lunes, 25 de agosto de 2014

sábado, 2 de agosto de 2014

Yacouba Sawadogo - el hombre que detuvo el avance del desierto

Un agricultor burkinés ha conseguido volver fértiles más de tres millones de hectáreas de tierras desérticas

La increíble historia de Yacouba Sawadogo, el hombre que detuvo el avance del desierto
1.ytimg.com

Entre todos los habitantes de la Tierra existen algunas personas con el ingenio suficiente para idear formas de mejorar la vida de los más desfavorecidos. 
En estas páginas hemos conocido multitud de ejemplos, como el niño que aprendió ingeniería en un vertedero de Sierra Leona para llevar la luz eléctrica a su aldea, la estudiante que inventó una depuradora de agua en el patio de su casa o el filipino que convirtió su casa en una biblioteca pública.

Sin embargo, las historias de auténticos emprendedores que han decidido poner su granito de arena para convertir este planeta en un mundo mejor es prácticamente interminable. Hoy, gracias al blog «Noticias positivas», incorporamos a esa lista a Yacouba Sawadogo, un agricultor burkinés que ha conseguido frenar el imparable avance del desierto en su país.

La lucha de Sawadogo contra el imparable avance del desierto comenzó en 1974. Mientras muchos de sus vecinos abandonaban sus aldeas, rodeadas de tierras estériles, este agricultor solo pensaba en hallar la forma de repoblar la región de Gourga. Como a muchos de estos personajes lo tomaron por loco, pero cuarenta años después ha conseguido recuperar más de tres millones de hectáreas de terreno desértico en ocho países del Sahel y convertirlas en tierras de cultivo.

Para lograr su objetivo, Yacouba Sawadogo decidió emplear una técnica de de agricultura tradicional denominada «Zaï», aunque adaptándola a los tiempos modernos. Este método consiste en cavar hoyos de unos veinte centímetros en los que se deposita estiércol y compost al lado de las semillas. Tras tres años de experimentación, este obstinado burkinés se convence de que el «Zaï» puede ser la solución definitiva para parar al desierto.

Los resultados parecen darle la razón. Desde las primeras lluvias, el rendimiento de las tierras se duplica e, incluso, llegan a multiplicarse por cuatro. Convencido de que puede revolucionar la vida de sus compatriotas, Sawadongo decide recorrer Burkina Faso en moto para enseñar la técnica a todos los agricultores que pueda.

Con el paso del tiempo, decidió mejorar el método plantando también árboles que ayudaran a mantener la humedad del suelo y favorecieran la infiltración natural del agua. Cuarenta años después de los primeros experimentos, su método ha recuperado más de tres millones de hectáreas de terrenos desérticos y se ha extendido desde Burkina Faso a ocho países de la región del Sahel. Mientras, este decidido campesino, que ha protagonizado varios documentales, se dedica a dar conferencias para tratar de expandir aún más los beneficios del «Zaï».

Aquellos que lo llamaban loco cuando lo veían plantar árboles en pleno desierto, ahora lo consideran un auténtico héroe. Sin embargo, Yacouba Sawadogo, se conforma con saber que gracias a su empeño miles de agricultores son capaces de vivir del fruto de sus tierras.

viernes, 1 de agosto de 2014

EL LIMON: Excelente desodorante natural

En general, la industria tiende a ofrecernos productos cuya calidad o eficacia está calculada conscientemente para que sea la mínima posible, siendo aceptable para nosotros, y con el menor coste posible para ellos. Por otra parte, también se calcula que el producto sea usado lo máximo posible y con el mayor gasto por nuestra parte. La fórmula de optimización resultante se les da muy bien aplicarla.

Limón
Limón, Citrus
Lo mismo sucede con los productos para la limpieza del hogar.


El resultado es que todos los productos  líquidos para el cuerpo están compuestos en su mayoría por agua (el agua es gratis), con una serie de productos químicos (la química no es
buena para el cuerpo). Por tanto, estamos hablando de agua con química, y
 con esto es con lo que cuidamos nuestro aspecto y nuestra limpieza
corporal.

El olor a "limpio", o a flores, a frutas, etc., de estos  productos que encontramos en el supermercado, es totalmente artificial,  y deja cada vez una película de contaminación y radicales libres que cubre nuestra piel y que se absorbe poco a poco a través de la misma, sin que después haya un modo sencillo de que pueda salir otra vez de nuestro cuerpo. Es decir, la química se va acumulando más y más irremediablemente.

¿Qué podemos hacer al respecto? Cada cual tiene sus trucos. Por mi parte opto por no poner sobre mi piel nada que no me metería en la boca.

Y por otro lado ¿A quién no le ha pasado nunca quedarse sin desodorante en una situación en la que es muy necesario?

Es la ocasión ideal para probar otra alternativa



EL LIMÓN COMO DESODORANTE



El  limón es un cítrico con una acidez de aproximadamente 3 grados de PH, que es perfectamente tolerable por la piel, en cambio, para las
bacterias que son responsables del olor en las axilas, no es el medio
ideal para realizar su actividad, por lo que con el zumo de limón, este
olor desaparece inmediatamente y por varias horas. También se podría
utilizar vinagre, con el mismo resultado, pero el limón resulta más
agradable y más refrescante.

MODO DE EMPLEO EN CASO DE EMERGENCIA

Se  puede utilizar como remedio de urgencia para eliminar el olor corporal
en situaciones comprometidas en las que nos encontremos lejos de casa o
de un supermercado y que no llevemos ningún desodorante encima.

Tal vez nos encontremos cerca de un bar, donde poder pedir un refresco con una rodaja de limón y de forma discreta, poder utilizar la rodajita en el
servicio para hacer desaparecer el olor de nuestras axilas. A mi me ha
pasado montones de veces, especialmente en verano.

Este truco
puede salvarnos en una entrevista de trabajo, en una cita con un amigo o
 amiga especial, en la primera visita a los futuros suegros, quién sabe.
 Merece la pena recordarlo por si acaso.

USO EN LA VIDA COTIDIANA: PRECAUCIONES



También  se puede utilizar de forma cotidiana, pero en este caso hay algunas personas con piel más sensible a las que la acidez les pueda producir enrojecimiento en la zona de aplicación. En ese caso se puede diluir con  un 50% de agua, y en caso de que la rojez persista, abandonar el experimento, olvidarlo y seguir buscando otros trucos más adecuados para  nuestra piel.

Del mismo modo, se recomienda tener cuidado de no
utilizar este desodorante natural  cuando se va a tomar el sol, ya que
el ácido del limón, en contacto con  el sol, puede producir manchas en
la piel. De todas formas no es muy común que intentemos ponernos morenas
 las axilas después de aplicarnos el limón en la playa. Pero sí que se
han dado casos de personas que sin darse cuenta se han puesto limón en
la cara y después de tomar el sol se han encontrado con al sorpresa. Así
 que cuidado con el limón y el sol en la piel.



Para las
 personas que sí toleran el limón sobre su piel sin problemas, les
recomiendo disfrutar de este producto vivo, ecológico y biodegradable, y
 que acudan cada dia a la cocina al salir de la ducha para cortar una
rodaja de limón para mimar su cuerpo



Mi nombre es Humberto López y espero que esta entrada te haya
resultado de utilidad. No dejes de comentar cualquier sugerencia, queja,
 o duda que te pueda surgir en el apartado de comentarios.




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Dale tan solo 1 oportunidad al poderoso limón para que te demuestre que puede prevenirte del mal olor mucho mejor que cualquier desodorante de marca. Aplica solo 10 gotas en cada axila después de bañarte y verás los resultados.



Incluso, aunque seas de esas personas "dificiles" a los cuales "no le sirven" muchas marcas porque de todas formas contraen mal olor, verás este poderoso desodorante natural podrá contigo.



- Si quieres un "anti-transpirante", te contamos que los desodorantes que evitan la transpiración fueron denunciados por diversos estudios afirmando tener una estrecha relación con el cáncer, adicionalmente, los compuestos que tapan los poros pueden provocar alergias, irritaciones, otros componentes de los antitranspirantes como el aluminio o los parabenos, pueden generar problemas en el estrógeno corporal

Ver una nota al respecto →

http://www.cancer.gov/espanol/recursos/hojas-informativas/riesgo-causas/antitranspirantes-desodorantes



- De esta manera también evitamos un gasto de dinero innecesario y evitamos utilizar envases que nunca se reciclarán, ni se volverán a utilizar.



- A diferencia de muchos desodorantes, no mancha la ropa, se aplican solo 10 gotas

No mancha la piel

Una duda generalizada al respecto es que según sostienen algunos "el limón mancha la piel". Pues nosotros respondemos que en el caso que dicha tesis llegará a resultar cierta, uno no se aplica 2 limones en la cara y sale a tomar sol en horario pico, sino que tan solo aplicamos 10 gotas en cada axila, en una zona que el sol no tiene que "pegar" en pleno día laboral. Ni tampoco nos bañamos el limón y circulamos por la calle en horario pico con los brazos levantados, exponiendo las axilas por tiempo prolongado.

Dale 1 oportunidad, y verás lo potente que resulta

No "pegotea"

Lo idea es que después de bañarse o asearse, se apliquen 10 gotas, y la parte que quede húmeda por el limón, se seque. Si no se exceden las 10 gotas y se limpia la humedad, no hay motivo por el cual, se queden "pegoteadas las axilas"

martes, 8 de julio de 2014

El Sucio Negocio de los Bares

 
INTRODUCCIÓN

Hemos decidido hacer un folleto criticando los bares debido a lo negativos que resultan para la sociedad y para las personas implicadas en los movimientos sociales. En primer lugar porque parece que se limitan a estos espacios nuestros lugares de encuentro, dejando de un lado la reivindicación de las calles y lugares abandonados. 
 
En sucesivo le seguirán razones muy poderosas por las que deberíamos evitar estos lugares, como la venta de carne, de alcohol, de tabaco; las relaciones que se dan en su interior; el enriquecimiento de empresarios y la explotación de
sus trabajadores. Está en tu mano no colaborar con todo esto.


EN BUSCA DE ESPACIO
¿Por qué pase lo que pase los bares siguen llenos? ¿Por qué la
gente los frecuenta aunque estén escasos de dinero? Buscamos
relacionarnos con otras personas y al no tener espacios donde
hacerlo la mayoría de la gente recurre a los bares, siendo cada vez
menor el número y calidad de parques, plazas y espacios públicos.
También las personas buscan desconectar de la realidad de su
trabajo, facturas y problemas acudiendo a estos lugares.
Si queremos o necesitamos espacios tomémoslos nosotrxs, no
negociemos ni demos dinero a los mafiosos de los bares.


VENTA DE ALCOHOL, TABACO Y OTRAS SUSTANCIAS
En los bares se negocia con veneno y donde, en general, aunque
no te drogues te tienes que tragar el humo que otrxs expulsan. Son
ambientes, por lo tanto, insanos y en los que las personas ahogan
sus penas o alegrías, pero las ahogan. No suele ser agradable
entrar en un lugar lleno de humo donde la gente va en estado de
embriaguez. Además en muchos de estos locales también
trapichean o dejan que se consuman otras sustancias
estupefacientes a parte de las drogas legales.

También hay que recordar que los impuestos de tabaco y alcohol
financian al Estado y a su ejército. Si de verdad queremos
cambiar el rumbo de este mundo debemos empezar por reducir
nuestro consumo al mínimo. ¿Si la gente reciclara más, sólo
gastara en comer y okupara para vivir, se sostendría el
capitalismo? Respóndete tú mismx. Consumir drogas es un gasto
innecesario y dañino, te consume a ti y a tu cartera. Da igual que
el tabaco y el alcohol sean legales, ¿acaso eso hace que sean
menos letales? De hecho son legales porque conviene que así sea.


COMERCIO CON ANIMALES MUERTOS
Esta es sin duda, para mí, la parte más asquerosa de los bares y
restaurantes (quedando los que son veganos a una escasa
minoría). Después de algunos años de andanza por el veganismo
te das cuenta lo injusto de este comercio sangriento, ya no por no
poder comer nada cuando sales (esto es sin duda un capricho) sino
por ellxs, lxs animales, ahí expuestxs tras las urnas de cristal. Es
asqueroso observar el terrible espectáculo al entrar en cualquier
bar; piernas, cabezas, trozos de lo que en su momento fue un ser
que quería vivir libre y no pudo. Y todas esas bocas
introduciéndose a lxs animales y sus mandíbulas moviéndose para
devorarlxs, es terrible.


RELACIONES DE ESPUMA

Más allá del trabajo y la familia mucha gente no sabe relacionarse
y busca en bares (quien dice bares también dice pubs y
discotecas) una falsa amistad o relaciones efímeras y vacías.
La gente va al bar a desconectar de su absurda realidad y crean
una ficción entre cervezas, ficción en las amistades también. Estas
relaciones pueden ser pasajeras o tener un grupo de asiduos al
mismo bar, en cualquier caso nada más allá que compartir
frustraciones y cañas. Seguramente una persona que tenga
amistades de espuma si por lo que fuera dejara de frecuentar el
bar, esas personas desaparecerían de su vida.
Además el baboseo abunda en estos locales, donde el macho (o
hembra) ibéricx reforzadx por su coro de imbéciles se anima a
avasallar a la primera que se descuide. Si además el local en
cuestión es de ambiente nocturno esta situación apestosa se
multiplica.



ENRIQUECIMIENTO DE UNXS, EXPLOTACIÓN DE OTRXS
Los bares son negocios que dan mucho dinero, y no precisamente
para el/la que trabaja de camarerx o limpiando platos; los grandes
ingresos son para lxs propietarixs o jefxs del local (muchxs de
ellxs son mafiosxs, policías o fascistas; mira bien donde entras).
El sector de la hostelería no está bien remunerado y además
soportan grandes cargas de trabajo y estrés. A parte de a sus jefxs
tienen la carga añadida de tener que aguantar a lxs clientes, les
agrade o no, ya sean babosxs, borrachxs, personas impertinentes,
con mala educación y con prisas. Además de tener que poner
buena cara para ganarse una propina para añadir algo más a sus
miserables sueldos.
También hay otras personas indirectamente explotadas en el
negocio de la hostelería, como toda la gente que trabaja para
proveedores (agricultorxs, transportistas, manufacturadores).

A MODO DE CONCLUSIÓN Y AÑADIDOS
Resumiendo, los bares son lugares a evitar porque nos hacen
recluirnos en ellos por falta de espacios, porque son nocivos para
la salud y comercian con drogas (legales o ilegales, da igual),
porque comercian con la sangre de animales muertos y por su
falta de ética, por las relaciones falsas que se dan en los bares y
lxs babosxs que frecuentan estos lugares, porque te dejas tu
dinero, y por la explotación que sufren las personas dedicadas al
sector de la hostelería.

Quisiera añadir que aunque haya bares que se tilden de
revolucionarios eso no les libra de ninguna de las críticas. 
 
Que pongan música reivindicativa, tengan carteles de Manis y
alternativa vegeta no los convierte en algo diferente; sino que es
una alternativa para enganchar a gente con ciertas inquietudes.
 
También decir que aunque el bar se llame cafeta y esté en un CSO
(centro social okupado) a lo mejor le quita algún asunto negativo
(como la venta de carne, sólo en algunos casos) pero no se libran
de las críticas. Un bar es un bar aunque se disfrace de
revolucionario.

miércoles, 18 de junio de 2014

Afrontar el cáncer de forma holística, Dr. Alberto Martí Bosch

.
“Para solucionar un problema primero hay que entender el problema”.
 

-¿Cuáles son las bases de su protocolo?
-A los oncólogos, a la hora de tratar el cáncer, se nos ha enseñado una medicina que se basa en destruir las células tumorales en lugar de intentar restaurar las rutas metabólicas que son las que han sido dañadas y finalmente llevan al desarrollo del tumor. Y lo que se trata es de entender que si modificamos el “terreno” es posible hasta revertir la evolución de las células tumorales o provocar su suicidio o apoptosis. Se nos dice que cuando aparece un tumor lo primero que hay que hacer, si se puede, es “cortarle la cabeza”; es decir, usar la cirugía. Y en caso de no poderse se plantea entonces la radioterapia; es decir, achicharrar al tumor, “enviarlo a la hoguera”; bueno, más bien llevar la hoguera hasta él. La otra opción sería la quimioterapia, es decir, “envenenarlo”. Y se añade gratuitamente que si todo eso falla no se puede hacer nada más.



En suma, al oncólogo moderno se le sugiere que puede “cortar, quemar o envenenar”, acciones más propias del siglo XII que de un sofisticado siglo XXI. Realmente patético. Es verdad que a veces hay que afrontar el problema de tener que eliminar un tumor porque su crecimiento puede poner en riesgo el funcionamiento de un órgano vital, pero en tal caso lo inteligente es seguir una cuarta vía de carácter igualmente bélico cuyo origen, puestos a jugar con las comparaciones metafóricas, también podríamos encontrar en el siglo XII y en los anteriores, pero que es mucho menos agresiva.

Porque, ¿qué se hacía en la antigüedad ante una ciudad que se quería conquistar y era difícil de batir? Asediarla. Dejarla sin agua ni comida cortando sus rutas de abastecimiento y modificando el entorno para que nadie pudiera entrar o salir. Y luego sentarse a esperar o reforzar el asedio con máquinas y herramientas de asalto. El asedio ha funcionado toda la vida así que se me ocurrió la idea de incorporar ese sistema a la lucha contra el cáncer, para lo cual era imprescindible entender las condiciones de supervivencia de la célula tumoral frente a la célula sana. Hoy sabemos que la célula sana vive en un medio alcalino rico en oxígeno, usa muy poco sodio para vivir y utiliza proteínas levógiras -con giro a la izquierda- que son estables en él. Por el contrario, el paciente que desarrolla un proceso oncológico entra en acidosis metabólica -es decir, el terreno se acidifica- y hay entonces escasez de oxígeno –a eso le llamamos hipoxia– lo cual obliga a las células sanas a mutar si no quieren morir.

Verá, las células sanas consiguen su energía por oxidación; es decir, gracias al oxígeno generan Adenosin Trifosfato o ATP -por sus siglas en inglés- que es la molécula base de la energía celular. Pero cuando el terreno se acidifica y el oxígeno escasea sólo tiene una alternativa si no quiere morir: encontrar otra manera de obtener energía. Y esa posibilidad existe y la explica el llamado Ciclo de Krebs.

Sencillamente en lugar de oxígeno el cuerpo utiliza ácido pirúvico mediante un fenómeno conocido como glicolisis que le permite obtener moléculas de ATP, pero que generando también ácido láctico y alcohol como residuos. Se trata pues de una ruta anaeróbica -sin aire- para sobrevivir. Es decir, la célula sana aeróbica que vive en terreno alcalino se vuelve anaeróbica, pero en un entorno tan ácido que para poder soportarlo tiene que alcalinizar su núcleo, su citoplasma, para lo cual se carga de sodio de un modo desmesurado. Y asimismo utiliza para alimentarse proteínas dextrógiras en lugar de levógiras ya que las mismas viven en medios ácidos. En suma, todo tumor vive en un medio ácido pobre en oxígeno, cargado de sodio, y alimentándose de proteínas dextrógiras. Luego si queremos neutralizarlo sin atacarlo, ¿qué habrá que hacer? Pues usar la táctica del asedio. Y para ello hay primero que desacidificar el terreno alcalinizando al paciente.

Lo que se logra erradicando los ácidos que se han acumulado en el organismo. En este ámbito es por eso clave la alimentación -hay que eliminar de la dieta todo lo que acidifica y eso incluye el alcohol, el café, el tabaco, el azúcar, los lácteos, los hidratos de carbono refinados, la carne roja- y tomar periódicamente baños de agua caliente con sal marina. En segundo lugar debe seguirse una dieta hiposódica, es decir muy baja en sodio o sal. Nunca he entendido que se le prohíba la sal a un hipertenso o a alguien que tiene mal el riñón o el corazón, y no se le sugiera lo mismo a un enfermo de cáncer. Tercero, es preciso aportar al sistema enzimas proteolíticas de acción selectiva, enzimas con capacidad para eliminar las proteínas dextrógiras dejando intactas las levógiras. Y aquí hay que recordar el extraordinario trabajo de D. Fernando Chacón, creador del Bio Bac, producto que logra exactamente eso.

En suma, si eliminamos las proteínas dextrógiras dejando a las células tumorales sin comida, hacemos una dieta hiposódica -sin sodio las células cancerosas no pueden mantener la estabilidad de la membrana y el citoplasma- y reducimos el nivel de ácidos, el medio se vuelve alcalino y rico en oxígeno. Y el oxígeno es tóxico para la célula tumoral anaeróbica. En definitiva, para que las células cancerosas mueran basta modificar su entorno porque no sobreviven en terrenos alcalinos y oxigenados. Da un resultado excelente. Por eso cada vez son más abundantes los casos de remisiones entre los enfermos de cáncer que siguen este protocolo.

-¿La dieta es pues el primer elemento clave en toda estrategia curativa?
-Siempre nos habían aconsejado no comer carne los viernes y muchas tradiciones reclaman la práctica del ayuno -al menos un día a la semana- pero nadie nos ha explicado claramente por qué. Sin embargo ya Galeno entendió la necesidad de depurar el cuerpo, bien a través del ayuno, bien siguiendo dietas vegetarianas. Las curas a base de limón, cebollas o uvas vienen de la época de los romanos. Y como el 90-95% de las frutas y verduras es básicamente agua, quien se alimenta un tiempo sólo con ellas limpia los órganos encargados de filtrar la sangre de los residuos metabólicos y tóxicos, es decir, los pulmones, los riñones y el hígado. Filtros que si se obstruyen llevan al organismo a intoxicarse y acidificarse. A todo el mundo se le explica que cuando el filtro del coche está sucio hay que cambiarlo, pero a nadie se le dice que cuando los filtros del cuerpo están sucios hay que limpiarlos.

Pues bien, ayunar o hacer una dieta vegetariana cada cierto tiempo ayuda a limpiar los filtros y a mantener el organismo en un entorno alcalino.

 Obviamente si a la dieta se le agrega la ingesta de determinadas plantas -las hay específicas para cada órgano- mejoramos aún más la limpieza. Porque hay plantas que limpian los pulmones (tomillo, gordolobo, yantel), plantas que limpian el hígado (alcachofera, cardo mariano, diente de león, boldo, desmodium) y plantas que limpian el riñón (té verde, cola de caballo, arenaria). Así que podemos coger tomillo, alcachofera y té verde, por ejemplo, y obtener un remedio para limpiar a la vez los tres órganos.

En pocas palabras, podemos eliminar ácidos a través del hígado, de los pulmones y de los riñones así como a través de la piel con baños de agua caliente con sal marina gracias a la ósmosis. Y conseguir la deseada alcalinización.

-¿Sugiere usted a todos sus pacientes que eliminen de su dieta la carne?

-Nosotros sugerimos hoy una dieta ovo-lacto-vegetariana porque empezamos utilizando una exclusivamente vegetariana y vimos que al final había desequilibrios en el organismo. Con una dieta en la que también se comen legumbres, huevos y queso la persona se encuentra más equilibrada pero la idea sigue siendo reducir la ingesta de proteínas. La OMS explicó ya en 1985 que la dieta ideal debe contener un 85% de proteínas vegetales y sólo un 15% de origen animal.

Y nosotros estamos comiendo proteínas animales muy por encima de ese porcentaje. Mucha gente ignora que una dieta excesivamente proteica acidifica. Así que si hablamos de 4 comidas al día –desayuno, comida, merienda y cena- lo que hay que hacer es reducir la presencia de proteínas animales de un máximo de 28 veces posibles a 4. Consumiendo lentejas, garbanzos y alubias como fuente de proteína vegetal lunes, miércoles y viernes, y pescado, pollo o ternera los martes, jueves, sábados y domingos a mediodía (tanto carne blanca como roja y pescado blanco o azul).

También tengo que decir que es un error comer huevos por la noche, práctica muy habitual. El huevo tiene una gran carga grasa y una alta cantidad de albúmina. Nosotros recomendamos ingerir por ello sólo dos o tres a la semana y lo hacemos coincidir con el día vegetariano. Pueden pues tomarse en el desayuno o en la comida aunque nunca en la cena. Como decía Sancho Panza -¿o fue Don Quijote quien aleccionaba a Sancho sobre los asuntos del yantar?-, hay que “desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo” pues “de grandes cenas están las sepulturas llenas”.

Por supuesto damos al paciente la opción de cenar un día de forma extraordinaria porque también nos dice la sabiduría popular que “una vez a la semana, cosa sana”. En definitiva, la dieta debe ser especialmente suave por las noches: verduras, fruta, arroz o, simplemente, una ensalada.

La clave está en el hígado, porque para que éste pueda llevar adelante la digestión necesita la presencia de una hormona -el cortisol- que sólo se encuentra en sangre cuando hay sol. Y como nuestros hábitos sociales nos hacen cenar cuando éste se ha ocultado -y por tanto, cuando su nivel en sangre es muy pobre- hacer una cena copiosa obliga a una digestión muy pesada. Y si se logra es gracias a que el hígado recibe de la glándula suprarrenal una hormona alternativa, la adrenalina -u hormona del estrés-, que ésa sí está disponible las 24 horas. Por eso después de una cena pesada es tan habitual que uno tarde en dormirse o se vaya a la cama con el corazón acelerado. Además hay que tener en cuenta los ritmos circadianos: de día el hígado se encarga de asimilar las proteínas que ingerimos pero de noche su función es básicamente drenar bilis.

Y es el cortisol el que determina la inversión de trabajo para que de ser un órgano asimilador pase a ser un órgano drenador. Así que si estresamos el hígado todos los días haciéndole asimilar cuando debiera estar drenando, éste no va a eliminar luego adecuadamente los residuos metabólicos, con lo que al final se resiente. Se lo digo siempre a los pacientes: el problema con la alimentación no está normalmente tanto en lo que comemos como en los desechos que no eliminamos. Cuando el cuerpo no puede drenar las toxinas las va reteniendo y nos vamos autointoxicando, acidificándonos, abonando con ácidos el terreno para un posible asentamiento tumoral.

LA BAÑERA, UNA AUTÉNTICO BALNEARIO CASERO
-El segundo pilar básico de su protocolo para una buena desintoxicación y alcalinización son los baños de agua caliente con sal marina. ¿Puede explicarlo con más detalle?
-En un principio me planteé seriamente cómo conseguir un sistema terapéutico eficaz y simple para ayudar al paciente, porque éste ya tiene bastantes problemas con su enfermedad para que nosotros le generemos más. Y a ello me ayudaron los trabajos de la doctora Josefina San Martín Bacaicoa -catedrática de Hidrología Médica en la Universidad Complutense de Madrid- y de Schneider, sobre el mundo del termalismo.
Con ellos comencé a comprender que los baños termales son una excelente solución terapéutica. ¿Por qué son útiles los balnearios? Porque sus aguas son minerales y termales. Es decir, se trata de agua caliente que contiene cloruro sódico y cloruro potásico en una concentración superior a 20 gramos por litro. Y es agua salina en una concentración superior a la del mar y a la de nuestro plasma ya que éste tiene 9’4 gramos de sal por litro y la de los balnearios anda por los 20 gramos por litro. Pues bien, cuando uno se sumerge en un lugar donde el agua está caliente enseguida se le dilatan los poros de la piel.

Pero como además está muy salada y nuestros cuerpos son en un 70%-80% agua, resulta que al meternos en ella se produce el fenómeno que conocemos como ósmosis, de forma que el agua de nuestro cuerpo sale arrastrando toda clase de toxinas y sales minerales a través de los poros hacia el exterior. Con lo que también la sal sale fuera del núcleo de las células y éstas se alcalinizan. Esto me hizo entender el concepto de las “sales de baño”.

Siempre me pregunté qué sentido tenía echar sal al baño. Entonces lo entendí. Bueno, pues las bañeras que la mayoría tenemos en el hogar pueden convertirse en balnearios caseros de alto rendimiento y bajo costo. De hecho ¿quiénes fueron los primeros que tuvieron bañera en casa? La gente de clase acomodada. Piénsese que en los años 40 del pasado siglo XX la gente pobre no tenía ni baño. Quienes iban a los balnearios pertenecían a la clase acomodada porque un balneario ni era ni es barato. Una estancia de un mes puede costar más de 3.000 euros en la actualidad. Algo que ni un rico paga con gusto ya que éste suele ser alguien que lo que busca es cómo obtener lo que quiere sin pagar por ello. Así que cuando los ricos se dieron cuenta de que los balnearios curan -aunque ignoraran por qué- se decidieron a estudiar cómo tener alguno siempre a su disposición pero sin pagar tanto por ello. Entonces les contaron que el agua de los balnearios cura porque sus aguas son termales. A lo que el rico responde: “¡Que me pongan una terma en casa”. Es que las aguas de balneario son minerales, les dicen luego. Y entonces preguntan qué minerales llevan, hablan con algún químico y éste les explica que en las aguas de balneario hay 20 gramos de sales por litro de agua. Así que los ricos, aleccionados, encargan bañeras sabiendo que deben llenarlas hasta la mitad -para que haya unos 100 litros de agua- y luego agreguen dos kilos de sal marina.

De esa forma la proporción de sal será también de 20 gramos por litro. Y ya tienen un gradiente osmótico. Resumiendo, las bañeras caseras son en realidad artilugios terapéuticos muy eficaces que nadie nos ha enseñado a utilizar. Porque cuando el agua caliente dilata los poros de la piel y éstos se abren el organismo transpira eliminando anhídrido carbónico (CO2) a la vez que expulsa grasas, amoníaco y ácido úrico. Y todas esas fracciones ácidas que eliminamos a través de la piel en la bañera ya no necesitan ser desechadas por los pulmones, los riñones y el hígado con lo que les evitamos que tengan que filtrarlas ellos. Basta en suma agua caliente –no hace falta que queme- y dos kilos de sal marina en la bañera para configurar un mecanismo sencillo de alcalinización rápida –media hora de baño diario bastan- a disposición de cualquiera. Y barato. Tales baños suponen una diálisis percutánea, una especie de pulmones, riñones e hígado artificiales de alto rendimiento y bajo coste que casi nadie usa porque no se lo han explicado.

-Bueno, no todo el mundo -y pienso especialmente en las personas mayores- se puede permitir entrar y salir de la bañera todos los días.

-Siempre hay alternativas. A la gente mayor que no puede o debe entrar en la bañera para evitar riesgos mayores le digo simplemente que no se meta. Basta que se siente en una silla, coja un barreño pequeño donde quepan unos diez litros, eche en él agua caliente y un cuarto de kilo de sal marina para mantener la proporción de la que hablábamos y lo disfrute. Es verdad que la superficie corporal expuesta es menor pero tres baños de pies al día equivalen a un baño completo. Puede hacer por tanto diez minutos por la mañana, diez al mediodía y diez por la tarde-noche. Y respecto a la temperatura siempre les digo a los pacientes que deben sentirse a gusto. Hay personas a las que les va bien 25 grados y otras a las que les van 30. Con 30 grados a la sombra ya se suda… y la cuestión es sudar. Redescubramos a Galeno, o si se quiere, a nuestras abuelas que curaban siempre con cuatro elementos. Lo primero que hacían nuestras abuelas en cuánto decías ¡ay! -y daba igual lo que te ocurriera- era prepararte una lavativa. Y luego nos daban un caldo de pollo o gallina, o un caldo de verduras, o una compota de manzana o pera, o un arroz caldoso, y con eso -la lavativa y el caldo- ya tenían su cura de aguas. El tercer pilar que proponían era una buena sudada. Todo lo arreglaban con una buena sudada. Cuando las abuelas no tenían bañera -lo comprobé cuando ejercí la medicina rural en la comarca de la Segarra en Barcelona- ponían agua a hervir, llenaban botellas de cristal con el líquido a 70-80º, las envolvían con toallas -para que el cristal no quemara la piel- y colocaban luego tres botellas a cada lado del enfermo añadiendo cuatro mantas encima. ¡Y no veas tú qué sudada! Bueno, también usaban hierbas medicinales porque a diferencia de la generación actual conocían bien sus propiedades terapéuticas.


-¿Cuál es el fin primordial de una lavativa?
-Desintoxicarse, y por tanto, proteger el hígado. Un colon tóxico a quien más afecta es al hígado. Y voy a explicarlo de una forma muy expresiva: al lado de cada inodoro hay en todas las casas una escobilla porque la suciedad se pega y cuando activas la cisterna los restos fecales quedan a menudo adheridos. Bueno, pues en nuestro intestino pasa lo mismo: por él transitan todos los días restos fecales y siempre quedan restos adheridos a la mucosa. Al punto de que con el tiempo puede llegar a formarse una auténtica carcasa de restos fecales pegados a la mucosa intestinal. Lo sabemos pero no lo valoramos. Y sin embargo tiene mucha importancia. Una de las funciones primarias del colon es recuperar el agua de la digestión y cursar el bolo fecal en estado sólido. Para hacer la digestión utilizamos de hecho casi cinco litros de agua que obtenemos con la que ingerimos al beber pero también con el agua presente en la comida -especialmente en frutas y verduras ya que en un 90-95% son agua- y en los jugos gástricos (hasta dos litros y medio).

 Todo ello sirve para hacer una gran sopa, emulsionar las grasas y micronizar los minerales y oligoelementos para que el intestino delgado lo absorba luego todo. Lo que llega pues al colon son sólo los restos no nutritivos, los restos fecales, si bien el organismo -que todo lo aprovecha- recupera el agua deshidratando para ello el bolo fecal.

Y esa agua que se absorbe en el colon va a la sangre; es más, va primero directamente al hígado. Luego, si nosotros no hacemos una limpieza periódica del colon cada vez que éste recupera agua, ésta tiene que atravesar la carcasa de restos fecales antes de llegar a la mucosa, atravesarla y llegar al hígado y posteriormente a la sangre. Con lo que acabamos llevando a ésta una auténtica infusión de aguas fecales. En otras palabras, cuando el colon está muy sucio nos intoxicamos inevitablemente. Así que uno debe plantearse hacerse una limpieza de colon cada cierto tiempo. Si se puede, una buena hidroterapia de colon. Si económicamente no se puede, mediante la lavativa de toda la vida. Muchas veces lo que yo sugiero a mis pacientes es combinar la ingesta de aloe vera con la lavativa. La idea es que el enfermo ingiera durante una semana zumo de aloe vera para ayudar a desprender los restos adheridos y luego se aplique la lavativa. Basta entonces meterse un par de litros de agua templada/caliente para que el colon quede limpio.


-Luego en su teoría del asedio las distintas terapias que sabemos también utiliza -como la Hipertermia, la Ozonoterapia, la Biorresonancia, etc.- jugarían entonces el papel de las antiguas herramientas de asedio: escalas, arietes, catapultas…
-Se trata de herramientas terapéuticas útiles que al no producir además efectos secundarios negativos pueden agregarse al tratamiento. Ayudan a que la respuesta sea mucho más rápida. Dicho esto debo reconocer que para mí, en particular, hay un antes y un después en los resultados que obtenía hasta noviembre del 2008 y los que observo desde entonces cuando empecé a aplicar los protocolos de los doctores Banerji. Estos dos médicos hindúes, a los que he tenido la fortuna de poder acompañar durante nueve días enteros en su hospital de Calcuta viéndoles trabajar, tienen el mérito de haber simplificado la Homeopatía. Sencillamente, atienden en ese centro junto a sus ayudantes a tal cantidad de personas al día –¡unas 3.000!- que han podido constatar en poco tiempo que hay remedios realmente universales con campos de acción muy concretos según la dilución que se utilice. Y eso facilita mucho elegir el remedio homeopático.
Por ejemplo, han observado que el Arsenico album a la 3 CH tiene un tropismo y una acción concreta sobre la mucosa gástrica, a la 6 CH la acción la tiene sobre las mucosas de las vías respiratorias altas, y a la 200 CH actúa sobre la piel. Y que la gente responde siempre; en mayor o menor grado pero responde. Por mi parte, antes de conocer a los Banerji utilizaba la Homeopatía simplemente para tratar de que el paciente respondiera lo más rápido posible a los tratamientos. Y me ponía muy contento al ver que gracias a ello no sufrían anemia y los vómitos eran escasos o no los tenían. Muchos no necesitaron transfusiones de sangre, se levantaban bien por la mañana, se sometían a sus sesiones de quimio, llegaban a casa, se tomaban un baño y hacían vida normal por la tarde sin apenas deterioro físico. Y encima remitían más rápido de lo esperado. Pero ahora lo que estamos viendo con los protocolos de los Banerji no es que remitan rápido sino que remiten rapidísimo. La acción antitumoral es tan espectacular que algunos casos se han publicado hasta en Oncology y se han interesado ya por sus trabajos y protocolos desde el Anderson Cancer Center de Houston (Texas, EEUU) y la Universidad de Texas hasta el Hospital Presbiteriano de Nueva York. Hoy estos centros reconocen que sus protocolos funcionan y actúan al nivel del ADN en la célula tumoral. Es un avance importantísimo. En fin, toda herramienta que ayude a afrontar una enfermedad como el cáncer es buena, pero es que además ninguna de las que yo utilizo obliga al paciente a elegir, a tener que dejar algo. Son todas complementarias.


-¿Y cuál es el papel de las vitaminas, minerales y oligoelementos en su protocolo?
-Básico. Pero elegimos las que vamos a suministrar al paciente -para mejorar el rendimiento de su organismo- no tanto por el tipo de tumor sino por la respuesta que se obtiene, porque no todos los enfermos responden igual a los mismos productos. Para el riñón, por ejemplo, sabemos que es bueno el complejo de vitaminas B que es además diurético. Cuando uno toma vitamina B la orina se vuelve inmediatamente muy amarilla ya que activa la función renal y se excreta por el riñón. Las vitaminas del complejo B son sobre todo hepatoprotectoras y mejoran la coleresis o secreción de bilis hepática además de ser antianémicas, antineuríticas y mejorar la conducción a nivel de la placa motora del corazón. Sabemos asimismo que el sistema inmune del paciente oncológico está muy deprimido porque en un medio ácido no trabaja bien. El pH de la sangre en condiciones normales es de 7’4, es decir, ligeramente alcalino, y, por tanto, si se recupera la alcalinidad el sistema inmune volverá a trabajar adecuadamente.

Y es que nada funciona de forma aislada. Por ejemplo, para que pueda haber unión entre una inmunoglobulina y un virus se necesita el concurso sinérgico de las vitaminas A, C y E. Así que lo suyo es añadir tales elementos para conseguir que los sistemas inmunitarios sean también competentes. Y otro tanto pasa con otras sustancias ortomoleculares. Sabemos que hay minerales como el selenio o el germanio 132 que tienen una gran potencia antioxidante y por eso los añadimos. En definitiva, la idea fundamental de nuestro tratamiento es la de potenciar los sistemas de defensa del cuerpo. Se consiguen unas respuestas terapéuticas extraordinarias dejando que sea el propio organismo el que resuelva la enfermedad. Nosotros nos limitamos a señalar al enfermo la ruta y a sugerirle luego -si procede- pequeñas modificaciones según sea su evolución. A fin de cuentas cada paciente es un mundo.

-¿Cree usted que ha cambiado algo la mentalidad de los oncólogos respecto de la medicina natural en los últimos años?
-Poco a poco… pero sí. Puedo decirle que hay ya bastantes oncólogos y radiólogos de distintos lugares de España que llevan tiempo enviándome pacientes para que les desintoxique porque reconocen abiertamente que haciéndolo sus tratamientos van mejor. Otra cosa es que lo pidan aún con la boca pequeña y que su petición siempre vaya acompañada de la coletilla “Mira, Alberto, esto que se quede entre nosotros”. Pero la apertura es cada vez mayor. Claro que hay una especie de run-run entre los pacientes en las salas de espera sobre la eficacia de lo que hacemos y al final todo se sabe. Bueno, no es menos cierto que quienes más pacientes nos mandan son los enfermeros/as porque también son quienes tienen más contacto directo con los pacientes. Como es cierto que cada vez más médicos entienden que la Medicina Biológica o Naturista no es una “medicina complementaria” ni una “medicina de confrontación”. Es simplemente Medicina.