miércoles, 1 de agosto de 2018

martes, 31 de julio de 2018

Buscar la felicidad te hace infeliz





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José Carlos Ruiz, doctor en Filosofía, reivindica el pensamiento crítico
43 años, Cordobés. Casado, dos hijos. Profesor asociado de la Universidad de Córdoba y veinte años de profesor de instituto. La era de la selfie se ha trasladado a la política y cada opción mira por su buche.
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Pensamiento crítico

Se llevan las experiencias, nos venden viajes inolvidables, sensaciones gastronómicas, amistad y me gusta virtuales. Frente a esa necesidad de experimentar novedad constante que nos ha convertido en drogodependientes emocionales, Ruiz defiende en su último ensayo, El arte de pensar (Berenice), promover el pensamiento crítico, conocer las circunstancias y saber interpretar el contexto:
Simplificar significa pensar. No actuemos tan impulsivamente. Si educamos más en entender las circunstancias propias y del otro, y no tanto en el ego, la gente empezará a construir su felicidad y no a exportar modelos de felicidad”.




Ha diseñado un programa para que los maestros instauren el pensamiento crítico en las aulas.

Nos han condenado a ser felices por obligación, y lo que es peor, por imitación.

- Suena grave.

Lo es, porque la felicidad se ha convertido en un instrumento de tortura. Nos venden que la felicidad es algo instantáneo y fácil de adquirir. Se trata de una felicidad postiza y a la venta que nos convierte en drogodependientes emocionales.

- Me está asustando.

La palabra de moda es tendencia: el viaje que no te puedes perder, el último gadget, el restaurante del momento con su cocina fusión, el imprescindible mindfulness...

Adictos a las experiencias vibrantes.

A un consumo de emociones constante porque la oferta es infinita, lo que lo convierte en una tortura. Se trata de dosis perfectamente empaquetadas que nos mantienen sometidos y enganchados a una actividad incesante; esa es la idea de felicidad que ha calado.

- La zanahoria del burro.

El culto al instante, la prioridad de lo inmediato, la hiperactividad para no perderse esas tendencias que nos prometen la dicha.

- ¿Y la verdadera felicidad?

La felicidad es un modo de ser.

¿Sentirse feliz no es lo mismo que serlo?

No, y tampoco es la alegría de un instante o la satisfacción por un logro conseguido. La felicidad es una manera de ver la vida, de levantarte cada mañana y acostarte cada noche, una actitud con los que te rodean que hace que ellos mejoren y mejores tú.

Las circunstancias influyen.

Sí, y habrá periodos de luto y de recomposición, pero la felicidad es un edificio que se construye desde la infancia con unos valores estables y un modo de ver la vida en positivo.

Esa es otra palabra de moda.

Educar un árbol para que sea estable lleva años, pero una vez que enraíza sabe buscar sus nutrientes y sus ramas son grandes y dan cobijo. El césped crece muy rápido y es aparente, pero a la mínima se seca o se pudre.

¿Hoy la felicidad es de césped?

Se educa con poca profundidad, y lo veo en mis alumnos, que son muy frágiles emocionalmente, con picos de alegría y depresión. Hay que plantar la semillita.

¿La del pensamiento crítico?

Sí, hay que enseñarles a pensar. La reflexión en torno a lo que han hecho es obligatoria. Yo distingo entre inteligencia y sabiduría.

Sabios siempre ha habido pocos.

Es algo que hay que desarrollar internamente analizando el sentido de tus actos, y en eso se invierte la vida, desde los 6 años hasta los 90.

Sí, entretenido lo es.

Hay que atreverse a pensar y a reflexionar, y apartarse del hiperdinamismo, de hacer lo que todo el mundo hace sin tener en cuenta si tus circunstancias están forjadas para eso o no.

¿Y eso cómo lo sabes?

Analizando de dónde vienes y de dónde vienen los otros y el contexto en el que se desenvuelve cada uno. Si vas a juzgar a alguien, ten la paciencia de entender por qué piensa como piensa y de dónde procede su manera de ver la vida.

No estamos educando en eso.

No, estamos educando en la competitividad, en el análisis del dato superficial. La estadística se ha apoderado de nosotros. Estamos falsificando la humanidad, claudicando a la matematización del mundo e incluso de la emoción.

¿Hoy pensar aburre?

Hoy pensar, detenerse, reflexionar, es agonizar; es un atraso, porque hay que ir hacia delante. Los popes educativos, los coaches que ven mis alumnos universitarios por internet, les dicen: “Sigue tu pasión y conviértela en tu trabajo”.

No me parece un mal consejo.

El mercado nos vende como centro de nuestra vida la realización y el triunfo a través del trabajo, pero hay cosas más importantes en la vida. Hay que dejar de educar en el ego. La gente debe construir su felicidad de acuerdo a quienes son y no exportar modelos.

¿Tenemos un problema de identidad?

Sí, ahora los modelos son personajes como Steve Jobs, brillante en su trabajo, pero un tirano con su gente y un mezquino emocional.

Bien visto.

Y también deberíamos tener en cuenta que por mucho que Zuckerberg lleve la misma camiseta y las mismas bambas que tú, él es una excepción. Si la excepción se convierte en regla, la frustración está asegurada.

El futuro es siempre una proyección.

Sí, y hoy es tan imprevisible que genera angustia y se impone el carpe diem más superficial. Tú no puedes controlar el futuro, pero sí el proyecto de persona que quieres ser, y eso se consigue con pensamiento crítico.

Usted lo tiene muy agudizado.

Se repiten muchas tonterías como eso de “sal de tu zona de confort” para conquistar lo extraordinario, cuando lo ordinario es precisamente lo que deberíamos cultivar y apreciar.

¿Defiende la rutina?

La que tú te construyes, tus amadas costumbres, eso que te hace sentirte a gusto contigo mismo y con los que están a tu alrededor. Pero la rutina se desprecia, cuando en realidad es la base de cualquier vida.

Reivindica la sencillez y el equilibrio.

Sí, porque este mundo tan complejo se sus­tenta en dos o tres cuestiones básicas, como ­saber amar. Pero la acción le está ganando la batalla a la reflexión.


 
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domingo, 15 de julio de 2018

De verdad tienes una enfermedad psicologica ?

 El mito de la enfermedad mental:


sábado, 7 de julio de 2018

Intentan robarnos la dignidad humana





“Estamos creando niños asustados que luchan por sobrevivir”

¿Dónde ha quedado la dignidad en el mundo actual?

-Para explicarlo, parto del Renacimiento, una época de resurgimiento humanista tras la oscuridad. Se busca el conocimiento universal y Pico de la Mirándola escribe un magnífico libro titulado Ensayo sobre la dignidad humana.

En esencia, habla de tres capacidades principales que yo reivindico como dignidad: la libertad, el amor y la capacidad de crear. Estos valores se ven en los niños, están latentes. Debemos convertir esas capacidades en realidades y no sólo en el ámbito del arte o en la ciencia, en la vida social y en la vida económica. La historia de la humanidad es una historia de creatividad, y no por una cuestión de supervivencia sino porque la libertad y el amor por compartir dan sentido a la vida. Lo malo es que todo esto se ha ido intelectualizando en una educación cada vez más animalizada en la que convertimos a los niños en seres asustados que luchan por sobrevivir.


¿Potenciamos la competitividad por encima de la dignidad?

-Ni los científicos actuales defienden que la vida sea lucha, aceptan que es sólo un aspecto. Y la dignidad se ha perdido. Lo preocupante es que aún viene algo más fuerte, el posthumanismo.

Un movimiento que llega desde Silicon Valley, de la Singularity University, y que defiende la renuncia a la libertad y a la individualidad para modificarnos genéticamente y ofrecer más fármacos a la gente para que sea más feliz.

Y es real. Y empresas como Google o Microsoft ponen ahí millones todos los años. Esto es un ataque a la dignidad humana. El ser humano tiene que ser libre, pero sobre todo libre de miedos. No hay que vivir para luchar, sino para buscar el sentido de la vida, y todo esto hay que defenderlo desde la educación.

Hace años mirábamos la competitividad salvaje de países como Estados Unidos con cierta condescendencia. ¿Qué nos ha pasado?

-Les hemos dejado entrar como modelo. Hay personas interesadas en manipular el mundo, cada vez quieren más control y han inoculado un modo de vida.
Cuando viajas por Sudamérica ves lugares que son un calco de Estados Unidos, con sus coches gigantes y sus hamburgueserías. Se ha destruido la cultura propia a través del consumo, lo cual es relativamente sencillo porque si no desarrollas un mínimo trabajo cultural interior te pueden manipular.

 Quizás por eso están sacando las humanidades de la educación, lo cual es muy grave. Me gusta una frase que dice esto es una guerra y en la guerra se viene llorado de casa para ganar.

 Debemos proteger a la infancia de una educación que lo arregla todo enseñando a leer a los cuatro años y repartiendo ordenadores a niños de tres años.

 Necesitamos una educación que no sólo enseñe a memorizar, a repetir y a calcular. Necesitamos educación emocional, creativa, artística. Este es un combate, y otro es luchar por una libertad en la educación que no tenemos. Los gobiernos diseñan los planes de educación cuando deberían hacerlo grupos de expertos, de padres y de maestros, dejando siempre una libertad. Gente de un gobierno que no ha dado clases en su vida decide los planes de educación, no tiene sentido.

domingo, 1 de julio de 2018

Somos conglomerados de bacterias y virus. CUIDALOS


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 El 8% de nuestro genoma es de origen virico

En una gota del mar hay un millon de bacterias y en un gramo de tierra 4 millones y en ambos casos hay entre 5 y 25 veces mas virus.

Virus y bacterias forman parte de nuestro genoma.

Las personas se "infectan" continuamente con virus y bacterias y no por eso enferman.
No todas las infecciones virales son malas y muchas infecciones virales y bacteriales son buenas
Los retrovirus endogenos cumplen al menos una funcion beneficiosa critica para la produccion de anticuerpo protectores .




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Biólogos descubren que las bacterias se comunican como las neuronas de nuestro cerebro

Un grupo de biólogos descubrió que las bacterias, generalmente vistas como criaturas solitarias, en realidad son bastante sofisticadas en sus interacciones sociales y se comunican entre sí de forma similar a los mecanismos de señalización eléctrica de las neuronas presentes en el cerebro humano.








Imagen de una colonia de Bacillus subtilis rodeada por una matriz extracelular.

En un estudio publicado en la edición online de la revista Nature, los investigadores detallan la manera en que las bacterias que viven en comunidades se comunican entre ellas de forma eléctrica a través de proteínas llamadas “canales iónicos”.
“Nuestro descubrimiento no solo modifica la forma en que pensamos acerca de las bacterias, sino también cómo pensamos a nuestro cerebro.” dijo Gürol Süel, un profesor asociado de biología molecular de la Universidad de California, San Diego, quien encabezó el proyecto de investigación. “Todos nuestros sentidos, comportamiento e inteligencia emergen de la comunicación eléctrica entre neuronas del cerebro mediadas por canales iónicos. Ahora nos encontramos con que las bacterias utilizan canales iónicos similares para comunicarse y resolver el estrés metabólico. Nuestro descubrimiento sugiere que los desórdenes neurológicos que se desatan a causa del estrés metabólico pueden tener sus orígenes en antiguas bacterias, ofreciéndonos esto una nueva pespectiva en cómo tratar dichas condiciones.”
“Mucho de nuestro entendimiento en la señalización eléctrica de nuestros cerebros se basa en estudios estructurales de los canales iónicos en bacterias” dijo Süel. Pero cómo las bacterias utilizan esos canales iónicos se mantenía un misterio hasta que Süel y sus colegas se embarcaron en un esfuerzo por examinar las comunicaciones de largo alcance dentro de biofilms (organizados en comunidades conteniendo millones de células bacterianas densamente apretadas). Estas comunidades de bacterias pueden formar estructuras finas en superficies, al igual que el sarro que se desarrolla en los dientes, y son áltamente resistentes a los químicos y antibióticos.
Este grupo de científicos interesados en estudiar señales de largo alcance provienen de un estudio previo, publicado en Julio en Nature, en el que encontraron que los biofilms tienen la capacidad de resolver conflictos sociales en su comunidad de bacterias tal como lo harían las sociedades humanas.
Los investigadores descubrieron que cuando un biofilm compuesto por cientos de miles de Bacillus subtilis (las células bacterianas) crece hasta un cierto tamaño, el eje exterior de células protectoras (con acceso irrestringido a los nutrientes) periódicamente detuvo su crecimiento para permitir a esos nutrientes (específicamente glutamato) fluir hasta el centro cubierto del biofilm. De esta forma, las bacterias protegidas en la colonia en el centro son mantenidas a salvo y pueden sobrevivir ataques de químicos y antibióticos.
Observar que las oscilaciones en el crecimiento en biofilm requirieron coordinación de largo alcance entre bacterias en la periferia y en el interior del biofilm, junto con el hecho de que las bacterias estaban compitiendo por el glutamato (una molécula cargada eléctricamente) llevó a los investigadores a especular que la coordinación metabólica entre células distantes en biofilms podría involucrar una forma de comunicación electroquímica. Los científicos notaron que el glutamato también es conocido por conducir cerca de la mitad de toda la actividad del cerebro humano.
A continuación, diseñaron el experimiento para probar su hipótesis. El objetivo fue medir cuidadosamente los cambios en el potencial de la membrana de las células bacterianas durante oscilaciones metabólicas.
Los investigadores observaron oscilaciones en el potencial de la membrana que se correspondían con oscilaciones en el crecimiento del biofilm, y encontraron que los canales iónicos eran responsables por aquellos cambios en el potencial de la membrana. Los siguientes experimentos revelaron que las oscilasciones conducían señales eléctricas de largo alcance dentro del biofilm a través de ondas de potasio (un ion cargado eléctricamente) que se propagaban espacialmente. A medida que esas ondas de iones cargados se propagaban por el biofilm, coordinaban la actividad metabólica de las bacterias en las regiones internas y externas del mismo. Cuando los canales iónicos que permitían al potasio fluir hacia dentro y fuera de las células fueron eliminados, el biofilm ya no podía conducir las señales eléctricas.
“Así como en las neuronas de nuestro cerebro, encontramos que las bacterias utilizan canales iónicos para comunicarse entre ellas a través de señales eléctricas.” dijo Süel. “De esta forma, la comunidad de bacterias en biofilms parecen funcionar bastante como un cerebro microbiano.”
Süel agregó que el mecanismo específico mediante el que las bacterias se comunican entre sí es sorprendentemente similar al proceso en el cerebro humano conocido como “depresión cortical propagada”, que se cree está involucrada en las migrañas y convulsiones.
“Lo interesante es que descubrimos que tanto las migrañas como la señalización eléctrica en las bacterias son disparadas por el estrés metabólico.” dijo.
“Esto sugiere que muchas de las drogas originalmente desarrolladas para tratar la epilepsia y las migrañas pueden también ser efectivas para atacar biofilms bacterianos, que se han convertido en un problema de salud creciente a lo largo del mundo debido a su resistencia a los antibióticos.”

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Existe una vinculación clara entre 
las bacterias predominantes en el intestino de una persona, 
la estructura de su cerebro
sus reacciones emocionales,

 sin que de momento se pueda determinar si es la microbiota intestinal la que condiciona que las personas tengan un determinado cerebro y mayor o menor sensibilidad a los impactos emocionales negativos o si es una determinada neurobiología la que modifica el tipo de bacterias que residen en el intestino de las personas.

Esto es lo que concluye un estudio que investigadores de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), publicaron a finales de junio en Psychosomatic Medicine: Journal Of Behavioral Medicine y que confirma en humanos lo que ya se había constatado en animales: 
la interacción entre la microbiota intestinal y las diferencias de comportamiento.

“En ratones se han visto señales claras de que la microbiota influye en el comportamiento, que condiciona la respuesta al estrés y la asunción de riesgos, y que el comportamiento también afecta a la microbiota, y la relevancia de este estudio es que da el salto a humanos y ve cambios parecidos a los observados en ratones, lo cual es prometedor para continuar investigando”, explica Roger Paredes, investigador del Institut de Recerca de la Sida, IrsiCaixa, que estudia la relación entre la microbiota y la infección por VIH.
Observan diferencias en la materia gris y blanca del cerebro de mujeres con enterotipo Prevotella y Bacteroide
Francisco Guarner, director del Área de Digestivo del Hospital Vall d’Hebron, investigador y y gran especialista en microbiota, resalta el gran interés que hay en determinar si modificando la microbiota se puede modificar la conducta –algo ya constatado en ratones– porque eso abriría nuevas oportunidades a tratar la depresión y otras enfermedades mentales.

De momento, lo que ha visto el grupo de investigadores de UCLA –entre los que figuran Kirsten Tillisch y Emeran Mayer–, mediante resonancias magnéticas del cerebro de personas con diferentes enterotipos –desde 2011 los expertos dividen a la población humana en tres enterotipos según las bacterias predominantes en su aparato digestivo– es que cada enterotipo va asociado a estructuras diferentes de la materia gris y la materia blanca del cerebro.

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Quién fue el Dr. Edward Bach?

Fue un hombre extremadamente sensible por el sufrimiento de sus semejantes y de los animales, quien además sentía una tremenda pasión por la investigación de la naturaleza. Edward Bach (1886-1936), se recibe de médico a los 26 años.

Posteriormente se dedica a la bacteriología y la investigación en el Hospital de la Universidad de Londres, después de varios años de trabajo descubre coexistencia de ciertos gérmenes intestinales con algunas enfermedades crónicas....................

martes, 1 de mayo de 2018

No estas "infectado": Los microorganismos siempre viven contigo



En tu cuerpo viven microorganismos ( levaduras, hongos, virus, bacterias .....) de todo tipo incluidos los que creemos que nos enferman y no solo no te enferman sino que forman parte de ti y de tu vida.

Desde antes del nacimiento tienes todos estos microorganismo, no es verdad que se "recogen" despues de nacer...

LA MEDICINA ESTA COMPLETAMENTE EQUIVOCADA 
y NO ENTIENDE NADA DEL FUNCIONAMIENTO DEL CUERPO, NI DEL CONCEPTO DE "INFECCION"


LAS VACUNAS SON UNA DEMOSTRACION ABSOLUTA  DE IGNORANCIA


Ejemplo:
 En la década de 1950, cuando Estados Unidos todavía estaba frente a brotes epidémicos de la polio, los investigadores descubrieron que los niños a los que había extirpado las glándulas (amigdalas) tenían tres veces más probabilidades de contraer la poliomielitis bulbar (infectando la porción bulbar de la base del cerebro), que los niños que tenían sus amígdalas.

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--ENDOSIMBIOSIS:

 Las mitocondrias y los cloroplastos se consideran orgánulos semiautónomos que en algunos aspectos se parecen a las bacterias. 
La teoría endosimbiótica supone que las mitocondrias y los cloroplastos evolucionaron a partir de bacterias  fueron f.

domingo, 15 de abril de 2018

Las enfermedades infecciosas NO disminuyeron por las vacunas

Por los Dres. Roman Bystrianyk y Suzanne Humphries, 11 de julio de 2015
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Los libros de historia clínica ensalzan casi de manera unánime las virtudes de la vacunación. Al leer estos libros uno se queda con la impresión de que durante los años 1800 y 1900 se producían terribles epidemias que mataban a un sinnúmero de personas y que gracias a las vacunas se pudo superar esa situación. Esto es lo que la mayoría de las personas creen, y si hablamos con otras personas la impresión que tienen es la misma. Por lo general, es un hecho reconocido por la sociedad.
Es difícil subestimar la contribución de la inmunización a nuestro bienestar. Se estima que si no fuera por la vacunación infantil contra la difteria, la tos ferina, el sarampión, las paperas, la viruela y la rubéola, así como la protección que ofrecen las vacunas contra el tétanos, el cólera, la fiebre amarilla, la poliomielitis, la gripe, la hepatitis B, la neumonía bacteriana y la rabia, las tasas de mortalidad infantil probablemente estarían en torno a un 20-50%. De hecho, en los países donde no se administran las vacunas, las tasas de mortalidad entre los lactantes y los niños pequeños se mantienen en ese nivel” (1).
Paul Offit explica en su reciente libro Deadly Choices: How the Anti-Vaccine Movement Threatens Us All cómo la vacuna contra la tos ferina ha reducido el número de muertes por esa enfermedad, de 7000 a sólo 30.
La tos ferina (pertussis) es una infección devastadora. Antes de que se aplicase la vacuna por primera vez en Estados Unidos en la década de 1940, alrededor de 300.000 casos de tos ferina causaban la muerte de 7000 personas al año, la mayoría niños pequeños. Ahora, debido a la vacuna contra la tos ferina, menos de 30 niños mueren cada año por esta enfermedad. Los tiempos están cambiando” (2).
Este tipo de información también se recoge en las revistas médicas. Un extenso estudio sobre la tos ferina y la vacuna contra la tos ferina se publicó en 1988 en la revista Pediatrics. El primer párrafo de este artículo decía lo siguiente:
En Estados Unidos, la tos ferina se ha controlado con éxito mediante la inmunización en masa de los lactantes y los niños. En la época anterior a la vacuna, se registraban de 115.000 a 270.000 casos de tos ferina y de 5.000 a 10.000 muertes cada año debido a la enfermedad. Durante los últimos 10 años, se han producido de 1200 a 4000 casos y de 5 a 10 muertes al año” (3).
Este párrafo da una idea del tono del resto del artículo: miles de personas morían cada año de tos ferina, pero después de la introducción de la vacuna, las muertes se redujeron drásticamente. Cualquier persona que lea esto, por supuesto que creerá en los beneficios de las vacunas.
El problema con ese tipo de consideraciones es que no están de acuerdo con las evidencias. Cuando nos fijamos en los datos reales, vemos que aunque mucha gente murió de tos ferina en la primera década de 1900, cuando se introdujo la vacuna la tasa de mortalidad en Estados Unidos se había reducido más de un 90%. Uso la misma fuente que utilizó la revista Pediatrics en su artículo, y vemos que la disminución de las muertes alcanzó un máximo del 92% antes de que se introdujese la vacuna DTP (DPT (o en ocasiones DTP) es una mezcla de tres vacunas que inmunizan contra la difteria, Bordetella pertussis (la tos ferina) y el tétanos) (4).
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Este artículo de la revista Pediatrics da lugar a confusión, porque siendo leído principalmente por médicos da la impresión de que las vacunas fueron las únicas responsables de la disminución de las muertes. El número real de fallecimientos en el momento de la introducción de la vacuna DTP fue de aproximadamente 1200 y no de 5000 a 10000 como a menudo se dice. Una vez más, esa idea errónea de que fueron las vacunas las responsables de la mayor parte de disminución de la mortalidad es algo generalizado y extendido por todos los rincones de nuestra sociedad.
Es importante también hacer notar que cuando se mira el gráfico se puede ver claramente que la tendencia era año tras año la de una disminución de las muertes por tos ferina. Cuando se introduce la vacuna no se produjo ningún efecto aparente en la tendencia hacia la baja.
Otro conjunto de datos de Inglaterra a principios del siglo XX, nos muestra que no hay ningún impacto con la introducción de la vacuna. Se puede ver que la tasa de mortalidad ya había disminuido un 98% antes de administración de la vacuna a nivel nacional en la década de 1950.
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En Inglaterra se comenzó a llevar un registro estadístico desde 1838, es decir, 62 años antes de que apareciesen las primeras estadísticas oficiales en Estados Unidos. En cuanto a estos datos, se observa que la tasa de mortalidad por enfermedades infecciosas era muy alta en los primeros años 1800, aunque ya se había reducido a mediados de 1800, y en 1900 era prácticamente cero. En cuanto a las muertes por tos ferina en Inglaterra, ya habían disminuido más de un 99% antes de que se introdujese cualquier vacuna.
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En el caso del sarampión, la tasa de mortalidad ya había disminuido en casi un 100%.
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El análisis de los datos muestra que ese mantra tan repetido de que fueron las vacunas la clave para la disminución de la mortalidad por enfermedades infecciosas es falso. Las muertes ya habían disminuido en gran medida antes de la vacunación. En el caso de la escarlatina y otras enfermedades infecciosas, las muertes se redujeron casi a cero antes de que hubiese una vacunación generalizada.
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Por desgracia, esta creencia errónea ha llevado a mucha gente a confiar en la vacunación como única manera de hacer frente a las enfermedades infecciosas, cuando claramente se observa que tuvo que haber otros factores que hicieron que la mortalidad disminuyese. Esos factores han sido la higiene, los sistemas de saneamiento, la nutrición, la mejora de las condiciones laborales, la electricidad, la cloración del agua, la refrigeración, la pasteurización y otras muchas facetas de la vida moderna que ahora damos por sentadas. Muy poco de la mejora de las tasas de mortalidad tienen que ver con la Medicina. Un informe de 1977 estimaba, como mucho, que aproximadamente el 3% de disminución de la mortalidad por enfermedades infecciosas puede atribuirse a la atención médica moderna.
En general, las intervenciones médicas ( ya sean quimioterapéuticas o profilácticas) parecen haber contribuido muy poco a la disminución general de la mortalidad en Estados Unidos desde 1900, ya que en la mayoría de los casos se introdujeron con posterioridad al descenso de la mortalidad y cuando se hicieron efectivas tuvieron muy poca influencia. Más concretamente, si hacemos referencia a cinco enfermedades infecciosas ( gripe, neumonía, difteria, tos ferina y poliomielitis), en las que la reducción de la mortalidad estaría relacionada con el momento de la intervención, resulta bastante inverosímil que esta disminución sea atribuible a dichas intervenciones… Se estima que a lo sumo puede haber influido en un 3,5% en la disminución de la mortalidad desde 1900 gracias a las medidas médicas introducidas en relación a las enfermedades aquí consideradas”. (5)
El énfasis que se pone hoy en día en la administración de una mayor cantidad de vacuna, se debe en parte a lo arraigado de ese pensamiento. El hecho de que las muertes por enfermedades infecciosas disminuyeran en gran medida mucho antes de introducir la vacunación y los antibióticos, se sigue ignorando. Durante todo este tiempo se podían haber creado unas mejores condiciones para aprender a manejar todas las infecciones de una manera más integral. Sin embargo, hasta la fecha, a pesar de tan importantes cambios, poco hemos aprendido de las lecciones de esta historia. Siguen olvidadas las soluciones que llevaron a una disminución del 99% en las muertes , poniendo todo el énfasis en ese 1% final, lo que habría ocurrido de todo modos, incluso sin ninguna vacuna.
Sin embargo, todavía queda alguna disensión, un reconocimiento de que las vacunas no fueron la causa de tan importante disminución de la mortalidad por enfermedades infecciosas. A veces también se apunta a la aparición de los antibióticos y una mejor atención médica, y de  mala gana se da algo de crédito a los servicios de saneamiento y otros factores. Existe poca curiosidad por saber cómo influyeron todos estos factores y cómo se siguen aplicando en la actualidad. En cambio, ahora se pone un mayor énfasis en la incidencia de la enfermedad después de la vacunación, y menos en la mortalidad. El razonamiento es que con la poca incidencia de la enfermedad gracias a las vacunas, ya no hay riesgo de muerte. Parece un enfoque razonable, pero ¿para qué ha servido?
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Tomemos el caso de la tos ferina, por ejemplo. En 1979 Suecia dejó de administrar la vacuna DTP sobre la base de que no era eficaz y posiblemente peligrosa. El temor era que, con unas tasas de vacunación más bajas, aumentase la tasa de mortalidad. ¿Fue esto lo que sucedió?
En una carta de 1995 de Victoria Romanus del Instituto Sueco de Control de Enfermedades Infecciosas, decía que las muertes por tos ferina se mantuvieron muy cerca de cero. La población de Suecia era de 8.294.000 habitantes en 1979 y de 8.831.000 en 1995. De 1981 a 1993 se registraron ocho fallecimientos de niños en los que la causa aparece como tos ferina. Esto da una tasa de mortalidad por tos ferina de 0,6 niños al año. Estas cifras muestran que las probabilidades de morir por tos ferina en Suecia es de 1 por 13 millones, incluso sin que haya ningún programa nacional de vacunación de tos ferina. (6)
En Inglaterra la tasa de vacunación DTP se redujo del 78% al 30-40% debido a las preocupaciones sobre su seguridad. Se suponía que habría un aumento de las muertes debido a una menor tasa de vacunación. Durante los años 1976-1980 se registraron las menores tasas de vacunación. Según las estadísticas oficiales, el número de muertes durante esos años fue de 35. Las muertes en los cinco años anteriores (1971-1975), con unas tasas de vacunación más altas, fueron 55, alrededor de 1,5 veces más que cuando las tasas de vacunación fueron más bajas (7). Es decir, ocurrió lo contrario de lo que se pensaba iba a ocurrir.
¿Se han controlado las tasas de incidencia de la tos ferina? La triste verdad es que la tos ferina no ha sido erradicada y es endémica. Un gran número de personas todavía tosen por la presencia de Bordetella pertussis, las bacterias implicadas en la tos ferina. Debido a la disminución de la inmunidad inducida por la vacuna, hasta un tercio de la tos persistente de debe a la tos ferina.
Aunque la tos ferina se ha considerado tradicionalmente una enfermedad de la infancia, está bien documentada su presencia en los adultos desde hace casi un siglo y actualmente está reconocida como una de las causas más importantes de enfermedades respiratorias en los adolescentes y adultos. A causa de la disminución de la inmunidad, adultos y adolescentes pueden contraer la enfermedad incluso si hay un historial completo de vacunación o enfermedad natural…Estudios realizados en Canadá, Dinamarca, Alemania, Francia y Estados Unidos, indican que del 12 y el 32% de los adultos y adolescentes con tos persistente durante al menos 1 semana, están infectados con Bordetella pertussis”. (8)
Vamos a centrarnos en otras enfermedades infecciosas, como el sarampión. Tenga en cuenta que en el año 1963 se produjeron muy pocas muertes por sarampión. Durante ese año, en Nueva Inglaterra sólo se produjeron cinco muertes atribuidas al sarampión ( Maine:1; New Hampshire:0; Vermont:3; Massachusetts:0; Rhode Island:1; Connecticut:0) (9). El número de muertes por asma fue 56 veces más alto que las de sarampión durante ese año.
¿Pero ese declive se debe a la incidencia de la vacuna? Hay diferentes gráficos que se pueden encontrar en Internet que reflejan muy poca incidencia en la disminución. El gráfico que he encontrado sólo tiene algunos puntos de referencia y una línea entre dos puntos muy distantes en el tiempo. Esta gráfica es de mala calidad y establece una conclusiones incorrectas. Observando datos más completos de la incidencia, se comprueba un descenso en la incidencia en 1963, que es cuando se introduce la vacuna contra el sarampión.
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La incidencia del sarampión parece caer de forma drástica a partir de 1963. Sin embargo, ¿ este descenso se puede atribuir al éxito de la vacuna contra el sarampión? Las primeras vacunas contra el sarampión contenía virus muertos en un precipitado de aluminio, producido a partir del cultivos de células de riñón de mono inactivado con formaldehído. Un estudio de 1967 revelaba que la vacuna podía producir neumonía, así como encefalopatía (inflamación del cerebro).
La neumonía es un hallazgo consistente y prominente. Se produce fiebre severa y persistente y dolor de cabeza, que cuando está presente, sugiere una afectación del sistema nervioso central. De hecho, en la revisión de un paciente mediante encefalograma, se observó una perturbación de la actividad eléctrica , lo que sugería encefalopatía… Estos resultados adversos de la vacuna con virus inactivos del sarampión fueron algo inesperado. Pero su presencia debe acarrear una restricción en el uso de la vacuna con virus inactivos del sarampión. Ahora recomendamos que no se administre más esta vacuna con virus inactivos del sarampión” (10).
El uso de vacunas con virus muertos se abandonó rápidamente (11). Pero también se produjeron problemas importantes con las vacunas vivas, que al no estar muy atenuadas produjeron un sarampión modificado, una erupción en la mitad de los inyectados, que esencialmente es equivalente a un caso de sarampión. El 48% de las personas tenían esta erupción, y el 83% presentaba una fiebre de hasta 41ºC después de la inyección.
Entonces, ¿cómo es posible hablar de que la incidencia del sarampión cayó tan espectacularmente después de la vacuna de 1963? En parte, tiene que ver con la propia definición. Si usted tiene fiebre muy alta después de ser vacunado, por supuesto que usted no tiene el sarampión, incluso si se encuentra peor de haber contraído el sarampión de forma natural.
De vuelta a la década de 1960, se esperaba que con una sola administración se protegiese de por vida sin efectos serios, que luego resultó no ser cierto.
El Servicio de Salud Pública de Estados Unidos ha autorizado una nueva vacuna, refinada, contra el sarampión con virus vivos. Aunque se han autorizado desde 1963 varias vacunas con virus vivos, todas ellas proporcionando inmunidad de por vida con una sola administración sin graves efectos secundarios, la nueva es considerada por los epidemiólogos como “la mejor hasta ahora en la minimización de los efectos secundarios”. (12)
Incluso se llegó a decir en la década de 1960 que sólo con un cierto número de niños vacunados era suficiente para erradicar el sarampión.
El sarampión, una enfermedad inofensiva de la niñez que puede matar, será casi erradicada de la mayor parte del país dentro de un año, según predicen las autoridades del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos… Aunque todavía hay más de 12 millones de niños susceptibles, con la vacunación de 2 a 4 millones de niños se puede acabar con la enfermedad, de acuerdo con el Dr. Robert J. Warren del Centro de Enfermedades Transmisibles de Atlanta” (13).
Más de una década después, todavía no se había logrado el objetivo de erradicar el sarampión. Varias epidemias se repitieron a lo largo de los años en Estados Unidos.
En 1989 la nueva teoría sobre el fracaso en la erradicación de algunas enfermedades era que las anteriores vacunas no ran tan eficaces como se cre en un principio. Algunas de las primeras vacunas producidas en grandes cantidades en 1963 contenían el virus muerto. En 1989, el Dr. Figin, del Hospital de Niños de Texas, declaró que creía que la vacuna de 1963 no fue muy eficaz y que la vacuna de 1967 era inestable y perdía su efectividad si no se conservaba adecuadamente refrigerada. No fue hasta 1980 cuando una vacuna viva y estable contra el sarampión estuvo disponible” (14)
Ese mismo año, después de que tres tipos de vacunas contra el sarampión no hubieran podido erradicar la enfermedad o incluso una inmunidad fiable del grupo, los científicos de vacunas cambiaron el rumbo y dijeron que en lugar de una sola administración, con la nueva vacuna viva se necesitarían dos dosis para obtener una protección fiable. También recomendaron que todos los menores de 32 años se revacunasen porque las viejas vacunas que recibieron eran inadecuadas. Una única administración, como se prometió para proporcionar inmunidad de por vida contra el sarampión en la década de 1960, no fue suficiente.
¿Y se estaba produciendo de todos modos un declive en la incidencia del sarampión antes de 1963? Si miramos los datos de incidencia del sarampión, la tendencia de la línea muestra que ya la incidencia estaba en declive.
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De hecho, de haber seguido esa tendencia, la incidencia del sarampión habría llegado a cero alrededor del año 2000. Este fue el año en que el CDC declaró que el sarampión había sido erradicado de Estados Unidos.
¿Y valió la pena tanto esfuerzo y tantas reacciones adversas para tratar lo que se consideraba en 1963 una enfermedad leve de la niñez?
Cuando oímos hablar de las vacunas, a menudo nos cuestan una historia muy simple de cómo se estimula la aparición de anticuerpos. La teoría dice que la estimulación de anticuerpos crea una memoria de una determinada enfermedad, de modo que la próxima vez que te encuentras con ella el cuerpo va a derrotar al enemigo con rapidez. Es una historia bonita, sencilla y fácil de recordar.
Creemos entender cómo funciona el sistema inmunológico hablando de anticuerpos y protección, y mencionarlos juntos es como pensar que sabemos cómo funciona realmente un coche porque vemos que tiene ruedas. El sistema inmunológico es una entidad muy compleja y poco comprendida, compuesto por muchas líneas celulares, cada una de las cuales produce diferentes productos químicos que se liberan en la sangre. Estos productos químicos son utilizados por el cuerpo y cambian de acuerdo con la edad, el estrés, el estado nutricional, el medio ambiente, y toda una serie de factores que apenas entendemos.
el sistema inmunológico sigue siendo una caja negra”, dice el Dr. Garry Fathman, profesor de inmunología y reumatología y director asociado del Instituto de Inmunología de Trasplantes e Infecciones… “Es extremadamente complejo, comprendiendo por lo menos 15 tipos de células que interactúan entre sí, segregando diferentes moléculas en la sangre que se comunican entre sí y hacer frente a una infección. Dentro de cada una de esas células hay decenas de miles de genes cuya actividad pueda alterarse por la edad, el ejercicio, la infecciones, las vacunas administradas, la dieta, el estrés, etc…Es un gran conjunto de piezas móviles. Y no se sabe muy bien lo que hacen la mayoría de ellas… o deberían hacer”. (15)
El sistema inmune se divide tradicionalmente en el sistema inmune humoral, que está relacionado con los anticuerpos, y el sistema inmune celular, que no implica a los anticuerpos, pero sí la activación de varias células tales como las células asesinas naturales. Lo que sí sabemos, contrariamente a la creencia popular, en que los anticuerpos no son necesarios para una recuperación completa en caso de sarampión.
los niños con un síndrome de deficiencia de anticuerpos cursan un ataque muy leve de sarampión con la característica erupción y una recuperación normal. Además, no son posteriormente propensos a una reinfección. Por lo tanto, parece que los anticuerpos del suero, en cualquier caso, no son necesarios para la producción de una erupción de sarampión, ni para la recuperación normal de la enfermedad; ni para prevenir la reinfección” (16).
Los niños con un déficit en la producción de anticuerpos, lo que se denomina agammaglobulianemia, se recuperan del sarampión tan bien como los niños que producen anticuerpos normalmente, y esto ya se sabe desde finales de 1960, cuando se estaban desarrollando las vacunas. Pero la respuesta de los anticuerpos es lo único de lo que se habla y lo que se promueve cuando se trata de las vacunas. Este descubrimiento perturba el paradigma simplista de la protección de los anticuerpos, y se consideró desconcertante este documento médico de 1968.
Uno de los descubrimientos más desconcertantes en la medicina clínica fue el hallazgo de que los niños con la enfermedad congénita de la agammaglobulianemia, con escasez de anticuerpos y con rastros insignificantes de inmunoglobulina en circulación, contrajeron el sarampión de forma normal, mostrando la secuencia habitual de los síntomas y signos clínicos, siendo posteriormente inmunes” (17)
¿Que papel juega la nutrición en relación a las enfermedades? Descubierta en la década de 1920, la vitamina A se denominó vitamina antiinfecciosa. Es la única que tiene una estrecha relación con la mortalidad por sarampión. Durante la década de 1990, se midió una reducción de la mortalidad de un 60 al 90% en los países pobres utilizando vitamina A en los casos de hospitalización por sarampión.
Los análisis combinados muestran que dosis altas de vitamina A administradas a los pacientes hospitalizados con sarampión redujeron en aproximadamente un 60% el riesgo de muerte, y una reducción aproximada al 90% entre los lactantes… La administración de vitamina A a los niños que desarrollaron neumonía antes o durante la estancia hospitalaria redujo la mortalidad en un 70% en comparación con los niños del grupo de control”. (18).
La disponibilidad de frutas y verduras ricas en vitamina C es otro factor que interviene en la morbilidad por enfermedad o reducción de la mortalidad. Se ha producido en general una mejora en la nutrición, como se puede observar en el paralelismo en la disminución de las muertes por sarampión y la enfermedad por deficiencia de vitamina C, el escorbuto. Los estudios realizados en los años 1940 mostraron que la vitamina C era muy eficaz contra el sarampión, sobre todo cuando se utiliza en dosis altas.
Durante una epidemia (de sarampión) se utilizó vitamina C como profilaxis y todos los que recibieron unos 1.000 mg cada seis horas, por vía muscular o venosa, estuvieron protegidos contra el virus. Administrando 100 mg por vía oral en zumos de fruta cada dos horas no se protegía, a menos que se le diese durante todo el día. Se encontró además que 1000 mg por vía oral, de cuatro a seis veces al día, modificaba la incidencia de la infección: con la aparición de las manchas de Koplik y de fiebre, si se aumentaba a 12 dosis cada 24 horas, todos los signos clínicos y síntomas desaparecían a las 48 horas” (19)
En el año 1900 se utilizaron con éxito otros tratamientos contra el sarampión. En 1919, el Dr. Drummond comentó que el aceite de canela era una eficaz profiláctico contra el sarampión o que por los menos hacía que fuese un sarampión leve.
Durante mi práctica médica me encontré con un caso de sarampión en la familia, prescribiendo aceite de canela a todos los miembros desprotegidos de la familia. La mayoría de ellos y con este tratamiento ( con canela) no sufrieron la enfermedad ( el sarampión), o bien la cursaron de forma muy leve” (20)
La nutrición y otros factores tienen una gran relevancia en el sarampión, así que ¿por qué no hablamos en absoluto de esto? Debido a que el énfasis se pone en una sola cosa, muy lucrativa, la vacunación médica. Este es el único paradigma que se ha extendido y barrido al resto de estrategias.
Otro factor clave a considerar es que la vacuna contra el sarampión no crea una inmunidad de por vida, mientras que la infección natural de sarampión sí que lo hace. La única manera de permanecer inmune mediante inmunidad artificial a través de las vacunas es el de ser vacunados varias veces durante toda la vida. Todavía no sabemos cómo influirá a lo largo de varias generaciones la vacunación. Las epidemias podrían volver a darse en un futuro.
Un estudio publicado en 2009 en Proceedings of the Royal Society investigaba qué podría suceder en caso de reducirse la inmunidad de la vacuna contra el sarampión, incluso con una alta tasa de vacunación en los niños. Se predecía, ,después de una ausencia de la enfermedad entre la población, que la aparición de la infección daría lugar a epidemias mucho más graves que lo predicho por los modelos estándar.
Podemos prever que la vacunación tendrá efectos contradictorios… reduciéndose el número de personas susceptibles entre los recién nacidos y por lo tanto tendrá algunos beneficios de salud pública, reduciéndose el número de casos entre los niños. Sin embargo, esta reducción en el número de casos conducirá a una reducción en el estímulo y por lo tanto a una mayor susceptibilidad de infección en las personas de más edad… Cuando disminuye la inmunidad, la vacunación tiene un impacto mucho más limitado en el número promedio de casos. Si bien esta observación tiene claras implicaciones de salud pública, las consecuencias de la interacción entre la vacunación, la disminución de la inmunidad y el estímulo van mucho más allá. Con unos altos niveles de vacunación ( mayor del 80%) y niveles moderados de inmunidad ( en los mayores de 30 años), se pueden producir ciclos de epidemias de considerable importancia” (21)
Un estudio de 1984 (22) informaba que en el año 2050 la proporción de personas susceptibles de contraer sarampión puede ser mayor que en la era prevacunas. ¿Así que hemos creado una bomba de tiempo con la disminución de la inmunidad? ¿Habrá grandes epidemias de sarampión en un futuro? De haberlas, se echará la culpa de ellas a los no vacunados, sin ninguna consideración a lo que se lleva haciendo durante más de 100 años, y se obligará a vacunarse a diferentes grupos de edad.

Debido al celoso sesgo provacunas que impregna nuestra sociedad, se siguen sin reconocer las verdaderas fuerzas que impulsaron el descenso de muertes por enfermedades infecciosas. 
A lo sumo se reconoce que el saneamiento pudo tener algún efecto, pero todavía siguen teniendo un mayor crédito la asistencia médica y los antibióticos.

Diversos grupos que se denominan así mismo escépticos buscan detener cualquier planteamiento en contra de la vacunación

La definición de escéptico solía ser “el que por instinto o habitualmente duda, pregunta, o no está de acuerdo con las afirmaciones o conclusiones generalmente aceptadas”, pero esta definición en su uso moderno ha sido transformada y secuestrada en favor de alguien que apoya ciegamente cualquier posición ortodoxa como si de un Evangelio se tratara. 

Estas personas continúan en su cruzada de apoyo a las vacunas, a toda costa, atacando cualquier cosa que cuestione su miope punto de vista. Si esas personas tuviesen el deseo de conocer la verdad, tal vez tendrían que mirar debajo del capó de las enfermedades infecciosas y las vacunas, y aprender un poco más. ¡Imagínense lo que puede haber en el maletero!

Los doctores Suzanne Humphries y Roman Bystrianyk son autores de Desvaneciendo ilusiones: las enfermedades, las vacunas y la historia olvidada, recientemente editado por la Editorial Octaedro.
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Bibliografía:
1. Irwin W. Sherman, Twelve Diseases That Changed Our World, 2007, p. 66.
2. Paul A. Offit, MD, Deadly Choices—How the Anti-Vaccine Movement Threatens Us All, 2011, p. xii.
3. James D. Cherry, MD MSc; Philip A. Brunell, MD; Gerald S. Golden, MD; and David T. Karzon, MD, “Report on the Task Force on Pertussis and Pertussis Immunization—1988,” Pediatrics, June 1988, vol. 81, no. 6, Part 2, p. 939.
4. Historical Statistics of the United States Colonial Times to 1970 Part 1, Bureau of the Census, 1975, pp. 77.
5. John B. McKinlay and Sonja M. McKinlay, “The Questionable Contribution of Medical Measures to the Decline of Mortality in the United States in the Twentieth Century,” The Milbank Memorial Fund Quarterly, Health and Society, vol. 55, no. 3, summer 1977, p. 425.
6. Letter from Victoria Romanus, MD, PhD, Department of Epidemiology Swedish Institute of Infectious Disease Control, Stockholm Sweden, August 25, 1995.
7. Record of Mortality in England and Wales for 95 Years as Provided by the Office of National Statistics, 1997; Health Protection Agency Table: Notification of Deaths, England and Wales, 1970–2008.
8. Edward Rothstein, MD, and Kathryn Edwards, MD, “Health Burden of Pertussis in Adolescents and Adults,” Pediatric Infectious Disease Journal, vol. 24, no. 5, May 2005, p. S44.
9. Vital Statistics of the United States 1963, Vol. II—Mortality, Part A, pp. 1–18, 1–19, 1–21.
10. Vincent A. Fulginiti, MD; Jerry J. Eller, MD; Allan W. Downie, MD; and C. Henry Kempe, MD, “Altered Reactivity to Measles Virus: Atypical Measles in Children Previously Immunized with Inactivated Measles Virus Vaccines,” Journal of the American Medical Association, vol. 202, no. 12, December 18, 1967, p. 1080.
11. “Measles Vaccine Effective in Test—Injections with Live Virus Protect 100 Per Cent of Children in Epidemics,” New York Times, September 14, 1961.
12. “Thaler to Hold State Senate Hearing to Find Fastest Way to Expedite Plan,” New York Times, February 24, 1965.
13. Jane E. Brody, “Measles Will Be Nearly Ended by ’67, U.S. Health Aides Say,” New York Times, May 24, 1966.
14. Lisa Belkin, “Measles, Not Yet a Thing of the Past, Reveals the Limits of an Old Vaccine,” New York Times, February 25, 1989.
15. B. Goldman, “The Bodyguard: Tapping the Immune System’s Secrets,” Stanford Medicine, summer 2011.
16. P. J. Lachmann, “Immunopathology of Measles,” Proceedings Royal Society of Medicine, vol. 67, November 1974, p. 1120.
17. “Measles as an Index of Immunological Function,” The Lancet, September 14, 1968, p. 611.
18. Wafaie W. Fawzi, MD; Thomas C. Chalmers, MD; M. Guillermo Herrera, MD; and Frederick Mosteller, PhD, “Vitamin A Supplementation and Child Mortality: A Meta-Analysis,” Journal of the American Medical Association, February 17, 1993, p. 901.
19. Fred R. Klenner, MD, “The Treatment of Poliomyelitis and Other Virus Diseases with Vitamin C,” Southern Medicine & Surgery, July 1949.
20. “Cinnamon as a Preventive of Measles,” American Druggist Pharmaceutical Record, New York, November 1919, p. 47.
21.J. M. Heffernan and M. J. Keeling, “Implications of Vaccination and Waning Immunity,” Proceedings of the Royal Society B, vol. 276, 2009.
22. D. L. Levy, “The Future of Measles in Highly Immunized Populations: A Modeling Approach,” American Journal of Epidemiology, vol. 120, no. 1, July 1984, pp. 39–48.
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