viernes, 7 de diciembre de 2007

Sheri Liao - ecologista en China



Sheri Liao no usa maquillaje ni para disimular las arrugas alrededor de sus ojos oscuros. Piensa que sería malgastar recursos e ir contra la naturaleza.

Nacida en Sichuan (China) en 1954, esta mujer menuda y de aspecto sencillo es la fundadora de Global Village Beijing (GVB), una de las ONG ecologistas más importantes de China.

No tiene coche, se ducha lo menos posible -para ahorrar agua- y no tiene en casa aire acondicionado, pese al calor estival en Pekín.

Estas pequeñas renuncias forman parte del espíritu de Green Olympics and Green Life, una campaña que promueve GVB desde que su fundadora fue nombrada, hace dos años, Asesora Medioambiental de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

Basándose en la cultura tradicional china, Sheri diseñó esta campaña para fomentar el desarrollo sostenible y la conciencia medioambiental de los ciudadanos de China, país devastado por los desastres ecológicos.

A mitad de la entrevista, invita a la periodista a practicar sus cinco minutos de tai-chi diarios en la oficina, junto a los voluntarios. Es otra forma de actuar.

¿Podría explicar en qué consiste exactamente la campaña?

El fin es promover un nuevo estilo de vida verde, basado en el equilibrio entre el mundo natural, físico y espiritual. Según la tradición china, esto significa respetar los recursos naturales, fortalecer la fuerza física -es decir, hacer deporte- y almacenar energía espiritual. Los JJOO eran una excusa perfecta para defender esta forma de vida verde.

¿Cómo se lleva a la práctica?

Primero, hay que reducir el consumo innecesario de recursos naturales. Reciclar el agua del baño, lavar la ropa a mano o evitar el ascensor son algunas de las conductas que promueve GVB.

El equilibrio físico se consigue con la práctica diaria del tai chi, el qigong, las artes marciales... El ejercicio siempre ha estado muy presente en la cultura china.

Por último, hay que cultivar el espíritu: tocar un instrumento musical, practicar la caligrafía, la contemplación y el estudio de la filosofía son actividades que ayudan a mantener la mente en equilibrio y conseguir la felicidad.

El objetivo de GVB es inculcar estas conductas a la comunidad con campañas educativas. Desde 2005, repartimos en los barrios pobres unos tarjetones con poesías antiguas que explican estos pequeños actos de la vida verde.

Sólo de esta manera -recurriendo a la herencia de 5.000 años de cultura china- podremos concienciar a los ciudadanos de que hay que salvar a la naturaleza.

Es esencial recurrir a los valores tradicionales para fomentar el respeto por la naturaleza

Su trabajo tiene el reconocimiento del Gobierno, que la nombró Asesora de Medioambiente de los Juegos Olímpicos de Pekín y Ciudadana Verde del Año en 2006. ¿Qué responsabilidades asume?

Mi posición exige un compromiso cada vez mayor con las tareas de concienciación pública. GVB colabora estrechamente con la comunidad, asesorando a los jefes de distrito, las asociaciones de vecinos y promoviendo la educación medioambiental en las escuelas.

Es esencial recurrir a los valores tradicionales para fomentar el respeto por la naturaleza. En China no existe la conciencia medioambiental de Occidente.

Después de licenciarse en Filosofía, se marchó a estudiar Ciencias Medioambientales a EEUU. ¿Qué ha aprendido de Occidente?

He pasado mucho tiempo estudiando los modelos de los países occidentales, sobre todo de EEUU, Alemania y Holanda, donde los sistemas de transporte público y las técnicas de gestión medioambiental están muy avanzados.

Pero Occidente también afronta grandes problemas: no se preocupa por cambiar su estilo de vida, el consumismo, sólo pretende curar sus efectos negativos.

Occidente ve a la naturaleza como un objeto a su servicio, al que puede manipular. En cambio, la cultura china no distingue entre la naturaleza y el ser humano, todo es parte del mismo sistema. La naturaleza es una amiga.

Desde GVB, promovemos recuperar ese amor por los recursos naturales y crear nuevos modelos de conducta que se alejen del consumismo y el materialismo.

Las ansias de consumo de la sociedad china actual contradicen los valores tradicionales que usted defiende ...Es cierto. Por eso es importante nuestra campaña: para que los chinos vuelvan a recuperar sus raíces y el respeto por la naturaleza que defienden el Taoísmo y el Confucionismo.

Occidente tiene que respetar nuestra cultura, nuestra manera de pensar. Por muchas razones -tecnológicas, escasez de recursos, sistema de gobierno- no podemos mejorar el medioambiente utilizando los métodos occidentales.

A Occidente le falta proteger el medioambiente con el corazón

Individualismo, consumismo y capitalismo son las fuentes principales de nuestros problemas medioambientales. Tendríamos que adorar la vida en lugar del dinero.

¿No teme que la cultura ecológica china haya perdido credibilidad, tras desastres medioambientales como la construcción de la presa de las Tres Gargantas?

Prefiero no criticar los proyectos del Gobierno. No quiero tener problemas que puedan impedirme seguir haciendo mi trabajo. Pero los dirigentes deberían dejar de tomar decisiones en función del desarrollo económico.

En esta vida hay cosas más importantes que el PIB.


La UNEP (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) publicó el pasado octubre un informe destacando las mejoras de Pekín en recogida de basuras, tratamiento de aguas y creación de un cinturón verde alrededor de la ciudad. Pero los niveles de polución en el aire, las emisiones de gas por efecto invernadero, la conciencia ciudadana y el transporte público siguen siendo problemas pendientes. ¿Cree que la comunidad internacional está presionando demasiado a China en temas de medioambiente, con el pretexto de los JJOO?

En China tendríamos que considerar más lo que Occidente puede aprender de nosotros en lugar de demostrarle lo que hemos aprendido de ellos.

Es cierto que Pekín necesita urgentemente mejorar la red de transporte público. Detener el consumo de coches para uso privado es clave para reducir la contaminación.

Pero me sentí muy ofendida al comprobar que la UNEP publicó el informe sin tener en cuenta los esfuerzos de GVB y de otras ONG para mejorar la concienciación ciudadana.

http://www.publico.es/021799