miércoles, 4 de marzo de 2015

domingo, 1 de marzo de 2015

jueves, 26 de febrero de 2015

Los 13 consejos del Dr. Hamer para sanarse

by CienciayEspiritu

newgermanmedicinesp_01
1- No dejarse ganar por el pánico
El entrar en pánico hará que la central de comandos ejecute un programa, y establecerá el programa donde deba. En ese momento, la persona pierde la conexión funcional coherente del cerebro. Muy a menudo, la gente muere en pánico. La persona no debiera entrar nunca en pánico ni hacer entrar en pánico a los demás. Hay que tener un enorme cuidado con el entorno y especialmente con quien recibe de nosotros. ¡AMENSE! Ámense ustedes mismos y también ámense entre ustedes. AMARSE tiene un doble sentido de gran valor terapéutico. Si uno se ama a sí mismo, primero, no hará ningún conflicto consigo mismo, ni de desvalorización, ni de culpabilidad. Si se ama a los demás entonces no hará ningún conflicto con los demás.
NO ENTRAR EN PANICO significa que el enfermo nunca debe asustarse y QUE LOS TERAPEUTAS JAMAS deben asustar al enfermo. De lo contrario, hasta un resfriado se vuelve incurable, ya que provocará una generalización. Entrar en pánico es comprarse un boleto de ida.
Por ejemplo: decirle a una madre en tono lo-siento-mucho-señora-mi-más-sentido-pésame-lamentablemente-tengo-malas-noticias, que su hijito tiene leucemia es un asesinato. ¡Porque la leucemia no es una enfermedad! ¡Es el primero de cinco pasos biológicos naturales de regeneración de la sangre después de un conflicto cuya respuesta biológica fue una anemia!
2- Soportar la vagotonía
Alrededor de las 22 hs se desencadena normalmente el impulso máximo de la vagotonía. El nervio vago es el más poderoso nervio del organismo: no hay manera de vencer al sueño. Ese es nuestro ritmo ancestral: el hombre es un animal diurno, en su código biológico de comportamiento antiguo de cuatro millones de años, está grabado que debe cazar, recoger frutos, actuar de día y reposar de noche. Es durante la noche que todo está automatizado para que el organismo concentre su trabajo en el tubo digestivo.
Tenemos menos actividad cerebral, cardíaca, respiratoria. Es normalmente por la noche que toda enfermedad se hará más insoportable porque es durante esa vagotonía el cerebro repara mejor y puede haber más edemas. Se puede hacer algo para reducir esos edemas para que sea mas soportable pero sólo reducirlos porque si se impide que actúen, nunca se logrará la reparación, puesto que los elementos re-constitutivos no llegarán a reparar.
Si la vagotonía es muy fuerte, la cabeza puede sentirse caliente al punto tal que uno puede ducharse la cabeza y tener los cabellos prácticamente secos sin necesidad de usar el secador, simplemente por la termogénesis de conductibilidad. Esto sucede cuando la cabeza está “aplastada” por edemas biológicos: en ese momento, HAY QUE AYUDAR.

3- Todas las noches, hacer el balance diario
Hay que saber si no se ha “trabajado” demasiado durante el día. Si es así, reposo obligatorio el día siguiente (para las enfermedades importantes como el cáncer, fibromialgia, artritis, etc…). La persona debe curarse. Puede hacer muchas cosas, pero debe ocuparse de su enfermedad por encima de todas las cosas. No debe esperar QUE ALGUIEN O ALGO LO CURE, hay que motivarlo.
Hay un doble mensaje en esto. Debe ocuparse de sí-mismo, que haga un repaso de su jornada en su cabeza, interesarse en la vida, que tome notas, que haga ese balance. Si hizo demasiado, debe reposar al día siguiente porque de lo contrario entra demasiado en estrés, en actividad, con lo que el cerebro vuelve a la simpaticotonía deteniendo la vagotonía. Allí se detiene la curación.
4- Todas las mañanas tomar un lápiz y planificar su día
Hay que respetar el plan y prever al menos 6 horas de reposo además de la noche. Estas son las reglas para los grandes enfermos y tienen que luchar contra sus angustias. El que está en silla de ruedas querrá siempre asistir a muchas reuniones para demostrar y demostrarse que puede hacer lo que todo el mundo. ES UNA REACCION DE ESCAPE, es un juego perverso. HAY QUE CONCENTRARSE EN SU CURACION porque ésta es posible. Hay que evitar entrar en el estrés de la acción.
Con 6 horas de reposo, además de la noche, tenemos suficiente vagotonía. El cerebro tiene una fuerza extraordinaria para curarnos a pesar de todo lo que hacemos contra eso (entre los miedos, las peleas, los mensajes deprimentes o terribles que recibimos durante el día y a causa de las acciones).
5- Hacer siempre lo absolutamente necesario primero
Si eso sobrepasa 3 horas de esfuerzo físico o psicológico, hay que detener lo superfluo y descansar, con el corazón alegre porque estamos haciendo lo que corresponde para curarnos, y no lo contrario. La mayor parte de la gente se deprime, se desmoraliza, tienen miedo de descansar: tienen el ESTRÉS DE SU PROBLEMA, DE SU DECREPITUD Y ESE ES UN CONFLICTO SECUNDARIO MUY FUERTE. “YA NO PUEDO HACER NADA, NO SIRVO”.
Hacer lo absolutamente necesario primero va a permitir a la persona probarse que existe todavía, pero hay que cronometrar el tiempo. La persona enferma quiere demostrar que puede hacer, pero si pasa 3 horas físicas o psicológicas, debe detenerse. Lo mejor es leer lectura liviana, divertida, ver películas divertidas y pueden verla cuantas veces quieran si las alquilan. Es la terapia por la risa, puesto que si se detiene en los noticieros, con guerras, accidentes, o películas de muerte, de violencia, inconscientemente se sobre-estresa con imágenes liminales y subliminales.
DURANTE LA RECUPERACION , ME OCUPO DE MI, ME AMO, ME CUIDO, ME MIMO. ES VITAL. ES LA MANERA DE CURARSE. No alcanza con decodificar y aceptar (a veces sí) sino que hay que respetar la reparación también.
6- Rechazar todo enfrentamiento
Recriminar, discutir con su entorno es uno de los mayores dramas que garantizan la recaída o la imposibilidad de curarse. “Necesito de ustedes, de su ayuda y no de su oposición permanente”. Porque uno sustrae calorías y fuerzas de las que necesita el cerebro para reparar y al monopolizar la energía para combatir generalmente el enfermo está expuesto al juicio de quienes lo rodean, y estos no saben nada, solo hablan por hablar y el enfermo no zafa, no sale del estrés.
Aquí reproduzco una frase que Claude Sabbah atribuye a su abuelo: “Si la gente que no tiene nada que decir se callara, habría un gran silencio en la superficie de la Tierra. Son siempre los que no saben nada los que cacarean”.
Acá estamos hablando de una elevación en el nivel de la conciencia humana.
7- Privilegiar el reposo nocturno
El ser humano es un ser diurno. Todos sus ritmos biológicos básicos están programados sobre la base del ritmo solar. Por supuesto, puesto que la noche para el enfermo es normalmente el momento de mayor dolor, y en algunos casos con la angustia inconsciente de “¿Despertaré o moriré?”, es bastante difícil mantener esos ritmos. Hay que desdramatizar eso. Además, puesto que no han hecho demasiado durante el día, no están lo suficientemente cansados para dormir bien de noche.
Entonces, no hay que dudar en modificar el horario de sueño. Debe privilegiarse el reposo nocturno en la medida de lo posible pero, si eso no es fácil, no hay que dudar en quedarse despierto hasta las 2 ó 3 de la mañana, mirando documentales, tomando uno que otro café (el café también reduce el edema cerebral). De ese modo, el enfermo sabe que por un buen rato no pueden dormir entonces aguantan hasta donde pueden: cuando pasan el período habitual de gran vagotonía, y después de haberse dado el gusto de trasnochar leyendo, escribiendo, pensando sanamente, positivamente, sin estrés…allí se van a dormir y se levantan al mediodía. Después, a medida que mejoran, vuelven paulatinamente, una hora por día, a su horario normal.
8- Comer sanamente y liviano
Ensaladas, frutas, cosas crudas, o cocinadas a la parrilla, para que sea fácilmente asimilable. Si come mucho, digerir le consumirá muchas calorías y es mejor guardar lo más posible para la curación.
A EVITAR ABSOLUTAMENTE: EL ALCOHOL EN VAGOTONIA.
9- Sanarse normalmente si aparece el dolor.
Puede tomar remedios alopáticos y homeopáticos como es de costumbre, eso no pondrá la curación en peligro.
10- Esperar pacientemente la verdadera mejoría
Si uno no se deja asustar por los pequeños o grandes inconvenientes de la reparación y espera tomando el mejor reposo posible, la mejoría va a llegar. Si se pasó el punto culminante de la fase de reparación, la persona tendrá tantos edemas que puede haber manifestaciones molestas, como dolores, vértigos, fiebre si los edemas están en el tronco cerebral, malestares. Esto NO DEBE ASUSTAR A LA PERSONA : no se trata de cosas graves sino de esfuerzo de reparación. Hay que esperar pacientemente sin poner en marcha la idea de “estar sonado” sino no hay cura.
Es el principio de la persona que tiene edemas en sus fibras y que con ello se agrava durante un tiempo su dificultad motriz en una esclerosis múltiple, por ejemplo. Debido a nuestra cultura ancestral basada en la apariencia de las enfermedades, esto nos lleva a tener pánico, ir al hospital urgente, perfusión de corticoides en grandes cantidades, lo que cambia a la persona porque bombea todos los edemas y deja de doler…pero no está curada y el proceso va a comenzar quizás con más violencia.
11- Jamás permanecer mucho al sol o con la cabeza cerca de una fuente de calor
El calor multiplica por cuatro el tamaño del edema cerebral. En ese momento, se ejerce una enorme presión y se corre el riesgo de una crisis de epilepsia fuerte. En general, se recomienda al gran enfermo de evitar ponerse al sol durante un año, incluso en el mar. Puede estar bajo la sombrilla, bañarse pero hasta ahí nomás.
Si la cabeza está cerca de una fuente de calor, lo mismo. CONVIENE PONER HIELO SOBRE LA CABEZA.
El Dr. Hamer menciona un caso típico: el hombre de negocios que tiene serios inconvenientes porque su empresa está muy mal en diciembre. En enero, su esposa e hijos se van de vacaciones al mar por un mes. El 15 de enero, el hombre soluciona su problema y salva su empresa. Va a reunirse con su familia a la playa y se pone a tomar sol: lo que él no sabe todavía es que acaba de salir de un conflicto psicológico de pérdida de territorio. Por supuesto, como ninguno de nosotros de hecho, no hace la relación entre el dolor de cabeza, su conflicto y el sol que le está agigantando los edemas. Tiene su crisis en la playa misma y sale de allí en ambulancia.
12- Si el problema es muy importante, helar las partes dolorosas y la cabeza
Si duele el hígado por ejemplo, hay que poner hielo sobre el hígado y también en el lugar del control neuronal del hígado en la cabeza, es decir sobre el tronco cerebral, debajo de la nuca, en la parte superior del cuello. Si el frío no calma el dolor en el órgano, entonces hay que poner calor sobre el órgano, PEROSOBRE LA CABEZA SIEMPRE FRIO, SIN EXCEPCION.
Se recomienda comprar esos “cold hot pack” y tener siempre 4 a mano: 2 en el congelador, 2 sobre la persona, que hay que cambiar a cada hora. Si es muy violento, poner hielo en ambos lugares y hacerse un baño de pies caliente, la diferencia de temperatura va a hacer que el líquido circule de manera mecánica y por lo tanto reducirá un poco el edema.
13- Nunca calmar demasiado los síntomas
Se pueden tomar analgésicos o anti-inflamatorios para hacer soportables los síntomas. Los síntomas se detendrán por sí solos cuando la central de comandos lo decida. Mientras haya síntoma, es que es necesario que esté. Es de capital importancia.
Por ejemplo si usted se clavó un vidrio en el pie, le dolerá mientras cicatrice y estará sensible, pero justamente es para que no agrave la herida (si no le doliera seguiría caminando sin cuidar la herida y no permitiría que se cure: esa es la función del dolor).
No hay que olvidar nunca que el cerebro no se equivoca JAMAS. Si hay dolor es porque el cerebro dice: “A reposar”. Hay que respetar esa inteligencia innata que nos ha permitido sobrevivir desde hace tantos millones de años.

martes, 17 de febrero de 2015

Cómo enseñar a los niños a valorar lo que tienen


“Si no eres feliz con lo que deseas,
con aquello que te falta tampoco lo serás”
 
Cuando en nuestra infancia hemos sufrido ciertas carencias, es común querer que nuestros hijos no pasen por lo mismo. Así, en ocasiones cometemos el error de darles demasiados presentes “para que nada les falte”. Sin embargo, es preciso ayudarles a comprender la fugacidad del valor de lo material y el valor que tiene todo lo que tenemos frente a lo que deseamos. 
Puede ocurrir que pasemos por una tienda, les compremos un juguete hermoso, se los llevemos con toda nuestra ilusión (los padres podemos estar más felices al ver sus rostros de asombro que los niños con el juguete en si) y ellos no le den la menor importancia al regalo.
Siguen ensimismados con lo que estaban haciendo, seguramente con el móvil, la tableta o el ordenador. Eso puede desilusionarnos en primera instancia. Incluso puede hacer que nos invada la tristeza porque hemos tenido que trabajar duro para poder comprarles ese juguete, que no han sabido valorar.
Claro, tienen una habitación repleta de cosas para jugar (aunque usen una mínima parte), y por lo tanto, es muy difícil que presten atención a algo nuevo o que sean agradecidos por el gesto. Está en nosotros, como adultos, enseñarles a reconocer los sacrificios y hacer que se “ganen” lo que reciben.
Esto no quiere decir que tengan que salir a trabajar cuando son pequeños, pero sí demostrarles que en la vida, “nada cae del cielo más que la lluvia” y que para conseguir lo que desean, van a tener que hacer un esfuerzo. Puede sonar un poco fuerte para un niño en edad escolar, sin embargo, les haremos un gran favor si conseguimos que lo interioricen.
Muchas veces no nos damos cuenta de que nuestros hijos están recibiendo de todo sin prestar la más mínima atención de su procedencia, de cuánto nos costó ganar el dinero para comprarlo, de qué manera se obtienen, etc.

juegos

Por más de que nos encontremos en una buena posición económica no hay que mal acostumbrarlos a tener todo lo que desean. Nunca sabremos los reveses de la vida y si nuestras posibilidades económicas serán igual de buenas en el futuro. Ahora bien, ¿Cómo hacerles comprender en ese momento que no se puede (aunque se quiera) comprar un juguete nuevo, un videojuego o un móvil último modelo?

Enseñar a los hijos a valorar lo que tienen


Para que los pequeños se den cuenta del precio que tienen las cosas (no en cuestiones de dinero, sino en cuestiones de esfuerzo o de establecer prioridades, por ejemplo) y no se conviertan en una máquina de pedir a diario, sería bueno que:
-Tuvieran una responsabilidad en el hogar. A partir de los tres años, el niño ya puede participar en alguna de las tareas del hogar y asumir algún tipo de responsabilidad, por pequeña que sea. Al principio no vamos a dejarles que ordenen la cristalería ni que limpien las ventanas, pero sí que lleven la ropa limpia a su cuarto, por ejemplo.
Paulatinamente se les pueden ir asignando nuevas tareas, adecuadas para las capacidades que ya han desarrollado. Pero atención, lo mejor para reforzar este tipo de conductas no son las recompensas materiales, sino las palabras y el reconocimiento social, para que puedan sentirse orgullosos.
-No les compres todo lo que piden. Las anuncios en los espacios dedicados al público infantil en la televisión están diseñados para generar deseos en los niños. De hecho, presentan los juguetes como fantásticos artilugios generadores de diversión. Finalmente, si vas a hacerle un regalo que corresponde a uno de sus deseos, es mejor que lo demores un poco en el tiempo.
Tómate tu tiempo para “procesar el pedido”, verifica que sea algo que realmente quieran y que no se trata de un capricho de un juguete que vieron en televisión o que un compañero de la escuela tiene. No trates de demostrar tu cariño comprándoles cosas. Hazlo como todo padre debería, es decir, con tiempo y cariño.
Estipulen un presupuesto. Cuando los hijos ya son un poco más mayores y tienen la capacidad para conocer de precios y dinero, pueden conversar en relación a los costes de ciertas cosas que piden. Permite que ayuden en la administración del dinero y si tienes la posibilidad (y se lo merecen), puedes darles una paga periódica para que se acostumbren a administrar sus propios recursos limitados.
Por último, no caigas en el error de decir “a mis hijos nunca les falta nada”, porque el dinero o los regalos no son los que compran la felicidad ni el amor. Recuerda que “donde hay demasiado, algo está ausente. Lo que sobra no se puede reemplazar con lo que falta”.

conviertete en CONSUMIDOR REBELDE

 NO COMPRAR BASURA DE MARCA

¿Compra productos de segunda mano y opta por el consumo colaborativo?
¿Recela de las marcas convencionales y se ha lanzado a las redes de trueque?

Quizá no lo sepa, pero probablemente se ha convertido en ese 25% de los ciudadanos que a raíz de la crisis le ha pedido el divorcio a las grandes empresas. Si además de todo lo anterior, considera que el período de vacas flacas que se estira como un chicle le ha empobrecido hasta hacerle caer estrepitosamente de posición social, no hay duda: se ha convertido en un 'consumidor rebelde'.

Un estudio elaborado por la consultora MyWord, Mikroscopia 2015, revela que uno de cada cuatro ciudadanos españoles siente aversión por las grandes empresas y las corporaciones debido a la recesión. Un rechazo que no responde tanto al tipo de productos o servicios que proporcionan estas firmas, sino al rol social que desempeñan en un período de turbulencias económicas como el actual. El ciudadano culpabiliza a las grandes compañías de su situación y, por extensión también pone en cuarentena el sistema capitalista.
Según Belén Barreiro, doctora en Políticas, Máster en Sociología y directora de MyWord, el consumidor rebelde "desconfía de las instituciones que protagonizan la economía de mercado" y ha empezado a romper con ellas. "Es significativo –explica– que España esté actualmente en la cola de países con niveles de apoyo al capitalismo más bajos, sólo por detrás de México o Argentina. En 2007, en cambio, era uno de los más pro capitalistas, por encima de Francia o Alemania".
Del extenso cuestionario –recoge hasta 1.730 atributos sobre vida, consumo y compra– y su análisis sobresale un motivo por encima de todos que explica este cambio de actitud y ese no es otro que una bajada en picado del poder adquisitivo. "Lo que hemos detectado es que una variable clara para explicarlo es el empobrecimiento. El estudio detecta que entre las clases medias empobrecidas el rechazo a la economía de mercado alcanza el 31%", explica. No obstante, Barreiro, con amplia experiencia en el análisis científico de la sociedad –fue presidenta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)– aclara que no estamos ante grupos antisistema o minoría radicales. "Es un fenómeno transversal, que no depende del grado de formación, ni del origen", asegura.
Crece el consumo colaborativoLo que no hace el consumidor rebelde es tirar la toalla. "En vez de resignarse o volverse un consumidor pasivo busca soluciones dentro de la propia sociedad", afirma Barreiro. Algo parecido a lo que ha ocurrido en el terreno político, donde también se ha asistido a un cambio de mentalidad que ha dado pie a nuevas formas de hacer política. El nacimiento de las candidaturas ciudadanas es el ejemplo más evidente, con el fenómeno Podemos como punta de lanza.  "El comportamiento es el mismo: los electores se niegan a aceptar la situación de deterioro y toman las riendas, amenazando a las élites tradicionales", afirma Barreiro, quien, por cierto, fue la primera en predecir allá por 2012 la irrupción de una candidatura como la de Podemos en el panorama político español. "En un terreno y en el otro hablamos de intenciones, pero que se están convirtiendo en cambios reales", dice.
En el ámbito económico, el efecto más evidente del divorcio entre clientes y empresas es el aumento de nuevas prácticas de consumo. Trueques, compras colectivas, intercambios, bancos del tiempo o compras y ventas de productos de segunda mano son algunas de las tendencias emergentes que se identifican en el estudio. En opinión de Barreiro, no son una moda sino todo lo contrario, "han venido para quedarse", aunque matiza que su alcance dependerá de la respuesta que den las propias marcas. "Hay un cambio de mentalidades y este cambio implica que podamos tener cada vez más consumidores que prefieran el intercambio de productos porque consideren que es mejor", apunta.
Similar argumento esgrime el Albert Banal–Español, profesor del departamento de Economía y Empresa de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) al hablar de prácticas de consumo colaborativo en auge, en concreto, de los sistemas para compartir coche o el alquiler de habitaciones. "Este tipo de tendencias son una revolución económica porque cambian la manera de hacer en muchos aspectos", explica. Para él, aunque en gran medida los hábitos emergentes "están condicionados por la coyuntura" resistirán más allá de la crisis. "Habrá menos, pero es posible que perduren porque asistimos también a una nueva filosofía de consumo gracias al auge de las nuevas tecnologías", añade.
Retroceder a los 60 en plena era digital

En efecto, la revolución tecnológica –además de la crisis– juega un papel determinante a la hora de explicar los nuevos hábitos emergentes. Si como pasa, en un mismo tiempo y espacio se conjugan los dos elementos, la mezcla acaba siendo explosiva o como dice Barreiro "una bomba de relojería". "Nos encontramos con una parte de la población empobrecida, pero en medio de la era digital, donde la información fluye y se intercambia de manera instantánea", asegura. 

En un estudio tan exhaustivo, dónde se averiguan todo tipo de curiosidades sobre la sociedad –desde el color favorito o el periódico que se lee, hasta si se es zurdo o diestro– es fácil reconocer que en muchos hogares españoles prima desde hace tiempo la "economía de guerra". "Es tan simple como preguntar si se añade agua al suavizante de la lavadora para alargar la vida del producto y comprobar que, en muchos casos, la respuesta es afirmativa", explica Barrerio. 

Este retroceso social y económico a "los años 60" en plena revolución tecnológica puede ser una oportunidad, pero Barreiro alerta que se puede volver en contra y convertirse en un peligro si se infravalora el poder ciudadano. "El empoderamiento de la sociedad y sus niveles de exigencia son mayores que antes. Si eso no se tiene en cuenta, acabará siendo una amenaza para empresas e instituciones", concluye.
El 25% de los ciudadanos admite sentir rechazo por las grandes empresas y corporaciones a raíz de la crisis económica.

El porcentaje se eleva hasta el 31% entre aquellos que sienten que la recesión les ha empobrecido, nada menos que el 50% de los consultados.
 Algo que, consideran los responsables del estudio, puede llevar al abandono de esas grandes marcas. El problema, indica el informe, no es de radicalismo del consumidor, ni de insatisfacción por los productos o servicios en cuestión, sino por el rol social de las compañías.

El ahorro, el consumo colaborativo y alternativo, la autoproducción de objetos, son algunas de las características que tienen en común este tipo de ciudadanos que, además, utilizan internet para realizar críticas constructivas o negativas. Según el informe, el 37% de los consumidores rebeldes son prescriptores digitale, frente al 32% del resto de la muestra.

"El entorno social cada vez más digitalizado ha hecho de este un consumidor muy exigente, bien informado y vigilante hacia cualquier mala práctica empresarial", se indica en el estudio Belén Barreiro, directora de MyWord, la compañía que ha realizado este informe y ex presidenta del CIS, hace un paralelismo entre esta ruptura entre consumidores y corporaciones y la que se da en el terreno político entre electores y partidos tradicionales. En ambos casos, apunta, "la reacción del consumidor o ciudadano está siendo sorprendentemente parecida. La sociedad golpeada por la crisis no se resigna, sino que se ha vuelto más activa y cooperativa: busca soluciones por sí misma y dentro de la propia sociedad. El empobrecimiento, junto con la creciente desigualdad, está teniendo consecuencias de envergadura en la relación de los consumidores con las empresas y las instituciones financieras.

Reconciliar al consumidor con el sistema económico es probablemente el reto más importante que las grandes corporaciones tienen ahora mismo por delante’. Publicidad Mikroscopia 2015 se basa en una macroencuesta de 8.387 entrevistas digitales realizadas a una muestra representativa de la población residente en España, con un cuestionario que recoge hasta 1.730 atributos. Analiza cincuenta microtendencias y hábitos emergentes de vida, consumo y compra, "generados no sólo por la crisis económica, sino también por otros tres grandes propulsores de cambio: la revolución tecnológica, la revolución ecológica y la revolución libertaria", indican sus responsables -  

www.marketingnews.es/tendencias/noticia/1088403029005/asi-consumidor-rebelde.1.html#sthash.KRJL6S26.dpuf


El 25% de los ciudadanos admite sentir rechazo por las grandes empresas a raíz de la crisis, según el estudio Mikroscopia. Este consumidor, bautizado como 'rebelde', no tiene un perfil radical, pero la insatisfacción con las empresas le ha hecho cambiar sus hábitos de consumo. ¿Cómo se comporta? Recurre a medidas de ahorro, al consumo colaborativo, al alquiler y a la compra-venta de segunda mano. ECO Actividad social ¿Qué es esto? 88% 53 +4 506 1.731 56 20MINUTOS. 16.02.2015 - 06:32h La crisis ha tansformado los hábitos de consumo de los ciudadanos. Entre los nuevos patrones que ahora surgen emerge con fuerza un perfil al que los sociólogos han colgado la etiqueta de consumidor "rebelde". ¿Contra qué se rebela este consumidor? Se alza contra las grandes empresas y corporaciones, mostrándose crítico con su rol social. El "consumidor rebelde" no es ningún ciudadano radical o subversivo, ni un colectivo residual, sino que este modelo define ya a uno de cada cuatro consumidores (el 25%), según el estudio Mikroscopia 2015, elaborado por la empresa MyWord, especializada en investigaciones de mercado. Otras imágenes Tienda de Segunda Mano 2 Fotos La responsable del informe Mikroscopia y directora de MyWord, Belén Barreiro (expresdienta del CIS), explica que "esta nueva ruptura entre consumidores y corporaciones es, en cierto sentido, similar a la que se está produciendo en la política entre los electores y los partidos tradicionales. La sociedad golpeada por la crisis no se resigna, sino que se ha vuelto más activa y cooperativa: busca soluciones por sí misma y dentro de la sociedad", indica Barreiro. El consumidor rebelde está dispuesto a comprar de segunda mano y a vender los productos que ya no necesita ¿Y cómo ha modificado sus hábitos ese 25% de consumidores rebeldes? Uno de cada tres (el 32,3%) ha cambiado de supermercado en busca de precios más bajos y la mayoría (54%) ya opta por marcas más baratas a la hora de adquirir los productos habituales en la cesta de la compra, según el informe, basado en 8.387 entrevistas. Por su parte, los consumidores que no encajan en el perfil de 'rebelde' (es decir, los que no sienten rechazo hacia las grandes marcas) tienen menos tendencia a estos nuevos hábitos de consumo. La crisis también ha cambiado otras rutinas, así como la percepción sobre el consumo. El "consumidor rebelde" ya no tira comida en casa (el 69,4% de ellos, frente al 50,2% de resto de consumidores) y siente remordimientos por comprar (el 32,4%, frente al 18,4% del resto). La mayor diferencia entre los llamados rebeldes y el resto de las personas se da en su crítica a la sociedad de consumo: entre los primeros, hay un 66,3% que denuncian el actual sistema de consumo; mientras, entre el resto de ciudadanos solo hay un 21,9% de críticos. Además, un 7,2% de los rebeldes han dejado su casa para volver a vivir con su familia y un 14,6% piden las sobras en el restaurante para llevárselas a casa. El informe destaca que este nuevo tipo de consumidor es "activo y no se resigna" y se inclina más por "prácticas de consumo alternativo y colaborativo". En concreto, un 16,6% intercambia bienes y servicios (por ejemplo, los libros de texto o la ropa de los niños), el 41,1% compra en comercios de segunda mano, el 38,2% está dispuesto a vender productos que ya no necesita (en lugar de tirarlos a la basura), el 13,7% participa en compras colectivas y el 4,6% está en grupos de consumo (colectivos que se unen para compartir los gastos y reivindicar los derechos de los consumidores) o incluso manufactura por sí mismo cosas por las que antes pagaba (el 43,1%). El "consumidor rebelde" resulta más propenso a recurrir al turismo responsable (36,9%), huyendo de destinos de masas y optando por alojarse en establecimientos que cuiden el medio ambiente. También tiende más a participar en mercados de trueque (8,7%), opta más por al comercio justo (13,5%), responsable (15,4%) y ecológico (11,6%). El modelo de las "madres alfa" En Mikroscopia 2015 recogen hasta 50 microtendencias y hábitos emergentes de vida, consumo y compra generados por la crisis, la revolución tecnológica, la revolución ecológica y la revolución libertaria, según describen sus promotores. Además del "consumidor rebelde", los autores del estudio destacan el fenómeno de las "madres alfa", que consiste en mujeres profesionales, altamente cualificadas y en puestos de responsabilidad, con hijos a su cargo y que forzosamente deberían delegar tareas del hogar en un reparto más equitativo, pero no lo están haciendo. Son las mujeres "puedo con todo" y, según explica Belén Barreiro, lo que han encontrado en este estudio "es que son ellas, las 'madres alfa', las que siguen cargando con las decisiones de las compras de hogar, a pesar de que no disfrutan haciéndolo. No solo eso, además cargan, más que el resto de las mujeres, con tareas concebidas previamente como masculinas, tales como las finanzas familiares y las relaciones con el banco. Ahí descubrimos uno de los nichos con futuro de la compra online". Arantxa. Farmacéutica, 39 años: "Busco la marca blanca, no tiro comida y he comprado zapatillas de segunda mano" La crisis ha hecho que las prioridades de muchas personas cambien de manera considerable. Es el caso de Arantxa, residente en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. Esta farmacéutica de 39 años asegura que nunca fue tan consciente como en los tiempos que corren de la importancia que tiene el consumo de manera responsable: “Creo que esta crisis nos ha hecho reflexionar a todos en general. Esta nueva sociedad que nace de la crisis no tiene nada que ver con la de antes. Los ciudadanos somos ahora más responsables”. Suelo comprar de segunda mano los libros para los niños y zapatillas para mi hijaEn el caso de Arantxa, que tiene tres hijos, en lo único en lo que no repara en gastos es en la alimentación de su familia. “Soy de las que piensan que somos lo que comemos e intento comprar productos con la máxima calidad posible, pero en el resto de productos para el hogar busco siempre la marca blanca”, dice. “Ahora tengo más cuidado y procuro tirar menos comida”, confiesa. Arantxa explica además que suele comprar cosas en tiendas de segunda mano “como los libros de los niños para el colegio”, algo que “antes no hacía nunca”. “Lo último que he comprado de segunda mano son unas zapatillas para mi hija que estaban como nuevas”, afirma. Su mentalidad respecto a la vivienda también ha cambiado notablemente: “Siempre he querido tener mi propia casa porque supongo que es algo cultural. Pero vivo de alquiler y en estos momentos ni me lo planteo. No tengo ninguna necesidad de hipotecarme”.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2369238/0/consumidor-rebelde/austero-marca-blanca/alquiler-segunda-mano/#xtor=AD-15&xts=467263
-- La crisis ha tansformado los hábitos de consumo de los ciudadanos. Entre los nuevos patrones que ahora surgen emerge con fuerza un perfil al que los sociólogos han colgado la etiqueta de consumidor "rebelde". ¿Contra qué se rebela este consumidor? Se alza contra las grandes empresas y corporaciones, mostrándose crítico con su rol social. El "consumidor rebelde" no es ningún ciudadano radical o subversivo, ni un colectivo residual, sino que este modelo define ya a uno de cada cuatro consumidores (el 25%), según el estudio Mikroscopia 2015, elaborado por la empresa MyWord, especializada en investigaciones de mercado. Otras imágenes Tienda de Segunda Mano 2 Fotos La responsable del informe Mikroscopia y directora de MyWord, Belén Barreiro (expresdienta del CIS), explica que "esta nueva ruptura entre consumidores y corporaciones es, en cierto sentido, similar a la que se está produciendo en la política entre los electores y los partidos tradicionales.

La sociedad golpeada por la crisis no se resigna, sino que se ha vuelto más activa y cooperativa: busca soluciones por sí misma y dentro de la sociedad", indica Barreiro. El consumidor rebelde está dispuesto a comprar de segunda mano y a vender los productos que ya no necesita ¿Y cómo ha modificado sus hábitos ese 25% de consumidores rebeldes? Uno de cada tres (el 32,3%) ha cambiado de supermercado en busca de precios más bajos y la mayoría (54%) ya opta por marcas más baratas a la hora de adquirir los productos habituales en la cesta de la compra, según el informe, basado en 8.387 entrevistas.

Por su parte, los consumidores que no encajan en el perfil de 'rebelde' (es decir, los que no sienten rechazo hacia las grandes marcas) tienen menos tendencia a estos nuevos hábitos de consumo. La crisis también ha cambiado otras rutinas, así como la percepción sobre el consumo.

El "consumidor rebelde" ya no tira comida en casa (el 69,4% de ellos, frente al 50,2% de resto de consumidores) y siente remordimientos por comprar (el 32,4%, frente al 18,4% del resto). La mayor diferencia entre los llamados rebeldes y el resto de las personas se da en su crítica a la sociedad de consumo: entre los primeros, hay un 66,3% que denuncian el actual sistema de consumo; mientras, entre el resto de ciudadanos solo hay un 21,9% de críticos. Además, un 7,2% de los rebeldes han dejado su casa para volver a vivir con su familia y un 14,6% piden las sobras en el restaurante para llevárselas a casa.

El informe destaca que este nuevo tipo de consumidor es "activo y no se resigna" y se inclina más por "prácticas de consumo alternativo y colaborativo". En concreto, un 16,6% intercambia bienes y servicios (por ejemplo, los libros de texto o la ropa de los niños), el 41,1% compra en comercios de segunda mano, el 38,2% está dispuesto a vender productos que ya no necesita (en lugar de tirarlos a la basura), el 13,7% participa en compras colectivas y el 4,6% está en grupos de consumo (colectivos que se unen para compartir los gastos y reivindicar los derechos de los consumidores) o incluso manufactura por sí mismo cosas por las que antes pagaba (el 43,1%).

El "consumidor rebelde" resulta más propenso a recurrir al turismo responsable (36,9%), huyendo de destinos de masas y optando por alojarse en establecimientos que cuiden el medio ambiente. También tiende más a participar en mercados de trueque (8,7%), opta más por al comercio justo (13,5%), responsable (15,4%) y ecológico (11,6%).

El modelo de las "madres alfa" En Mikroscopia 2015 recogen hasta 50 microtendencias y hábitos emergentes de vida, consumo y compra generados por la crisis, la revolución tecnológica, la revolución ecológica y la revolución libertaria, según describen sus promotores. Además del "consumidor rebelde", los autores del estudio destacan el fenómeno de las "madres alfa", que consiste en mujeres profesionales, altamente cualificadas y en puestos de responsabilidad, con hijos a su cargo y que forzosamente deberían delegar tareas del hogar en un reparto más equitativo, pero no lo están haciendo.

Son las mujeres "puedo con todo" y, según explica Belén Barreiro, lo que han encontrado en este estudio "es que son ellas, las 'madres alfa', las que siguen cargando con las decisiones de las compras de hogar, a pesar de que no disfrutan haciéndolo. No solo eso, además cargan, más que el resto de las mujeres, con tareas concebidas previamente como masculinas, tales como las finanzas familiares y las relaciones con el banco. Ahí descubrimos uno de los nichos con futuro de la compra online". Arantxa.

Farmacéutica, 39 años: "Busco la marca blanca, no tiro comida y he comprado zapatillas de segunda mano" La crisis ha hecho que las prioridades de muchas personas cambien de manera considerable. Es el caso de Arantxa, residente en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. Esta farmacéutica de 39 años asegura que nunca fue tan consciente como en los tiempos que corren de la importancia que tiene el consumo de manera responsable:

“Creo que esta crisis nos ha hecho reflexionar a todos en general. Esta nueva sociedad que nace de la crisis no tiene nada que ver con la de antes. Los ciudadanos somos ahora más responsables”. Suelo comprar de segunda mano los libros para los niños y zapatillas para mi hija

En el caso de Arantxa, que tiene tres hijos, en lo único en lo que no repara en gastos es en la alimentación de su familia. “Soy de las que piensan que somos lo que comemos e intento comprar productos con la máxima calidad posible, pero en el resto de productos para el hogar busco siempre la marca blanca”, dice. “Ahora tengo más cuidado y procuro tirar menos comida”, confiesa. Arantxa explica además que suele comprar cosas en tiendas de segunda mano “como los libros de los niños para el colegio”, algo que “antes no hacía nunca”. “Lo último que he comprado de segunda mano son unas zapatillas para mi hija que estaban como nuevas”, afirma. Su mentalidad respecto a la vivienda también ha cambiado notablemente: “Siempre he querido tener mi propia casa porque supongo que es algo cultural. Pero vivo de alquiler y en estos momentos ni me lo planteo. No tengo ninguna necesidad de hipotecarme”

www.20minutos.es

miércoles, 4 de febrero de 2015

GRENOBLE: ciudad libre de publicidad - (contaminacion visual y psicologica)

La ciudad francesa Grenoble reemplazará la publicidad de la calle por árboles

http://a.files.bbci.co.uk/worldservice/live/assets/images/2014/11/25/141125163123_francia_grenoble_publicidad_exterior_640x360_afp_nocredit.jpg

La ciudad del sureste de Francia Grenoble se ha convertido en la primera ciudad europea en prohibir todo tipo de publicidad comercial en la calle.
El promotor de esta iniciativa es el alcalde de Grenoble Éric Piolle, del partido ecologista y de izquierdas Los Verdes (Les Verts). Los anuncios serán reemplazados por árboles y tablones de anuncios de la comunidad, según el alcalde.

Entre enero y abril del próximo año se retirarán 326 carteles publicitarios de las calles, incluyendo 64 vallas.

También se eliminarán los contratos de publicidad que afectan a los espacios al aire libre de la ciudad. En su lugar, se plantarán cerca de 50 árboles antes de primavera.
Entre las empresas afectadas se encuentra el grupo francés JCDecaux, una de las mayores compañías publicitarias a nivel mundial, con quien Grenoble ha decidido no renovar su contrato.
El plan ecologista también quiere beneficiar a las asociaciones culturales y sociales de la ciudad, ya que la eliminación de la publicidad en las calles supondrá más espacio libre para promover sus actividades en carteles y tablones, según el comunicado publicado el domingo en la página web oficial del ayuntamiento.

Albert Asseraf, director de Estrategia, Investigación y Marketing de JCDecaux GroupCon lamentaba que la cancelación del antiguo contrato de publicidad supondrá una pérdida de 600.000€ para las arcas municipales.
“También priva a sus ciudadanos de un servicio de información”, añadió Asseraf en declaraciones a la agencia France Presse.

Sin embargo, el alcalde Éric Piolle ha dicho que debido a la crisis en las tarifas de publicidad tradicionales, debidas sobre todo a la creciente competencia en Internet en los últimos 10 años, Grenoble solo perderá 150.000€ en vez de 600.000€. Además, recuerda, las pérdidas se verán compensadas por las reducciones en el presupuesto de protocolo y las remuneraciones de los ediles.

El año pasado la capital de los Alpes franceses fue votada como la mejor ciudad francesa para ser estudiante y se situó en el quinto lugar en el ranking de la revista Forbes sobre las ciudades más innovadoras del mundo.​

viernes, 30 de enero de 2015

ECONOMIA BUDISTA - Shumaker


Economía Budista: una aproximación espiritual a los asuntos económicos

Los fundamentos filosóficos que caracterizan la economía budista suponen una crítica frontal al modelo de economía moderna occidental. Ideas tan extendidas como “el crecimiento es bueno” o “más es mejor” son descartadas claramente por insostenibles.
La economía budista tiene en cuenta las necesidades humanas y sus limitaciones, proponiendo un control sobre el ansia de querer siempre más. La finalidad es alcanzar un verdadero desarrollo del ser humano en todas sus dimensiones, como ser individual cuya acción va mucho más allá del mero consumo, que actúa en comunidad y se hace responsable de su entorno.
El primer economista que propuso crear una economía basada en los fundamentos budistas fue E. F. Schumacher en el año 1956, que publicó sus ensayos en su obra “Lo pequeño es hermoso”. Schumacher fue a Birmania como miembro del consejo de carbón británico para aconsejar al país en la adopción de un crecimiento al estilo oriental. Tras pasar un tiempo sumergido en las costumbres del país, y entender sus máximas, se dio cuenta de que la economía occidental podría incorporar ideas del budismo para promover un crecimiento más sostenible y respetuoso con la naturaleza, que a la vez pudiese brindar al ser humano el completo desarrollo de sus facultades.
Antes de que rechacen a la economía budista por considerarla un simple sueño nostálgico, quizás aceptarían considerar si es que el camino del desarrollo económico descrito por la economía moderna puede conducirles a los lugares donde ellos realmente desean estar” E. F. Schumacher

El interés individual, el sufrimiento y los deseos

A Humble Reminder. Fuente: __earth vía Flickr
La economía occidental se centra en el interés individual. En cambio la economía budista desafía este concepto con la idea de la inexistencia de un ego permanente. Esto quiere decir que todo lo que uno percibe con sus sentidos trasmite una falsa idea de un “yo” inherente y real. Esto deriva inevitablemente en que se desarrolle una idea de “lo mío”, siendo esta la base del comportamiento egoísta.

El egoísmo no se considera producto de la maldad sino que es un error consecuencia del desconocimiento de la esencia real de las cosas. Es por esto que el ser humano tiene que desapegarse de este sentimiento. La economía basada en el interés personal y con un enfoque oportunista y materialista está condenada al fracaso. En contrapunto proponen promover la generosidad, ya que el ser humano es un actor cooperador motivado por mejorar su entorno. Los individuos y colectividades que cooperan sobreviven, prosperan y funcionan.

El segundo factor que diferencia ambos conceptos es la búsqueda de maximización de beneficios, mientras que la budista enfatiza la importancia de minimizar el sufrimiento. La manera de minimizar el sufrimiento es promoviendo la simplificación de los deseos, de manera que se calme el ansia consumista y materialista y la frustración que conlleva el querer siempre más y lo mejor. Una vez las necesidades básicas del hombre están cubiertas (comida, ropa, refugio, medicinas) el resto de necesidades materiales debe ser minimizado.

El mercado y el desarrollo económico

La visión del mercado y el crecimiento también dista en ambas visiones. Los enfoques occidentales tienen como objetivo maximizar los mercados hasta el punto de saturación mientras la economía budista tiene como objetivo minimizar el daño.  Tienen en cuenta actores primordiales como las futuras generaciones, el medio ambiente y los pobres, que no están correctamente representados porque no gozan del mismo poder que los actores más poderosos y ricos. Es por ello que el mercado no es imparcial y no es representativo de la economía. El concepto de Ahimsa (no cometer acciones que puedan ocasionar daño a uno mismo o a los demás) urge a encontrar soluciones de una manera colectiva y participativa.
Less is more. 
Fuente: 200MoreMontrealStencils 

Desde el punto de vista budista, no hay nada negativo en el progreso económico, a no ser que ese progreso económico promueva el apego a los bienes materiales y la avaricia. El crecimiento económico que conlleva una reducción de sufrimiento es bienvenido, ya que alivia los efectos negativos de la pobreza. Lo que importa en este caso es la manera en que se genera la riqueza, si ésta se genera a través de un trabajo digno y respetuoso donde se fomenta la confianza, permite a los individuos tener una seguridad económica y poder estar libres de deudas, cuidar de sí mismos y de su comunidad. Esto lleva a desincentivar la maximización de beneficios como fin en sí mismo e impulsar la importancia de la producción a pequeña escala, local, adaptable y sostenible.

Economía enfocada en promover el bienestar

Una economía budista considera que el consumo es un medio para el bienestar humano. El objetivo se trata de maximizar el bienestar con un consumo mínimo.
Templo budista en Shanghái. Fuente: Ana Paula Hirama 

El trabajo debe ser debidamente apreciado y darse con unas condiciones dignas, de manera que impulse al hombre a producir, dar lo mejor de sí mismo y desarrollar su personalidad. La liberación que supone para el hombre dejar de estar enfocado exclusivamente a maximizar sus ingresos y destinar su tiempo a largas jornadas laborales, le permite tener más dedicación a actividades que repercutan en el bienestar de la comunidad. La persona que se puede ganar la vida con un trabajo digno, puede invertir su tiempo también a fortalecer los lazos que lo unen con el resto de individuos de su comunidad. Está demostrado que la inversión en las relaciones interpersonales tiene un impacto positivo en el bienestar.

El concepto de Producto Nacional Bruto (PIB), incompleto para medir el bienestar, es sustituido por la Felicidad Nacional Bruta (FNB). Este indicador mide el bienestar y la felicidad a través de varios factores como el bienestar económico, el ambiental, la salud física y mental y el bienestar laboral, social y político.
 Porque la cuestión no es la elección entre «crecimiento moderno» y «estancamiento tradicional». La cuestión más bien radica en encontrar el camino correcto de desarrollo, el Camino Medio entre la negligencia materialista y la inmovilidad tradicionalista. En pocas palabras, encontrar «Los Medios Correctos de Subsistencia»” E. F. Schumacher
Teniendo en cuenta la época en que las ideas de Schumacher fueron planteadas, se puede considerar que transmiten propuestas que en su mayoría son totalmente vigentes hoy en día como la importancia de las energías renovables, pensar más allá del PIB, promover el comercio local y una producción eficiente. En una economía budista se busca pues el consumo óptimo, no el máximo.

La manera en que experimentamos e interpretamos el mundo depende mucho del tipo de ideas que tenemos. Si las ideas son principalmente débiles, superficiales e incoherentes, la vida parecerá también insípida, aburrida, insignificante y caótica. La economía budista defiende la idea de una economía que permita al hombre desarrollar sus facultades y liberarlo del deseo de querer siempre más. Para el desarrollo de estas facultades se requiere una revalorización de lo que verdaderamente satisface al hombre y una limitación de los deseos sin sentido, donde la óptima asignación del trabajo permita estar en un equilibrio y gozar de un nivel de bienestar con lo que se tiene.

¿Sería posible aplicar los preceptos de la economía budista en occidente? No te pierdas la genial respuesta de E. F. Schumacher.