada que ver con la de antes. Los ciudadanos somos ahora más responsables”. Suelo comprar de segunda mano los libros para los niños y zapatillas para mi hija

En el caso de Arantxa, que tiene tres hijos, en lo único en lo que no repara en gastos es en la alimentación de su familia. “Soy de las que piensan que somos lo que comemos e intento comprar productos con la máxima calidad posible, pero en el resto de productos para el hogar busco siempre la marca blanca”, dice. “Ahora tengo más cuidado y procuro tirar menos comida”, confiesa. Arantxa explica además que suele comprar cosas en tiendas de segunda mano “como los libros de los niños para el colegio”, algo que “antes no hacía nunca”. “Lo último que he comprado de segunda mano son unas zapatillas para mi hija que estaban como nuevas”, afirma. Su mentalidad respecto a la vivienda también ha cambiado notablemente: “Siempre he querido tener mi propia casa porque supongo que es algo cultural. Pero vivo de alquiler y en estos momentos ni me lo planteo. No tengo ninguna necesidad de hipotecarme”

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