martes, 1 de mayo de 2018

No estas "infectado": Los microorganismos siempre viven contigo



En tu cuerpo viven microorganismos ( levaduras, hongos, virus, bacterias .....) de todo tipo incluidos los que creemos que nos enferman y no solo no te enferman sino que forman parte de ti y de tu vida.

Desde antes del nacimiento tienes todos estos microorganismo, no es verdad que se "recogen" despues de nacer...

LA MEDICINA ESTA COMPLETAMENTE EQUIVOCADA 
y NO ENTIENDE NADA DEL FUNCIONAMIENTO DEL CUERPO, NI DEL CONCEPTO DE "INFECCION"


LAS VACUNAS SON UNA DEMOSTRACION ABSOLUTA  DE IGNORANCIA


Ejemplo:
 En la década de 1950, cuando Estados Unidos todavía estaba frente a brotes epidémicos de la polio, los investigadores descubrieron que los niños a los que había extirpado las glándulas (amigdalas) tenían tres veces más probabilidades de contraer la poliomielitis bulbar (infectando la porción bulbar de la base del cerebro), que los niños que tenían sus amígdalas.

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--ENDOSIMBIOSIS:

 Las mitocondrias y los cloroplastos se consideran orgánulos semiautónomos que en algunos aspectos se parecen a las bacterias. 
La teoría endosimbiótica supone que las mitocondrias y los cloroplastos evolucionaron a partir de bacterias  fueron f.

domingo, 15 de abril de 2018

Las enfermedades infecciosas NO disminuyeron por las vacunas

Por los Dres. Roman Bystrianyk y Suzanne Humphries, 11 de julio de 2015
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Los libros de historia clínica ensalzan casi de manera unánime las virtudes de la vacunación. Al leer estos libros uno se queda con la impresión de que durante los años 1800 y 1900 se producían terribles epidemias que mataban a un sinnúmero de personas y que gracias a las vacunas se pudo superar esa situación. Esto es lo que la mayoría de las personas creen, y si hablamos con otras personas la impresión que tienen es la misma. Por lo general, es un hecho reconocido por la sociedad.
Es difícil subestimar la contribución de la inmunización a nuestro bienestar. Se estima que si no fuera por la vacunación infantil contra la difteria, la tos ferina, el sarampión, las paperas, la viruela y la rubéola, así como la protección que ofrecen las vacunas contra el tétanos, el cólera, la fiebre amarilla, la poliomielitis, la gripe, la hepatitis B, la neumonía bacteriana y la rabia, las tasas de mortalidad infantil probablemente estarían en torno a un 20-50%. De hecho, en los países donde no se administran las vacunas, las tasas de mortalidad entre los lactantes y los niños pequeños se mantienen en ese nivel” (1).
Paul Offit explica en su reciente libro Deadly Choices: How the Anti-Vaccine Movement Threatens Us All cómo la vacuna contra la tos ferina ha reducido el número de muertes por esa enfermedad, de 7000 a sólo 30.
La tos ferina (pertussis) es una infección devastadora. Antes de que se aplicase la vacuna por primera vez en Estados Unidos en la década de 1940, alrededor de 300.000 casos de tos ferina causaban la muerte de 7000 personas al año, la mayoría niños pequeños. Ahora, debido a la vacuna contra la tos ferina, menos de 30 niños mueren cada año por esta enfermedad. Los tiempos están cambiando” (2).
Este tipo de información también se recoge en las revistas médicas. Un extenso estudio sobre la tos ferina y la vacuna contra la tos ferina se publicó en 1988 en la revista Pediatrics. El primer párrafo de este artículo decía lo siguiente:
En Estados Unidos, la tos ferina se ha controlado con éxito mediante la inmunización en masa de los lactantes y los niños. En la época anterior a la vacuna, se registraban de 115.000 a 270.000 casos de tos ferina y de 5.000 a 10.000 muertes cada año debido a la enfermedad. Durante los últimos 10 años, se han producido de 1200 a 4000 casos y de 5 a 10 muertes al año” (3).
Este párrafo da una idea del tono del resto del artículo: miles de personas morían cada año de tos ferina, pero después de la introducción de la vacuna, las muertes se redujeron drásticamente. Cualquier persona que lea esto, por supuesto que creerá en los beneficios de las vacunas.
El problema con ese tipo de consideraciones es que no están de acuerdo con las evidencias. Cuando nos fijamos en los datos reales, vemos que aunque mucha gente murió de tos ferina en la primera década de 1900, cuando se introdujo la vacuna la tasa de mortalidad en Estados Unidos se había reducido más de un 90%. Uso la misma fuente que utilizó la revista Pediatrics en su artículo, y vemos que la disminución de las muertes alcanzó un máximo del 92% antes de que se introdujese la vacuna DTP (DPT (o en ocasiones DTP) es una mezcla de tres vacunas que inmunizan contra la difteria, Bordetella pertussis (la tos ferina) y el tétanos) (4).
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Este artículo de la revista Pediatrics da lugar a confusión, porque siendo leído principalmente por médicos da la impresión de que las vacunas fueron las únicas responsables de la disminución de las muertes. El número real de fallecimientos en el momento de la introducción de la vacuna DTP fue de aproximadamente 1200 y no de 5000 a 10000 como a menudo se dice. Una vez más, esa idea errónea de que fueron las vacunas las responsables de la mayor parte de disminución de la mortalidad es algo generalizado y extendido por todos los rincones de nuestra sociedad.
Es importante también hacer notar que cuando se mira el gráfico se puede ver claramente que la tendencia era año tras año la de una disminución de las muertes por tos ferina. Cuando se introduce la vacuna no se produjo ningún efecto aparente en la tendencia hacia la baja.
Otro conjunto de datos de Inglaterra a principios del siglo XX, nos muestra que no hay ningún impacto con la introducción de la vacuna. Se puede ver que la tasa de mortalidad ya había disminuido un 98% antes de administración de la vacuna a nivel nacional en la década de 1950.
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En Inglaterra se comenzó a llevar un registro estadístico desde 1838, es decir, 62 años antes de que apareciesen las primeras estadísticas oficiales en Estados Unidos. En cuanto a estos datos, se observa que la tasa de mortalidad por enfermedades infecciosas era muy alta en los primeros años 1800, aunque ya se había reducido a mediados de 1800, y en 1900 era prácticamente cero. En cuanto a las muertes por tos ferina en Inglaterra, ya habían disminuido más de un 99% antes de que se introdujese cualquier vacuna.
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En el caso del sarampión, la tasa de mortalidad ya había disminuido en casi un 100%.
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El análisis de los datos muestra que ese mantra tan repetido de que fueron las vacunas la clave para la disminución de la mortalidad por enfermedades infecciosas es falso. Las muertes ya habían disminuido en gran medida antes de la vacunación. En el caso de la escarlatina y otras enfermedades infecciosas, las muertes se redujeron casi a cero antes de que hubiese una vacunación generalizada.
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Por desgracia, esta creencia errónea ha llevado a mucha gente a confiar en la vacunación como única manera de hacer frente a las enfermedades infecciosas, cuando claramente se observa que tuvo que haber otros factores que hicieron que la mortalidad disminuyese. Esos factores han sido la higiene, los sistemas de saneamiento, la nutrición, la mejora de las condiciones laborales, la electricidad, la cloración del agua, la refrigeración, la pasteurización y otras muchas facetas de la vida moderna que ahora damos por sentadas. Muy poco de la mejora de las tasas de mortalidad tienen que ver con la Medicina. Un informe de 1977 estimaba, como mucho, que aproximadamente el 3% de disminución de la mortalidad por enfermedades infecciosas puede atribuirse a la atención médica moderna.
En general, las intervenciones médicas ( ya sean quimioterapéuticas o profilácticas) parecen haber contribuido muy poco a la disminución general de la mortalidad en Estados Unidos desde 1900, ya que en la mayoría de los casos se introdujeron con posterioridad al descenso de la mortalidad y cuando se hicieron efectivas tuvieron muy poca influencia. Más concretamente, si hacemos referencia a cinco enfermedades infecciosas ( gripe, neumonía, difteria, tos ferina y poliomielitis), en las que la reducción de la mortalidad estaría relacionada con el momento de la intervención, resulta bastante inverosímil que esta disminución sea atribuible a dichas intervenciones… Se estima que a lo sumo puede haber influido en un 3,5% en la disminución de la mortalidad desde 1900 gracias a las medidas médicas introducidas en relación a las enfermedades aquí consideradas”. (5)
El énfasis que se pone hoy en día en la administración de una mayor cantidad de vacuna, se debe en parte a lo arraigado de ese pensamiento. El hecho de que las muertes por enfermedades infecciosas disminuyeran en gran medida mucho antes de introducir la vacunación y los antibióticos, se sigue ignorando. Durante todo este tiempo se podían haber creado unas mejores condiciones para aprender a manejar todas las infecciones de una manera más integral. Sin embargo, hasta la fecha, a pesar de tan importantes cambios, poco hemos aprendido de las lecciones de esta historia. Siguen olvidadas las soluciones que llevaron a una disminución del 99% en las muertes , poniendo todo el énfasis en ese 1% final, lo que habría ocurrido de todo modos, incluso sin ninguna vacuna.
Sin embargo, todavía queda alguna disensión, un reconocimiento de que las vacunas no fueron la causa de tan importante disminución de la mortalidad por enfermedades infecciosas. A veces también se apunta a la aparición de los antibióticos y una mejor atención médica, y de  mala gana se da algo de crédito a los servicios de saneamiento y otros factores. Existe poca curiosidad por saber cómo influyeron todos estos factores y cómo se siguen aplicando en la actualidad. En cambio, ahora se pone un mayor énfasis en la incidencia de la enfermedad después de la vacunación, y menos en la mortalidad. El razonamiento es que con la poca incidencia de la enfermedad gracias a las vacunas, ya no hay riesgo de muerte. Parece un enfoque razonable, pero ¿para qué ha servido?
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Tomemos el caso de la tos ferina, por ejemplo. En 1979 Suecia dejó de administrar la vacuna DTP sobre la base de que no era eficaz y posiblemente peligrosa. El temor era que, con unas tasas de vacunación más bajas, aumentase la tasa de mortalidad. ¿Fue esto lo que sucedió?
En una carta de 1995 de Victoria Romanus del Instituto Sueco de Control de Enfermedades Infecciosas, decía que las muertes por tos ferina se mantuvieron muy cerca de cero. La población de Suecia era de 8.294.000 habitantes en 1979 y de 8.831.000 en 1995. De 1981 a 1993 se registraron ocho fallecimientos de niños en los que la causa aparece como tos ferina. Esto da una tasa de mortalidad por tos ferina de 0,6 niños al año. Estas cifras muestran que las probabilidades de morir por tos ferina en Suecia es de 1 por 13 millones, incluso sin que haya ningún programa nacional de vacunación de tos ferina. (6)
En Inglaterra la tasa de vacunación DTP se redujo del 78% al 30-40% debido a las preocupaciones sobre su seguridad. Se suponía que habría un aumento de las muertes debido a una menor tasa de vacunación. Durante los años 1976-1980 se registraron las menores tasas de vacunación. Según las estadísticas oficiales, el número de muertes durante esos años fue de 35. Las muertes en los cinco años anteriores (1971-1975), con unas tasas de vacunación más altas, fueron 55, alrededor de 1,5 veces más que cuando las tasas de vacunación fueron más bajas (7). Es decir, ocurrió lo contrario de lo que se pensaba iba a ocurrir.
¿Se han controlado las tasas de incidencia de la tos ferina? La triste verdad es que la tos ferina no ha sido erradicada y es endémica. Un gran número de personas todavía tosen por la presencia de Bordetella pertussis, las bacterias implicadas en la tos ferina. Debido a la disminución de la inmunidad inducida por la vacuna, hasta un tercio de la tos persistente de debe a la tos ferina.
Aunque la tos ferina se ha considerado tradicionalmente una enfermedad de la infancia, está bien documentada su presencia en los adultos desde hace casi un siglo y actualmente está reconocida como una de las causas más importantes de enfermedades respiratorias en los adolescentes y adultos. A causa de la disminución de la inmunidad, adultos y adolescentes pueden contraer la enfermedad incluso si hay un historial completo de vacunación o enfermedad natural…Estudios realizados en Canadá, Dinamarca, Alemania, Francia y Estados Unidos, indican que del 12 y el 32% de los adultos y adolescentes con tos persistente durante al menos 1 semana, están infectados con Bordetella pertussis”. (8)
Vamos a centrarnos en otras enfermedades infecciosas, como el sarampión. Tenga en cuenta que en el año 1963 se produjeron muy pocas muertes por sarampión. Durante ese año, en Nueva Inglaterra sólo se produjeron cinco muertes atribuidas al sarampión ( Maine:1; New Hampshire:0; Vermont:3; Massachusetts:0; Rhode Island:1; Connecticut:0) (9). El número de muertes por asma fue 56 veces más alto que las de sarampión durante ese año.
¿Pero ese declive se debe a la incidencia de la vacuna? Hay diferentes gráficos que se pueden encontrar en Internet que reflejan muy poca incidencia en la disminución. El gráfico que he encontrado sólo tiene algunos puntos de referencia y una línea entre dos puntos muy distantes en el tiempo. Esta gráfica es de mala calidad y establece una conclusiones incorrectas. Observando datos más completos de la incidencia, se comprueba un descenso en la incidencia en 1963, que es cuando se introduce la vacuna contra el sarampión.
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La incidencia del sarampión parece caer de forma drástica a partir de 1963. Sin embargo, ¿ este descenso se puede atribuir al éxito de la vacuna contra el sarampión? Las primeras vacunas contra el sarampión contenía virus muertos en un precipitado de aluminio, producido a partir del cultivos de células de riñón de mono inactivado con formaldehído. Un estudio de 1967 revelaba que la vacuna podía producir neumonía, así como encefalopatía (inflamación del cerebro).
La neumonía es un hallazgo consistente y prominente. Se produce fiebre severa y persistente y dolor de cabeza, que cuando está presente, sugiere una afectación del sistema nervioso central. De hecho, en la revisión de un paciente mediante encefalograma, se observó una perturbación de la actividad eléctrica , lo que sugería encefalopatía… Estos resultados adversos de la vacuna con virus inactivos del sarampión fueron algo inesperado. Pero su presencia debe acarrear una restricción en el uso de la vacuna con virus inactivos del sarampión. Ahora recomendamos que no se administre más esta vacuna con virus inactivos del sarampión” (10).
El uso de vacunas con virus muertos se abandonó rápidamente (11). Pero también se produjeron problemas importantes con las vacunas vivas, que al no estar muy atenuadas produjeron un sarampión modificado, una erupción en la mitad de los inyectados, que esencialmente es equivalente a un caso de sarampión. El 48% de las personas tenían esta erupción, y el 83% presentaba una fiebre de hasta 41ºC después de la inyección.
Entonces, ¿cómo es posible hablar de que la incidencia del sarampión cayó tan espectacularmente después de la vacuna de 1963? En parte, tiene que ver con la propia definición. Si usted tiene fiebre muy alta después de ser vacunado, por supuesto que usted no tiene el sarampión, incluso si se encuentra peor de haber contraído el sarampión de forma natural.
De vuelta a la década de 1960, se esperaba que con una sola administración se protegiese de por vida sin efectos serios, que luego resultó no ser cierto.
El Servicio de Salud Pública de Estados Unidos ha autorizado una nueva vacuna, refinada, contra el sarampión con virus vivos. Aunque se han autorizado desde 1963 varias vacunas con virus vivos, todas ellas proporcionando inmunidad de por vida con una sola administración sin graves efectos secundarios, la nueva es considerada por los epidemiólogos como “la mejor hasta ahora en la minimización de los efectos secundarios”. (12)
Incluso se llegó a decir en la década de 1960 que sólo con un cierto número de niños vacunados era suficiente para erradicar el sarampión.
El sarampión, una enfermedad inofensiva de la niñez que puede matar, será casi erradicada de la mayor parte del país dentro de un año, según predicen las autoridades del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos… Aunque todavía hay más de 12 millones de niños susceptibles, con la vacunación de 2 a 4 millones de niños se puede acabar con la enfermedad, de acuerdo con el Dr. Robert J. Warren del Centro de Enfermedades Transmisibles de Atlanta” (13).
Más de una década después, todavía no se había logrado el objetivo de erradicar el sarampión. Varias epidemias se repitieron a lo largo de los años en Estados Unidos.
En 1989 la nueva teoría sobre el fracaso en la erradicación de algunas enfermedades era que las anteriores vacunas no ran tan eficaces como se cre en un principio. Algunas de las primeras vacunas producidas en grandes cantidades en 1963 contenían el virus muerto. En 1989, el Dr. Figin, del Hospital de Niños de Texas, declaró que creía que la vacuna de 1963 no fue muy eficaz y que la vacuna de 1967 era inestable y perdía su efectividad si no se conservaba adecuadamente refrigerada. No fue hasta 1980 cuando una vacuna viva y estable contra el sarampión estuvo disponible” (14)
Ese mismo año, después de que tres tipos de vacunas contra el sarampión no hubieran podido erradicar la enfermedad o incluso una inmunidad fiable del grupo, los científicos de vacunas cambiaron el rumbo y dijeron que en lugar de una sola administración, con la nueva vacuna viva se necesitarían dos dosis para obtener una protección fiable. También recomendaron que todos los menores de 32 años se revacunasen porque las viejas vacunas que recibieron eran inadecuadas. Una única administración, como se prometió para proporcionar inmunidad de por vida contra el sarampión en la década de 1960, no fue suficiente.
¿Y se estaba produciendo de todos modos un declive en la incidencia del sarampión antes de 1963? Si miramos los datos de incidencia del sarampión, la tendencia de la línea muestra que ya la incidencia estaba en declive.
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De hecho, de haber seguido esa tendencia, la incidencia del sarampión habría llegado a cero alrededor del año 2000. Este fue el año en que el CDC declaró que el sarampión había sido erradicado de Estados Unidos.
¿Y valió la pena tanto esfuerzo y tantas reacciones adversas para tratar lo que se consideraba en 1963 una enfermedad leve de la niñez?
Cuando oímos hablar de las vacunas, a menudo nos cuestan una historia muy simple de cómo se estimula la aparición de anticuerpos. La teoría dice que la estimulación de anticuerpos crea una memoria de una determinada enfermedad, de modo que la próxima vez que te encuentras con ella el cuerpo va a derrotar al enemigo con rapidez. Es una historia bonita, sencilla y fácil de recordar.
Creemos entender cómo funciona el sistema inmunológico hablando de anticuerpos y protección, y mencionarlos juntos es como pensar que sabemos cómo funciona realmente un coche porque vemos que tiene ruedas. El sistema inmunológico es una entidad muy compleja y poco comprendida, compuesto por muchas líneas celulares, cada una de las cuales produce diferentes productos químicos que se liberan en la sangre. Estos productos químicos son utilizados por el cuerpo y cambian de acuerdo con la edad, el estrés, el estado nutricional, el medio ambiente, y toda una serie de factores que apenas entendemos.
el sistema inmunológico sigue siendo una caja negra”, dice el Dr. Garry Fathman, profesor de inmunología y reumatología y director asociado del Instituto de Inmunología de Trasplantes e Infecciones… “Es extremadamente complejo, comprendiendo por lo menos 15 tipos de células que interactúan entre sí, segregando diferentes moléculas en la sangre que se comunican entre sí y hacer frente a una infección. Dentro de cada una de esas células hay decenas de miles de genes cuya actividad pueda alterarse por la edad, el ejercicio, la infecciones, las vacunas administradas, la dieta, el estrés, etc…Es un gran conjunto de piezas móviles. Y no se sabe muy bien lo que hacen la mayoría de ellas… o deberían hacer”. (15)
El sistema inmune se divide tradicionalmente en el sistema inmune humoral, que está relacionado con los anticuerpos, y el sistema inmune celular, que no implica a los anticuerpos, pero sí la activación de varias células tales como las células asesinas naturales. Lo que sí sabemos, contrariamente a la creencia popular, en que los anticuerpos no son necesarios para una recuperación completa en caso de sarampión.
los niños con un síndrome de deficiencia de anticuerpos cursan un ataque muy leve de sarampión con la característica erupción y una recuperación normal. Además, no son posteriormente propensos a una reinfección. Por lo tanto, parece que los anticuerpos del suero, en cualquier caso, no son necesarios para la producción de una erupción de sarampión, ni para la recuperación normal de la enfermedad; ni para prevenir la reinfección” (16).
Los niños con un déficit en la producción de anticuerpos, lo que se denomina agammaglobulianemia, se recuperan del sarampión tan bien como los niños que producen anticuerpos normalmente, y esto ya se sabe desde finales de 1960, cuando se estaban desarrollando las vacunas. Pero la respuesta de los anticuerpos es lo único de lo que se habla y lo que se promueve cuando se trata de las vacunas. Este descubrimiento perturba el paradigma simplista de la protección de los anticuerpos, y se consideró desconcertante este documento médico de 1968.
Uno de los descubrimientos más desconcertantes en la medicina clínica fue el hallazgo de que los niños con la enfermedad congénita de la agammaglobulianemia, con escasez de anticuerpos y con rastros insignificantes de inmunoglobulina en circulación, contrajeron el sarampión de forma normal, mostrando la secuencia habitual de los síntomas y signos clínicos, siendo posteriormente inmunes” (17)
¿Que papel juega la nutrición en relación a las enfermedades? Descubierta en la década de 1920, la vitamina A se denominó vitamina antiinfecciosa. Es la única que tiene una estrecha relación con la mortalidad por sarampión. Durante la década de 1990, se midió una reducción de la mortalidad de un 60 al 90% en los países pobres utilizando vitamina A en los casos de hospitalización por sarampión.
Los análisis combinados muestran que dosis altas de vitamina A administradas a los pacientes hospitalizados con sarampión redujeron en aproximadamente un 60% el riesgo de muerte, y una reducción aproximada al 90% entre los lactantes… La administración de vitamina A a los niños que desarrollaron neumonía antes o durante la estancia hospitalaria redujo la mortalidad en un 70% en comparación con los niños del grupo de control”. (18).
La disponibilidad de frutas y verduras ricas en vitamina C es otro factor que interviene en la morbilidad por enfermedad o reducción de la mortalidad. Se ha producido en general una mejora en la nutrición, como se puede observar en el paralelismo en la disminución de las muertes por sarampión y la enfermedad por deficiencia de vitamina C, el escorbuto. Los estudios realizados en los años 1940 mostraron que la vitamina C era muy eficaz contra el sarampión, sobre todo cuando se utiliza en dosis altas.
Durante una epidemia (de sarampión) se utilizó vitamina C como profilaxis y todos los que recibieron unos 1.000 mg cada seis horas, por vía muscular o venosa, estuvieron protegidos contra el virus. Administrando 100 mg por vía oral en zumos de fruta cada dos horas no se protegía, a menos que se le diese durante todo el día. Se encontró además que 1000 mg por vía oral, de cuatro a seis veces al día, modificaba la incidencia de la infección: con la aparición de las manchas de Koplik y de fiebre, si se aumentaba a 12 dosis cada 24 horas, todos los signos clínicos y síntomas desaparecían a las 48 horas” (19)
En el año 1900 se utilizaron con éxito otros tratamientos contra el sarampión. En 1919, el Dr. Drummond comentó que el aceite de canela era una eficaz profiláctico contra el sarampión o que por los menos hacía que fuese un sarampión leve.
Durante mi práctica médica me encontré con un caso de sarampión en la familia, prescribiendo aceite de canela a todos los miembros desprotegidos de la familia. La mayoría de ellos y con este tratamiento ( con canela) no sufrieron la enfermedad ( el sarampión), o bien la cursaron de forma muy leve” (20)
La nutrición y otros factores tienen una gran relevancia en el sarampión, así que ¿por qué no hablamos en absoluto de esto? Debido a que el énfasis se pone en una sola cosa, muy lucrativa, la vacunación médica. Este es el único paradigma que se ha extendido y barrido al resto de estrategias.
Otro factor clave a considerar es que la vacuna contra el sarampión no crea una inmunidad de por vida, mientras que la infección natural de sarampión sí que lo hace. La única manera de permanecer inmune mediante inmunidad artificial a través de las vacunas es el de ser vacunados varias veces durante toda la vida. Todavía no sabemos cómo influirá a lo largo de varias generaciones la vacunación. Las epidemias podrían volver a darse en un futuro.
Un estudio publicado en 2009 en Proceedings of the Royal Society investigaba qué podría suceder en caso de reducirse la inmunidad de la vacuna contra el sarampión, incluso con una alta tasa de vacunación en los niños. Se predecía, ,después de una ausencia de la enfermedad entre la población, que la aparición de la infección daría lugar a epidemias mucho más graves que lo predicho por los modelos estándar.
Podemos prever que la vacunación tendrá efectos contradictorios… reduciéndose el número de personas susceptibles entre los recién nacidos y por lo tanto tendrá algunos beneficios de salud pública, reduciéndose el número de casos entre los niños. Sin embargo, esta reducción en el número de casos conducirá a una reducción en el estímulo y por lo tanto a una mayor susceptibilidad de infección en las personas de más edad… Cuando disminuye la inmunidad, la vacunación tiene un impacto mucho más limitado en el número promedio de casos. Si bien esta observación tiene claras implicaciones de salud pública, las consecuencias de la interacción entre la vacunación, la disminución de la inmunidad y el estímulo van mucho más allá. Con unos altos niveles de vacunación ( mayor del 80%) y niveles moderados de inmunidad ( en los mayores de 30 años), se pueden producir ciclos de epidemias de considerable importancia” (21)
Un estudio de 1984 (22) informaba que en el año 2050 la proporción de personas susceptibles de contraer sarampión puede ser mayor que en la era prevacunas. ¿Así que hemos creado una bomba de tiempo con la disminución de la inmunidad? ¿Habrá grandes epidemias de sarampión en un futuro? De haberlas, se echará la culpa de ellas a los no vacunados, sin ninguna consideración a lo que se lleva haciendo durante más de 100 años, y se obligará a vacunarse a diferentes grupos de edad.

Debido al celoso sesgo provacunas que impregna nuestra sociedad, se siguen sin reconocer las verdaderas fuerzas que impulsaron el descenso de muertes por enfermedades infecciosas. 
A lo sumo se reconoce que el saneamiento pudo tener algún efecto, pero todavía siguen teniendo un mayor crédito la asistencia médica y los antibióticos.

Diversos grupos que se denominan así mismo escépticos buscan detener cualquier planteamiento en contra de la vacunación

La definición de escéptico solía ser “el que por instinto o habitualmente duda, pregunta, o no está de acuerdo con las afirmaciones o conclusiones generalmente aceptadas”, pero esta definición en su uso moderno ha sido transformada y secuestrada en favor de alguien que apoya ciegamente cualquier posición ortodoxa como si de un Evangelio se tratara. 

Estas personas continúan en su cruzada de apoyo a las vacunas, a toda costa, atacando cualquier cosa que cuestione su miope punto de vista. Si esas personas tuviesen el deseo de conocer la verdad, tal vez tendrían que mirar debajo del capó de las enfermedades infecciosas y las vacunas, y aprender un poco más. ¡Imagínense lo que puede haber en el maletero!

Los doctores Suzanne Humphries y Roman Bystrianyk son autores de Desvaneciendo ilusiones: las enfermedades, las vacunas y la historia olvidada, recientemente editado por la Editorial Octaedro.
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Bibliografía:
1. Irwin W. Sherman, Twelve Diseases That Changed Our World, 2007, p. 66.
2. Paul A. Offit, MD, Deadly Choices—How the Anti-Vaccine Movement Threatens Us All, 2011, p. xii.
3. James D. Cherry, MD MSc; Philip A. Brunell, MD; Gerald S. Golden, MD; and David T. Karzon, MD, “Report on the Task Force on Pertussis and Pertussis Immunization—1988,” Pediatrics, June 1988, vol. 81, no. 6, Part 2, p. 939.
4. Historical Statistics of the United States Colonial Times to 1970 Part 1, Bureau of the Census, 1975, pp. 77.
5. John B. McKinlay and Sonja M. McKinlay, “The Questionable Contribution of Medical Measures to the Decline of Mortality in the United States in the Twentieth Century,” The Milbank Memorial Fund Quarterly, Health and Society, vol. 55, no. 3, summer 1977, p. 425.
6. Letter from Victoria Romanus, MD, PhD, Department of Epidemiology Swedish Institute of Infectious Disease Control, Stockholm Sweden, August 25, 1995.
7. Record of Mortality in England and Wales for 95 Years as Provided by the Office of National Statistics, 1997; Health Protection Agency Table: Notification of Deaths, England and Wales, 1970–2008.
8. Edward Rothstein, MD, and Kathryn Edwards, MD, “Health Burden of Pertussis in Adolescents and Adults,” Pediatric Infectious Disease Journal, vol. 24, no. 5, May 2005, p. S44.
9. Vital Statistics of the United States 1963, Vol. II—Mortality, Part A, pp. 1–18, 1–19, 1–21.
10. Vincent A. Fulginiti, MD; Jerry J. Eller, MD; Allan W. Downie, MD; and C. Henry Kempe, MD, “Altered Reactivity to Measles Virus: Atypical Measles in Children Previously Immunized with Inactivated Measles Virus Vaccines,” Journal of the American Medical Association, vol. 202, no. 12, December 18, 1967, p. 1080.
11. “Measles Vaccine Effective in Test—Injections with Live Virus Protect 100 Per Cent of Children in Epidemics,” New York Times, September 14, 1961.
12. “Thaler to Hold State Senate Hearing to Find Fastest Way to Expedite Plan,” New York Times, February 24, 1965.
13. Jane E. Brody, “Measles Will Be Nearly Ended by ’67, U.S. Health Aides Say,” New York Times, May 24, 1966.
14. Lisa Belkin, “Measles, Not Yet a Thing of the Past, Reveals the Limits of an Old Vaccine,” New York Times, February 25, 1989.
15. B. Goldman, “The Bodyguard: Tapping the Immune System’s Secrets,” Stanford Medicine, summer 2011.
16. P. J. Lachmann, “Immunopathology of Measles,” Proceedings Royal Society of Medicine, vol. 67, November 1974, p. 1120.
17. “Measles as an Index of Immunological Function,” The Lancet, September 14, 1968, p. 611.
18. Wafaie W. Fawzi, MD; Thomas C. Chalmers, MD; M. Guillermo Herrera, MD; and Frederick Mosteller, PhD, “Vitamin A Supplementation and Child Mortality: A Meta-Analysis,” Journal of the American Medical Association, February 17, 1993, p. 901.
19. Fred R. Klenner, MD, “The Treatment of Poliomyelitis and Other Virus Diseases with Vitamin C,” Southern Medicine & Surgery, July 1949.
20. “Cinnamon as a Preventive of Measles,” American Druggist Pharmaceutical Record, New York, November 1919, p. 47.
21.J. M. Heffernan and M. J. Keeling, “Implications of Vaccination and Waning Immunity,” Proceedings of the Royal Society B, vol. 276, 2009.
22. D. L. Levy, “The Future of Measles in Highly Immunized Populations: A Modeling Approach,” American Journal of Epidemiology, vol. 120, no. 1, July 1984, pp. 39–48.
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Procedencia del artículo:

lunes, 2 de abril de 2018

martes, 27 de marzo de 2018

jueves, 8 de marzo de 2018

DARWINISMO ; Una teoria que no se sostiene (a pesar de la propaganda)


2018:

Estudio genético a gran escala 
pone en cuestión teoría de Darwin: 
 
Expertos en genética se muestran perplejos por los resultados de analizar el “código de barras de la vida” de 100 000 especies animales.

La diversidad genética de las distintas especies no parece crecer al aumentar la población de unas y otras, y el 90 % de las especies actuales, humanos incluidos, aparecieron entre hace 100 000 y 200 000 años, concluye un estudio hecho sobre 5 millones de secuencias ácido desoxirribonucleico (ADN) ordenadas por especies.

Las dos conclusiones han sorprendido a los científicos Mark Stoeckle, de la Universidad de Rockefeller (EE.UU.), y David Thaler, de la Universidad de Basilea (Suiza), autores de la investigación, publicada recientemente en la revista Human Evolution, por poner en cuestión ideas comúnmente aceptadas de la genética desde hace numerosas décadas.

“Esa conclusión es muy sorprendente y yo la combatí con tanta energía como pude”, ha dicho Thaler sobre la antigüedad similar y relativamente reciente de la inmensa mayoría de los animales existentes, a juzgar por el ADN mitocondrial analizado.

El ADN mitocondrial, usado de manera corriente para identificar especies con rapidez, es mucho más sencillo —y barato de analizar— que el nuclear, que según señalan los investigadores muestra muchas más diferencias entre los distintos seres vivos.

Aun así, “la secuencia mitocondrial ha demostrado ser perfecta para este planteamiento de estudiar todos los animales, porque tiene el equilibrio justo de dos propiedades contradictorias”, explica Thaler.

El estudio de estas secuencias permite rastrear minúsculos cambios genéticos “neutros” intraespecies y, de esta manera, al compararlos unos con otros, establecer cronologías de evolución. En esta investigación, por extraño que pueda parecer, se ha concluido que las variaciones son muy escasas y que nueve de cada 10 especies surgieron más o menos a la vez que el ser humano.

Lo que sugieren los investigadores es que “los virus, glaciaciones, nuevos competidores exitosos y pérdidas de especies para depredar pueden causar períodos en que la población de un animal se desploma.

Entonces es más fácil que una innovación genética barra la población y contribuya a que emerja una nueva especie”, apunta Jesse Ausubel, de la Universidad Rockefeller, como posible inicio de explicación.

Polémica teoría desafía evolución del ser humano | HISPANTV  En su nueva teoría, un grupo de investigadores asegura que la primera ‘fragmentación de la especie humana’ se produjo hace unos dos millones de años.


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La clave del misterio de la vida - documental

Un muy interesante documental que demuestra la imposibilidad científica de la teoría evolucionista de Darwin.
lA NATURALEZA ES MUCHO MAS COMPLEJA Y BELLA DE LO QUE NOS DICEN EL DARWINISMO Y EL SIMPLISTA CREACIONISMO:



MUCHA MAS INFORMACION:
http://joanfliz.blogspot.com/2010/10/darwinismo-una-teoria-impresentable.html


ALGUNOS FAMOSOS EUGENISTAS que uno no esperaria lo fueran:


domingo, 4 de marzo de 2018


UN MITO: 
VACUNAR ES LO MISMO QUE INMUNIZAR
Por Gary Null PhD y Nancy Ashley MS, VMD
26 de septiembre 2011

En la actualidad, el público estadounidense a través de nuestras agencias de gobierno, el CDC [Centre For Disease Control], la FDA [Food & Drug Administration] de USA, el Servicio de Salud Pública, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas es común que nos digan que sólo mediante la vacunación de todos los niños y los bebés, todos los adultos y mayores podemos tener protección completa  e inmunidad frente a enfermedades graves, ya sea contra la gripe H1N1, la gripe estacional, varicela, sarampión, hepatitis, etc,

. Sus argumentos no han sido puestos a prueba. Es prácticamente imposible que haya un discurso independiente, abierto y objetivo de científicos sobre la salud pública. O aceptas sin problema que las vacunas proporcionan inmunidad de por vida permanente, o eres inmediatamente relegado a la categoría de charlatán.  Sin embargo, un análisis cuidadoso y la revisión de la literatura científica muestra que no existe una vacuna o una combinación de vacunas que pueda  demostrar una inmunidad completa y segura.




El Dr. Tom Jefferson, epidemiólogo y estimado Revisor de la Colaboración Cochrane  ha investigado y escrito ampliamente sobre las infecciones respiratorias, especialmente influenza. En una entrevista con la revista Alemana Der Spiegel , el Dr. Jefferson hizo los siguientes comentarios con respecto a la vacuna contra la gripe:

La vacuna contra la influenza no está funcionando para la mayoría de las enfermedades similares a la influenza, ya que sólo está diseñado para combatir el virus de la influenza. Por esa razón, la vacuna no cambia nada en lo que respecta a la mayor tasa de mortalidad durante los meses de invierno. Aun en el mejor de los casos, la vacuna sólo actúa contra los virus de influenza en un grado limitado.  Entre otras cosas, siempre existe el peligro de que el virus de la gripe en circulación haya mutado para el momento en que el producto se acaba. En el peor de los casos, la vacuna será totalmente ineficaz.  En el mejor de los casos, los pocos estudios decentes que existen  muestran que la vacuna trabaja principalmente con adultos jóvenes sanos.  Con los niños y los ancianos, sólo ayuda un poco, en todo caso.  Estos son los grupos exactos en los que se recomienda la vacuna contra la gripe .

Es una de las contradicciones entre los descubrimientos científicos y la práctica, entre la evidencia y la política. Por supuesto, eso tiene algo que ver con la influencia de la industria farmacéutica. Pero también tiene que ver con el hecho de que la importancia de la gripe es completamente sobreestimada.1 Tiene que ver con los fondos de investigación, poder, influencia y reputación científica!  Cuando se le preguntó si es razonable para mantener la vacunación contra la gripe estacional, la respuesta del doctor Jeffersonís fué: ¡ no veo ninguna razón para ello.I 1

El Dr. Maurice Helleman, un pionero en el campo de la investigadora de vacunas de Merck en la década de 1950, desarrolló más de 40 vacunas, entre ellas 5 de las 14 vacunas administradas a los niños y los adultos de hoy.  El Dr. Helleman contó sobre los monos que se utilizaron en algunas de las vacunas que él desarrolló, y que era imposible eliminar a todos los virus llevados por los mismos. Descubrió que la nueva vacuna contra la polio Sabin contenia Simian Virus 40, un virus de ADN que tiene el potencial de causar tumores. De hecho, el SV 40 causó tumores ​​en los hámsters en los que se probó la vacuna. Además, se desarrolló en ese momento, la vacuna contra la fiebre amarilla que contenía un virus de la leucemia.

Helleman dijo, ISabíamos que estaba en nuestro stock de semillas de la fabricación de vacunas. Esto era buena ciencia en el momento que se hizo.  ¡ No te preocupabas por estos virus salvajes.! 2

En un cuidadoso análisis de miles de artículos en la literatura revisada doblemente en la inmunología no podemos encontrar en ninguna parte un patrón oro, los estudios doble ciego, controlados con placebo, que demuestren que cualquier vacuna o una combinación de vacunas se pueda demostrar que proporcionan inmunidad de por vida y lque sean seguras para cualquier persona .

Hay un término oficial utilizado por los investigadores y epidemólogos en la evaluación de vacunas, un término que nunca llega a los medios de comunicación: Inefacacia de las vacunas. La Ineficacia de la vacuna se refiere ya sea a la falta de efectividad de la vacuna (fallo primario), o la disminución de la inmunidad (fallo secundario) 3.
 
El CDC, la FDA, los fabricantes de vacunas, y profesionales de la salud nos bombardean con un aluvión de publicidad diseñada para hacernos creer que las vacunas son esenciales para la buena salud y la prevención de enfermedades, de tal manera que hemos perdido la capacidad de hacer la simple y pregunta obvia: ¿Nos va a mantener sanos las vacunas a mí ya mi familia ?   En este informe, hablaremos de fracaso de la vacuna secundaria:

El mito de la inmunidad de las vacunas.

El brote de 2010 la tos ferina en California causó enfermedad en 9.100 personas  y fallecieron  10 niños, presionando a las autoridades para que  recomendase un refuerzo adicional de inyección a los  12 años de edad.  Hasta ahora, en otoño de 2011, las escuelas de California ya han convertido a miles de estudiantes de escuela intermedia y secundaria que no han recibido la dosis de refuerzo recomendado.

La tos ferina, mezcladae junto con la difteria, y tétanos (DPT), se da de acuerdo a un calendario de vacunación rígido de 5 inyecciones a la edad de seis años, más que ninguna otra vacuna para niños:
a los 2 meses, 4 meses, 6 meses, 15 -18 meses, y 4-6 años. 4 El brote de tos ferina creó mucha hostilidad y  acusaciones a los padres que decidieron no vacunar a sus hijos, junto con un clamor para añadir aún más inyecciones de refuerzo.  Incluso a los adultos se les dice que tomen una de ¨recordatorio¨ cada diez años.

Pero fue el brote causado por el sentimiento anti-vacuna en el condado de Marin y en otros lugares?  Esa pregunta fue contestada sin hacer ruido durante la segunda semana de septiembre con un estudio que muestra que la vacuna contra la tos ferina en los bebés y niños pequeños pierde mucho de su eficacia después de tan sólo tres años. El Dr. David Witt, investigador principal y Jefe de Enfermedades Infecciosas del Centro Médico Kaiser Permanente en San Rafael, CA, en un raro momento de franqueza: ¡ Me alteró encontrar que tal vez había algo más de confianza en la vacuna de lo que podría  merecese I 5 El estudio evaluó a 15.000 niños en el condado de Marin, California, y encontró que los niños que habían pasado tres años o más desde la última de sus cinco inyecciones originales tenían 20 veces más probabilidades de infectarse que los niños que habían sido vacunadas recientemente.

El Dr. Witt, reveló en su propio pre-estudio de sesgo que cuando comenzó el estudio esperaba ver la enfermedad concentrada sólo en niños no vacunados. Pero lo que encontró fue que más del 80% de los niños que desarrollaron tos ferina estaban completamente vacunados ! [esto es común para muchos casos de supuestas  inmunizaciones y brotes de enfermedad]

Así que quizás los niños no vacunados tal vez no sean el problema.  Entre el 1 de enero y el 20 de  mayo del 2011, un total de 118 casos de sarampión fueron reportados al CDC de 23 estados y de Nueva York.  No hubo víctimas mortales. Entre los 118 casos.

De los 87 casos de residentes en USA. que sufrieron sarampión, 74 no estaban vacunados: 39 menores de 20 años, y 35 de  20 años de edad 6 El CDC se  enfocó en las víctimas no vacunados contra el sarampión, mientras que no dió tiempo al análisis de los individuos vacunados que también  enfermaron.  De hecho, 13 del grupo (17,5%) habían recibido la vacuna triple vírica contra el sarampión, pero la sufrieron de todos modos!

Mientras que el CDC utiliza estos incidentes de brote de la enfermedad para subrayar la necesidad de la adhesión  al calendario de vacunas, el mensaje enviado aquí es que el 17,5% de un grupo de individuos vacunados se enfermaron a pesar de la vacuna. Una cosa, sin embargo, es cierta: la gente no vacunada en este grupo que se recuperó (todos ellos) ahora tienen una inmunidad de por vida contra el sarampión. [Lo más normal del mundo. Cuando yo era pequeño se dejaba pasar estas enfermedades comunes y el sistema inmunitario salía reforzado] Para los que tiene el sarampión a pesar de haber sido vacunados, simplemente no lo sabemos.

¿Puede evitar la vacuna que estas personas el desarrollen  la inmunidad de por vida? Hasta ahora, ningún investigador ha entrado en este tema. [me pregunto porque]

Las paperas es otro virus frecuente que surjen en las poblaciones vacunadas. En 2006 en los EE.UU se xperimentó la mayor epidemia de paperas en todo el país en 20 años, que afectó principalmente a los estudiantes universitarios en los dormitorios, y se caracterizó por el doble de tasas de fracaso entre los estudiantes universitarios vacunados en la infancia.  Las autoridades trataron de culpar a la epidemia a las condiciones sanitarias en los dormitorios, en lugar de considerar la evidencia:. La vacuna simplemente no es eficaz por mucho tiempo 8

En el período 2009-2010 en Nueva York y Nueva Jersey hubo más de 1.500 casos de paperas entre los grupos altamente vacunados: 88% de los niños afectados habían recibido al menos una vacuna, mientras que el 75% había recibido las dos vacunas recomendadas. Según la Dra. Jane Zucker, Comisionada Asistente de Nueva York de Inmunización, ISabemos que aproximadamente uno de cada 20 personas que se vacunan no desarrollan anticuerpos.î El reportero de Reuters llegó aún más lejos, afirmando que :  ì El virus de las paperas puede mutar, por lo que las personas que han tenido sólo una o dos dosis de la vacuna siguen siendo vulnerables.î 9

¿Cómo puede una vacuna con tan insignificante inmunidad a largo plazo no sólo ser recomendada sino que necesaria para la asistencia a la escuela?

La varicela (varicela) es otro ejemplo de una vacuna que no funciona tan bien como los médicos nos han hecho creer. Después de una inyección de la vacuna, la cual fue autorizada en los Estados Unidos en 1995, un 25 por ciento de los niños  sigue propagando el virus de la varicela, o desarrollan la enfermedad ellos mismos.  Anne Gershon, un experta de la varicela, que es directora de la división de enfermedades infecciosas pediátricas en el Columbia University Medical Center, dice: “Realmente necesitamos refuerzos de las vacunas mucho más de lo que  jamás hubiéramos pensado.” 10

Nadie pone en duda esta conclusión! ¿ cuantos refuerzos serían suficientes? Nuestras vacunas no confieren una inmunidad que dure, por lo que para contrarrestar esta disminución constante de la eficacia de vacunas  se necesitan más ,más y más.

Así que en 2006, el CDC recomienda que una segunda dosis de la viruela de pollo se agregue a la lista de las vacunas infantiles.  Gershon afirma que: ¡parece que una segunda inyección para que nuestros niños sigan enfermos!- no es exactamente una predicción tranquilizadora. Es hora de exigir a  los fabricantes y los defensores de estas vacunas responder a la pregunta: ¿Porque son estas las vacunas de  efecto marginal y potencialmente peligrosas e incluso si vale la pena el riesgo?

Muchos padres están empezando a pensar que no lo son, especialmente en un caso como el de la varicela, que generalmente causa una enfermedad leve, mientras que otorgue el beneficio de inmunidad permanente.

El ejemplo más claro de una vacuna con limitada inmunogenicidad es la vacuna contra la gripe. Creada a partir de una combinación de cepas que han ocurrido anteriormente, la vacuna contra la gripe se administra en una especie de ruleta rusa entre los fabricantes de vacunas con la esperanza de que una o más de las cepas pudieran ser la que más frecuente en un año determinado. ¿Pueden predecir con exactitud el éxito? No.

¿La vacuna contra la gripe confiere inmunidad de larga duración? No lo creo.  Si lo hiciera, el CDC no  recomendaría desde 2010 que todas las personas mayores de 6 meses se vacunasen contra la gripe cada año. Sobre el tema de la inmunidad, todos los del CDC están dispuesto a afirmar que la vacuna  durará toda la temporada contra la gripe, que se considera de diciembre a marzo (sólo 4 meses!)

La evidencia de que las vacunas no tienen la capacidad de conferir una inmunidad de larga duración es abrumadora.  A pesar de esta evidencia, sin embargo, la balanza está del lado de los CDC a favor de la vacuna, la FDA y los fabricantes de vacunas.  Al parecer, le tachan a uno de ser anti-estadounidense y anti-ciencia por ser escéptico sobre los beneficios a largo plazo de las vacunas ya que no parece haber tal unanimidad de opinión, tanto de los poderes fácticos como de los medios de comunicación. Demasiados estadounidenses no cuestionan subirse las mangas para todo lo que el CDC recomienda sin considerar las consecuencias.

Nos quieren hacer creer que no hay respuestas simples a la pregunta de si la inmunidad natural causada por la exposición a un germen es mejor que la versión industrial.  

De hecho, hay respuestas sencillas, respuestas obvias  pero nadie quiere que el público se detenga a pensar sobre el hecho de que no se puede contar con las vacunas para producir una inmunidad de por vida, mientras que con la inmunidad natural si que se puede.

Antes del desarrollo de las 36 vacunas de la infancia que en la actualidad se dan a los niños menores de 6 años, era común y se esperaba que los niños de contrajeran el sarampión, la varicela, las paperas y la rubéola.

Estas enfermedades de la infancia se difunden  a través de una familia, una escuela, barrio, causando una enfermedad molesta, pero relativamente menor. Con unos días de descanso de la escuela,  entonces el niño se recuperaba y eran ya inmunes de por vida. Entonces, ¿qué pasa ahora?

Cambiando de paradigma  ¿Estamos destrozando nuestro sistema inmunológico?

Desde que se inciaron los programas generalizados de vacunación contra estas enfermedades  en la década de 1980 y 1990, tiende a haber menos brotes de la enfermedad. Sin embargo, las enfermedades son más graves e inesperadas. A pesar del número reducido de casos, proporcionalmente muchos más  conducen a una enfermedad grave y a la muerte.. Y la demografía ha cambiado por completo.   

En lugar de contraer las paperas a los 7-10 años de edad, son los adolescentes los que actualmentese ven más afectados Del mismo modo, en lugar de los niños de esa misma edad  (7-10 años) enfermando de sarampión , el grupo de edad tradicionalmente más afectado desde hace décadas, muchos de los pacientes actuales son  bebés, que son mucho más propensos a morir por la infección.

El virus del sarampión es especialmente peligroso en los niños debido al riesgo de complicaciones:. entre un cuarto y un tercio desarrollan algún problema relacionado, tales como diarrea, infecciones de oído, neumonía o encefalitis.

Numerosos estudios en la literatura revisada por expertos han examinado este hallazgo y llegan a la misma conclusión: las mujeres que fueron madres desde el mandato de la vacuna contra el sarampión no contrajo el sarampión y por lo tanto no tienen inmunidad sólida para transmitirla a sus bebés en el útero.  Las mujeres vacunadas  tienen una cantidad significativamente menor de anticuerpos contra el sarampión  que las mujeres con inmunidad natural.

Los bebés nacidos de madres vacunadas tienen menor concentración de anticuerpos al nacer y deterioran rápido en comparación con los anticuerpos de los bebés nacidos de madres con inmunidad natural. 12

Las cifras de los CDC muestran cómo la vacuna onligatoria en la infancia  ha cambiado la cara del sarampión. En 1976, sólo el 3% de los casos ocurrieron en niños menores de 1 año.  Por lo general sus madres nacieron en la década de 1950, mucho antes de que la vacuna contra del sarampión se convirtiera en algo rutinario una década más tarde. En la década de 1980, cuando los adolescentes que fueron vacunados de niños comenzaron a tener hijos, los números empezaron a cambiar.  En 1985, casi el 8% de los casos de sarampión en niños menores de 1.  En 1991, había subido al 19%. Y en 1992, era el 28% de los casos de sarampión en niños menores de un año 13.

 Los bebés  solían estar protegidos de la enfermedad a través de los anticuerpos maternos, pero este maravilloso mecanismo del sistema inmune de los humanos está siendo destruido por las vacunas.

Si nos mantenemos en la actual trayectoria de crecimiento exponencial del número y tipo de vacunas que se administran a los niños y ahora a los adultos, vamos a llegar al punto en que ya nadie tenga inmunidad natural, convirtiéndose así en completamente dependientes la vacuna con escasa inmunidad y  de corta duración, ¿ para nuestra propia supervivencia frente a la enfermedad?

¿Por qué las vacunas no son inmunológicas?

El proceso de creación de una vacuna consiste en tomar una agente de la enfermedad y  lo hacen gradualmente más y más débil, por lo que la propia respuesta inmune del cuerpo se activa y se producen anticuerpos (en adelante, la inmunidad humoral). Pero hay más en el sistema inmune.  Además de la inmunidad humoral, que se basa en anticuerpos, también hay inmunidad mediada por células. La inmunidad celular implica la activación de los macrófagos, células asesinas naturales, de antígenos específicos de los linfocitos T Limfocitos , y la liberación de diferentes citocinas en respuesta a un antígeno 14.

Lo que falta en nuestro método actual de  vacunación es una forma de estimular la respuesta inmunitaria entera en lugar de sólo una parte de ella.  La exposición normal a los agentes patógenos siempre comienza en la nariz, oídos, garganta y vías respiratorias, no a través de la inyección.  Una vez que la inmunidad primaria se ha establecido por la infección, la respuesta de anticuerpos sigue a continuación.  Esto permite al sistema inmunológico a fortalecerse y aprender a conceder la inmunidad natural y permanente a un número cada vez mayor de agentes patógenos.

Las vacunas inyectadas en el cuerpo se aleja de la inmunidad celular y estimula en exceso la inmunidad humoral.  Esto confunde a la maduración normal y distorsiona el funcionamiento del sistema inmunológico.

La inmunidad humoral se convierte en dominante y fundamental mientras que la inmunidad celular se suprime: el resultado puede ser una enfermedad autoinmune e infecciones frecuentes. Las investigaciones muestran que los niños vacunados, en comparación con niños no vacunados, sufren de asma cinco veces más, tres veces más alergias, tres veces más infecciones del oído, amigdalitis y cuatro veces más recurrentes.

Nos han engañado al sistema inmunológico para que no tenga una respuesta total contra un agente extranjero. 15

De acuerdo con Zinkernagel RM del Instituto de Inmunología Experimental del Hospital Universitario de Zurich:
¡ No hemos tenido éxito en la generación de vacunas de protección contra la persistencia de las infecciones, porque no podemos imitar la inmunidad! significa de larga duración, y que generen la estimulacion de células  T y de protección B  contra infecciones variables  sin causar enfermedad, ya sea por la inmunopatología o  tolerancia¨16
Así que ahora los brotes de enfermedades crean pánico y  miedo cuando se producen, seguida por la rabia contra los padres irresponsables ¨por haber creado el problema¨ al no vacunar a sus hijos .  El argumento de las fuerzas pro-vacuna es que  no habría casos de sarampión  si  todos los niños fueran vacunados.  Como podemos ver claramente en los ejemplos anteriores, este argumento simplemente no resiste el análisis.

La diferencia entre eficacia y efectividad

El estándar de oro de la investigación científica requiere de un estudio doble ciego, controlado con placebo y aleatorio para aislar los efectos de una intervención particular.  Con el fin de evaluar las vacunas correctamente, sería necesario que los fabricantes  tomaran todas las vacunas en el mercado y compararan un grupo de individuos vacunados con un grupo de individuos no vacunados bajo las condiciones anteriores para determinar si las vacunas son eficaces y proporcionan una inmunidad duradera.  

Este tipo de estudios aún no se ha hecho.  Tampoco se ha llevado a cabo un análisis retrospectivo de las personas vacunadas frente a las no vacunadas. 

¿Por qué no? The possible result might be that we find we have been sold a bill of goods about the long term immunity and effectiveness of vaccines. El resultado posible podría ser que nos encontramos con que se nos ha vendido una mentira sobre ¨los bienes de la inmunidad a largo plazo y la eficacia de las vacunas¨.

En cambio, tenemos ensayos clínicos en los que las personas están vacunadas y el éxito se mide por la consecución de un número de anticuerpos determinados en la sangre. El nivel de protección se asigna arbitrariamente por el investigador. Si un número suficiente de sujetos vacunados alcanza el nivel designado, se proclama la vacuna como efectiva.

Pero, ¿es lo mismo que ser eficaz?  No. Para ser eficaz la vacuna tendría que prevenir la enfermedad, pero la eficacia no se pone a prueba. El problema de probar la eficacia es que los niveles de anticuerpos no se correlacionan necesariamente con la capacidad del sistema inmunitario para combatir las enfermedades.

Un estudio prospectivo raro trató de evaluar este tema en lo que respecta a la vacunación de las personas mayores con la vacuna contra la gripe y encontró que antes y después de la vacunación las cuentas de anticuerpos ñ , ya fuesen altos o bajos,  no se distinguían entre los sujetos que posteriormente desarrollarían la gripe y los que no. 17 ¿Cómo podemos saber si la vacuna funciona o no antes de que sea lanzada al público?
¡No podemos!
Según un artículo publicado en la revista especializada Clinical Infectious Diseases, 18 ya que es muy difícil de probar la eficacia, la única manera de tratar de evaluar las vacunas es analizar los datos epidemiológicos obtenidos a partir de las condiciones reales.

En otras palabras, los investigadores simplemente no pueden – o no quieren- probar adecuadamente la eficacia de  la inmunogenicidad de las vacunas  antes de su lanzamiento a un público desprevenido. La prueba verdadera se produce después de los hechos.  Sólo que en lugar de vigilar, lo más probable es que los fabricantes de vacunas al tratar de mantener las reacciones adversas y la evidencia de fallos en las vacunas por parte del público. La línea del gremio siempre ha sido que dado que los resultados reales se producen fuera de los límites de un estudio clínico, no son confiables 19.

La industria de las vacunas afirma falsamente que sus vacunas funcionan exactamente de la misma manera que la inmunidad activa. Como hemos demostrado, las vacunas no producen la misma calidad y  fuerza de los anticuerpos que el propio cuerpo produce a partir de una infección natural y de la recuperación, ni tampoco inician inmunidad mediada por células.

Hay dos grandes tipos de vacunas: inactivadas / muertas y vivas/atenuadas. Las vacunas inactivadas / muertas son ineficientes debido a que algunos de los anticuerpos se producirán contra las partes del patógeno que no juegan ningún papel en causar la enfermedad, y algunos de los antígenos contenidos en la vacuna puede realmente disminuir la respuesta adaptativa del cuerpo.  Además, las vacunas de este tipo no dan lugar a las células T citotóxicas, que pueden ser importantes para detener las infecciones por patógenos intracelulares.

Las vacunas vivas atenuadas pueden causar la enfermedad para la que están diseñados a proteger, ya sea porque vuelve a la virulencia, o porque para algunas personas que no están lo suficientemente atenuadas. 20 Si se desvanece con el tiempo la protección de la vacuna, entonces se está convenciendo a la gente a arriesgar su salud por un dudoso beneficio.

¿Cual fue la causa real del declive de las principales enfermedades virales?

La vacunación es evidente que no garantiza la inmunidad. ¿Qué pasa entonces con el declive de la viruela, la poliomielitis, el tétano, el sarampión y la difteria?  En cuanto a los datos epidemiológicos, es evidente que muchas, si no la mayoría, de las enfermedades infecciosas comenzó a declinar notablemente antes de las vacunas se introdujeran debido a mejoras significativas en la forma de vida.  Saneamiento, alcantarillado adecuado, agua potable, una mejor nutrición, agua corriente,  las condiciones de vida con menor concentración de personas, la eliminación del trabajo infantil y la mejora en la higiene fueron  las verdaderas razones por la que la incidencia de la enfermedades disminuyó.

La poliomielitis comenzó a declinar en los EE.UU. en la década de 1920, de 7.229 casos en 1921 hasta 3.826 casos en 1951. En el momento en que la vacuna se generalizó en 1961, el número de casos ya había bajado hasta los 1076. No hay evidencia científica convincente de que la inoculación masiva pueda ser acreditada con la eliminación de cualquier enfermedad infecciosa.  Además, si las vacunas fueran las responsables de la desaparición de estas enfermedades en los EE.UU., ¿por qué desapareciron al mismo tiempo en Europa antes de la vacunación masiva? 21


Los siguientes gráficos muestran que las grandes caídas en las tasas de mortalidad por enfermedad se produjo mucho antes de introducción de las vacunas.  De 1900 a 1963, cuando la vacuna contra el sarampión se introdujo, las tasas de mortalidad por sarampión habían disminuido de 13,3 por 100.000 a 0,2 por 100.000 ñ una disminución del 98%. De 1900 a 1949, las tasas de muerte por tos ferina se redujo de 12,2 por 100.000 a 0,5 por 100.000 ñ una disminución del 96%.  De 1900 a 1949, las tasas de mortalidad por difteria disminuyó de 40,3 por 100.000 a 0,4 por 100.000 ñ una disminución del 99%. Estos gráficos muestran cambios claros e importantes en la gravedad de las enfermedades mucho antes de cualquier introducción de las vacunas 22.



Figura 1.  Tasas de mortalidad por sarampión





Figuras 2. Tasas de mortalidad por difteria:







Figura 3. Tasas de muerte por tos ferina:


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En cuanto a los datos  de Inglaterra durante 1838-1922, vemos que a pesar de las vacunas aplicadas contra la viruela, no hubo disminución significativa en las muertes por la enfermedad.

De hecho, tres grandes epidemias en 1857-1859, 1863-1865 y 1871-1872 se produjo, a pesar de que hubo una tasa elevada de vacunación.  La última epidemia importante en 1871-1872 tenían índices de mortalidad de 101,2 y 82,1 por cada 100.000 habitantes, respectivamente, y se produjeron tan sólo cuatro años después de que una nueva  ley de vacunación más estricta fuera promulgada en 1867.

Las Intervenciones de salud pública tales como las medidas de higiene, el aislamiento y las barreras físicas tienen mucho mejor evidencia que las vacunas.
Los datos sugieren que la implementación de estas medidas son intervenciones eficaces y relativamente baratas para contener las epidemias de virus respiratorios, con  estimaciones sobre su efecto que van desde 55% a 91%! 25 Sin embargo, poco debate llega a aparecer en la prensa para ayudar a la gente a entender las medidas que puede tomar como mejor manera de protegerse contra la enfermedad viral o bacteriana, además de la vacunación.  De hecho, nuestra confianza en la vacunación en los EE.UU. puede tener el efecto de que los multiplicar los sentimientos de invulnerabilidad, haciendo caso omiso de medidas simples de higiene  mientras que se fomento un tratamiento temprano con medicamentos antivirales que lleva a la gente a presentarse en el hospital al primer estornudo, por lo tanto aumentando la posibilidad de propagación de enfermedades.
A pesar de la disminución de las principales enfermedades virales, hay una preocupación ahora por si estas enfermedades están haciendo una reaparición, como podemos ver en los recientes brotes de tos ferina, el sarampión y la varicela.  ¿Podría ser esto debido al hecho de que, en lugar de la inmunidad de por vida, lo que tenemos ahora para la gente más joven que la generación Baby Boomer es una inmunidad artificial sobre la basada en vacunas cuya eficacia disminuye con el tiempo? Mientras tanto, estamos siendo inundados por la propaganda que nos dice inexorablemente que debemos someter a nuestros hijos ya nosotros mismos a las vacunas múltiples y frecuentes para salvarnos de la enfermedad, y seguimos asi la línea del programa.
Las vacunas son un negocio y las grandes compañías farmacéuticas  están inventando nuevas vacunas todos los años  con la esperanza de que sean incluidos en el calendario de vacunación obligatorio, lo que genera miles de millones en ganancias sobre una base cada vez mayor. A menos que los padres firmen cartas de exención, los niños deben de vacunados antes de que puedan entrar en la escuela. Esta es la ley, y la legislación está controlada por grupos de presión, con el lobby farmacéutico, que es por lo menos el segundo más poderoso en Washington. Las vacunas también son la piedra angular de todas las  programas infantiles, y así alimentar la vida de toda la industria de pediatría. [otros apóstoles del genocidio en masa]  Cada vez más, el programa del niño sano se ha transformado en un programa bien adulto. Como las enfermedades que antes afectaban sólo a la infancia, ahora los adultos (sin inmunidad de origen natural) estamos siendo presionados para tomar más y más vacunas.  ¿No es una sorpresa, entonces, que nunca haya estudios de seguimiento por parte de los fabricantes sobre la eficacia a largo plazo de las vacunas?  No sería de su interés hacer un estudio que podría acabar demostrando la inutilidad de sus productos y el daño permanente a nuestro sistema inmunológico.
1. Der Spiegel Online International, 21 de julio de 2009. î La Industria  entera espera una Pandemia!
2. Naturallnews.com, Entrevista con el Dr. Maurice Hilleman
3.  Peltola, H, brotes de parotiditis en Canadá y los Estados Unidos: Es hora de un nuevo pensamiento sobre la parotiditis Vacunas Clinical Infectious Diseases, Volumen 45, Número 4, pp 459-466.
4 MedicineNet.com, MedicineNet, Inc. -. Propiedad y gestionada por WebMD y parte de la Red de WebMD.
5.  Washington Post, 19 de septiembre de 2011: la vacunación infantil la tos ferina Tambalea después de 3 años, un pequeño estudio concluye con la Associated Press, Publicado:. 19 de septiembre
6. CDC Semanal de Mortalidad, ìSarampión en Estados Unidos, 20 de mayo 2011
7. Gustafson 7 TL, New England Journal of Medicine, 316:. 717-774, 26 de marzo de 1987, Brote de sarampión en una población escolar secundaria completamente inmunizada
8. Barskey AE paperas resurgimientos que los Estados Unidos: Una perspectiva histórica sobre elementos inesperados. Vaccine. Vacuna. 2009 Oct 19;27(44);6186-95. 2009 Oct 19; 27 (44), 6186-95.
9. Julie Steenhuysen, Reuters, 11 de febrero de 2010.
10. National Public Radio, Nancy Shute . Con las vacunas, depende.î 11 de octubre 2010, Nancy Shute.
11  Daniel Q. Haney, como las niñas vacunadas Crecer, sus bebés corren mayor riesgo, Associated Press, 27 de diciembre 1992
12.Leuridan E, A principios de disminución de anticuerpos contra el sarampión en la era de la madre de la eliminación del sarampión: estudio longitudinal. British Medical Journal;340; Published 18 May 2010. British Medical Journal, 340; Publicado el día 18 mayo de 2010.
13.  Haney, ibid Haney, ibid
14.  Concienciación sobre el Riesgo de vacuna  (Vran), ìVacunarse: lo básico, enero de 2011?
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