sábado, 23 de febrero de 2013

La dieta sana , la de verdad

La dieta antigua , en la que casi todos eramos delgados.

CHINA STUDY : EN ESPAÑOL y algo de catalan - (solo preguntas)




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La dieta Okinawa, ¡el régimen para durar!

La dieta Okinawa está inspirada en la gastronomía de esta pequeña isla japonesa, que cuenta con un número impresionante de personas centenarias. Esta dieta permite eliminar las toxinas y equilibrar los aportes para mantener la forma durante más tiempo.

La dieta Okinawa, ¡el régimen para durar!


Okinawa es una pequeña isla del archipiélago japonés, reputada por la longevidad de sus habitantes. La esperanza de vida es de 82 años, tanto en los hombres como en las mujeres y el número de centenarios es de 54 por cada 100000 habitantes, lo que significa que el 15 por ciento de todos los centenarios del mundo ¡viven es esta isla! Pero lo más importante es que envejecen en plena forma.

Puntos clave de la dieta Okinawa

¿Cuál es el secreto de esta longevidad? Según Jean-Paul Curtay, autor de un libro sobre Okinawa, podemos distinguir varios factores que podrían explicar esta salud excepcional:
  • La cantidad: no es necesario comer hasta llenarse. La gente de Okinawa deja de comer cuando se ha saciado en un 80 por ciento. La idea es no sentirse pesado al levantarse de la mesa.
  • Las verduras: éstas representan el 70 por ciento de la alimentación. El resto la compone el pescado. Además, se consume soja en todas las comidas, cinco tipos de verduras por día, arroz, té y especias. En cambio, las frutas son un producto de lujo y apenas se consumen.
  • Más pescado que carne: además de aprovechar las virtudes del pescado, esta dieta busca limitar los aportes elevados de hierro, que aumentan el riesgo de oxidación.
  • Movimiento: los habitantes de Okinawa caminan mucho y trabajan hasta que son muy mayores. Hacen Tai Chi Chuan, juegan al croquet… ¡Aquí se inventó el karate!
  • Serenidad: la población de la isla se toma el tiempo para descansar, y una vez a la semana van a la playa sólo para agradecerle a la vida el seguir viviendo. Para Curtay es importante “saber parar” porque nuestra sociedad nos sobreestimula. Pero ¿cómo hacer una pausa? “Antes de comer podemos parar y respirar profundamente para sentir nuestro cuerpo. Así abordaremos el almuerzo o la cena sin estrés y evitaremos llenarnos”, propone el experto.
  • La vida comunitaria: los habitantes de Okinawa están rodeados de gente. No sólo se implican en la vida del pueblo sino que pertenecen a clubes de barrio donde todos muestran su solidaridad.

        Esta forma de alimentarse no usa productos lácteos -




1. Entrevista al Dr. Jorge Pérez-Calvo Soler:

El Dr. Jorge Pérez-Calvo Soler es médico, especializado en un amplio abanico de propuestas no alopáticas que van desde la medicina tradicional china a la medicina psicosomática, pasando por la dietoterapia, la terapia neural o la medicina neurofocal, entre muchas otras.
En su libro "Medicina energética y salud", recientemente editado por Grijalbo, nos da pautas para utilizar la nutrición no sólo como una forma de salud, sino también como el medio más natural y directo para combatir estados de ánimo negativos, así como alcanzar otros mucho más beneficiosos y placenteros.

P- ¿Cómo definiría usted la salud?
R- La salud viene dada por nuestra capacidad para adaptarnos al medio. De hecho, de ello ha dependido siempre nuestra supervivencia, de la capacidad para adaptarnos al medio ambiente físico, climatológico, familiar, laboral, social, filosófico... Y también de nuestra capacidad para no adaptarnos, esa no-adaptación selectiva que hace que podamos transformar las cosas.

P- Y en el marco de esa definición, ¿qué tiene que ver la nutrición con la salud?
R- Que una excelente y primaria forma de adaptación consiste en comernos el entorno en el que vivimos, esa simbiosis que contiene la energía en movimiento. Porque no olvidemos que todo está en continuo movimiento y que todo es el resultado de la transformación de la energía. Nuestro cuerpo mismo está en continua regeneración.

P- ¿Somos lo que comemos?
R- Somos lo que comemos, sí, pero no todo lo que comemos nos nutre, o nos nutre por igual. Lo que crece a nuestro alrededor, o bien en zonas de características similares, resulta mucho más asimilable por nuestro organismo y crea menos residuos. Por eso resulta mucho más aconsejable comer alimentos procedentes del medio en el que vivimos o similares.

P- Usted hace una clasificación de los alimentos como yin y yang.
R- Todo en el universo está sujeto a una bipolaridad. La vida y el movimiento existen porque se da esta polaridad, y lo mismo ocurre en los alimentos. Hay alimentos que inducen más a la contracción y otros a la expansión; al frío o al calor; a lo ácido o a lo alcalino; yin o yang. En general los alimentos yang son más contractivos y producen más calor y tono en el cuerpo  (es el caso de las carnes y pescados, cereales o legumbres), mientras los alimentos yin son más expansivos y fríos e inducen a estados de relajación (como las frutas, algunas hortalizas y lácteos).

P- Los alimentos yang potencian la digestión, según usted, y los yin la debilitan. ¿Cómo ocurre esto, teniendo en cuenta que los alimentos yin son de fácil absorción y por ello se asimilan en cualquier parte del sistema digestivo?
R. Buena pregunta. Alimentos como la fruta se pueden absorber ya en la boca o en el estómago, pero precisamente por eso no pasan por el proceso completo (alcalinización en la boca/acidificación en el estómago/alcalinización de nuevo en el intestino delgado, etc.), no pasan por lo que podríamos llamar la "humanización" del alimento. Por eso considero que potencian la digestión aquellos alimentos capaces de atravesar el proceso completo, pero de una manera fluida y poco traumática o conflictiva con el medio.


"Más cereales integrales con legumbres y menos Prozac".

P- Usted comenta en su libro que una digestión óptima es el mejor tónico de las funciones cerebrales.
R- Si nos alimentamos de manera adecuada y sin exceso de toxinas provenientes del medio ambiente, nuestro sistema digestivo podrá realizar sus función de nutrición de las diferentes células, tejidos y órganos de nuestro cuerpo, que a la vez podrán realizar eficazmente sus funciones. Un sistema digestivo fuerte y sano hará posible todo eso, pero ello dependerá a su vez de que el alimento que le ofrezcamos sea compatible con el buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo, así que es un círculo vicioso. Un buen proceso de digestión y asimilación, por tanto, nos permitirá que funcionemos mejor en general, que pensemos mejor, que reaccionemos mejor antes los diferentes estímulos de nuestro entorno, que percibamos mejor lo que nos rodea y lo que nos pasa, y que sintamos mejor; en suma, que nuestros estados mentales y emocionales sean más positivos y creativos.

P- ¿Cómo podemos abordar desde nuestra alimentación los desequilibrios en nuestros órganos y las emociones negativas?
R- Si tenemos en cuenta, por ejemplo, que debido a las fermentaciones putrefactas en nuestros intestinos no se absorben los nutrientes de la misma manera que si el entorno estuviera limpio y sano, es  fácil deducir que hemos de tomar alimentos que eviten estas fermentaciones y que faciliten la digestión, como puede ser la combinación de un buen arroz integral con lentejas, alubias u otras legumbres. Por otra parte, con una alimentación de este tipo baja la agresividad y potenciamos una mayor sensación de plenitud. No hay que olvidar que la serenidad, por ejemplo, nos viene dada por la identificación con nuestra propia corporalidad. Las buenas emociones, sentimientos y pensamientos no son tan fáciles de experimentar cuando tenemos el hígado contraído, el corazón bloqueado o hacemos la digestión difícilmente y a intervalos. Lo que comemos, los órganos a los que afecta -para bien o para mal- y las emociones que sentimos, todo está relacionado.

P- Se puede, pues, utilizar la alimentación para tratar ciertos desórdenes, no sólo físicos (en nuestros órganos) sino también mentales o emocionales. ¿Puede ser un poco más explícito en este terreno?
R- Existen algunas relaciones entre los órganos y ciertas tendencias emocionales, por ejemplo, se sabe que potenciando la autoestima de una persona podemos mejorar el estado de su riñón, y viceversa. Que el mal estado del hígado se manifiesta en enfados e irritabilidad, mientras que un hígado sano favorece la paciencia, la perseverancia y la generosidad. Y así, todos los órganos de nuestro cuerpo mantienen una relación con nuestros estados de humor.  Cuando el corazón está sano nos sentimos alegres, serenos, lúcidos y en paz; pero cuando no está energéticamente bien sufrimos ansiedad, angustia, nerviosismo, insomnio y agitación mental. Por otra parte, a lo largo de mi experiencia clínica he podido detectar que el mal estado de las arterias coronarias (fruto del consumo exagerado de productos cárnicos) conlleva una tendencia a ser excesivamente territorial, con formas de autoritarismo, posesividad y celos desmedidos. El estómago y el intestino delgado, por su parte, están relacionados con la determinación, la capacidad de decisión, la empatía y el buen funcionamiento de las funciones intelectuales (o por el contrario, la confusión mental y la falta de ánimo). Una vez que sabemos esto, podemos recurrir a los alimentos más adecuados para cada función fisiológica, a fin de potenciar los estados de ánimo que deseamos. Por ejemplo, los pickles o verduras fermentadas con probióticos favorecen una flora intestinal fuerte y un intestino delgado sano (claridad mental, determinación y reflejos acertados). Si evitamos un exceso de grasas saturadas (de origen animal) contrarrestaremos nuestras tendencias agresivas, y si además tomamos manzanas, apio, puerros, alcachofas, espárragos, rábanos y otros vegetales amargos favoreceremos el buen funcionamiento del hígado, así como la paciencia, el buen humor y la empatía. Evitar el azúcar refinado (dulces y bollería) y comer verduras, cereales y legumbres bien cocinadas resulta una buena forma de activar la circulación de la energía y para tratar la depresión. Mientras que los cereales integrales, las legumbres y las algas marinas tonifican el riñón y paliarán en gran medida el miedo que nos somete a la ansiedad y el estrés.

P- Los colores de los alimentos también nos pueden servir de referencia.
R- Efectivamente. Los alimentos de color rojo van bien en general para el corazón y la sangre (serenidad, lucidez); los amarillos como los granos y cereales inciden en el páncreas y el intestino (concentración, orden y sentido práctico); los negros, como el agua, en el riñón, y los blancos, como el apio, el ajo o la cebolla bien cocinados, en el pulmón (fluidez e intuición).

P- ¿Puede proponernos una dieta para el bienestar general?
R- El bienestar viene dado por la armonía interior, que es el resultado del equilibrio, que a su vez es el resultado de la armonía de las funciones y de los distintos órganos. Y, como sabemos, el equilibrio es cuestión de proporciones. En la alimentación, yo propongo distribuir las comidas a lo largo del día como cada cual quiera, siempre que se respete una proporción del 50% aproximado de cereales (integrales, de origen ecológico y de buena calidad, nunca harinas), alrededor de un 15% de proteínas (de origen vegetal o animal, pero recordemos que la carne es un gran generador de agresividad por su naturaleza, y también de toxinas, por el proceso de comercialización) y el 35% restante de verduras y frutas, incluidos los frutos secos, semillas, pickles, algas, aceites, etc.

P- La forma de cocinar los alimentos también es importante, para no destruir sus nutrientes así como para favorecer una buena digestión.
R- Para mucha gente que no cuentan con un sistema digestivo fuerte, la digestión de legumbres y cereales puede ser un problema, y producir flatulencias o digestiones pesadas, por eso se recomienda cocinarlos a fondo durante largo tiempo. Por el contrario, las verduras deben estar poco hechas para evitar la pérdida de nutrientes, a ser posible salteadas durante unos minutos. Pero siempre es mejor cocinarlas un poco a ingerirlas crudas, especialmente en invierno, ya que constituyen un alimento frío de difícil digestión. Así que es preferible no abusar de las ensaladas, y comerlas de guarnición en un segundo plato y no como entrante.

P- Las ollas y sartenes en los que cocinamos también son importantes.
R- Sí, porque pueden desprender toxinas y metales pesados, que pasan a la comida y de ahí a nuestro organismo. Por ejemplo, no cocinar en recipientes de aluminio o teflón (las sartenes supuestamente antiadherentes). Se puede utilizar el acero inoxidable siempre que no se queme; el hierro y la cerámica, así como la arcilla, si no tiene barniz con plomo.




2. Dieta para el desarrollo espiritual.


Para el desarrollo espiritual se precisa una dieta que ayude a potenciar nuestra conciencia, basada en alimentos de energía refinada y de fácil absorción, que favorezcan estados serenos y lúcidos. Alimentos de digestión fácil pero consistente, y que no requieran de una gran inversión de energía para ser digeridos -para que la energía pueda moverse libremente y centrarse en la percepción y la conciencia.

Qué comer.

-         Granos integrales de buena calidad, muy cocinados (quínoa, amaranto, avena, arroz integral.
-         Verdura poco cocinada.
-         Legumbres muy hechas.
-         Pickles y algas.
-         Proteína de origen vegetal, como es el caso de la soja (tofu, tempeh).

Qué evitar.

-         Evitar la proteína animal (carnes y derivados, así como el pescado)
-         No comer ajo y cebolla crudos.
-         No a los alimentos en conserva ni a los embutidos.
-         Evitar los azúcares refinados (azúcar blanco, pasteles, chocolate, bollería...)
-         Evitar los estimulantes como los refrescos, el café o el té con teína.
-         No al tabaco y el alcohol.



3. Relación de los órganos con las emociones.



Corazón e intestino delgado:

Emociones positivas: Alegría, intuición, lucidez, risa.

Emociones negativas: Orgullo, arrogancia, hiperactividad, falta de alegría, crueldad.


Estómago y páncreas.

E. P: Buen humor, optimismo, simpatía, concentración, capacidad organizativa, sentido práctico.

E. N: Duda, desconfianza, cinismo, suspicacia.


Pulmón e intestino grueso.

E. P: Entusiasmo, desapego, fluidez.

E. N: Melancolía, tristeza, territorialidad, adicciones.


Riñón y vejiga.

E. P: Autoestima, vitalidad, voluntad, capacidad de adaptación.

E. N: Pereza, indolencia, miedo, timidez, inseguridad, falta de voluntad.


Hígado y vesícula biliar.

E. P: Paciencia, generosidad, tolerancia, altruismo, valentía.

E. N: Enfado, irritabilidad, envidia, crítica, inadaptación.



4. La dieta y los estados de ánimo.

Cómo combatir:

 El enfado y la irritabilidad.


Qué comer: Zumo de manzana natural, manzanas, apio, puerros, espárragos, alcachofa, uvas y ensaladas (de segundo plato). Cereales como el trigo, la cebada y el maíz. Legumbres como la soja verde, y proteína vegetal. Vegetales amargos, rabanitos, pickles y agua con limón.

Qué evitar: Alimentos grasos y muy concentrados, proteína animal (la carne genera agresividad), lácteos y frutos secos.


La depresión.

Qué comer: Verduras poco hechas, cereales y legumbres bien cocinados. Derivados de las frutas secas como las pasas, los orejones y las ciruelas secas. Ensaladas.

Qué no comer: Azúcares refinados como la bollería y los dulces. Estimulantes como el chololate, el café o el té con teína.


El miedo.


Qué comer: Cereales en grano, como el mijo, la avena, trigo sarraceno, quínoa y arroz integral. Legumbres arriñonadas como el azuki y la alubia blanca. Algas de color oscuro como la hiziki, kumbu y arame. Frutas como las fresas, las cerezas y las bayas. Raíces como la zanahoria, el nabo y la cebolla (esta última, cocinada). Semillas  de sésamo, girasol y calabaza. Aceite de germen de trigo. Canela, comino, romero...

Qué no comer: Carnes y derivados (cargados de adrenalina y otras sustancias que se generan durante la matanza del animal).

http://www.crecejoven.com/nutricion--perez-calvo

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LO QUE LA GENTE NO SABE SOBRE LA SOJA.
Recopilado por Antonio Ortega de los estudios del investigador Jorge Chavarro, del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Publicado en El Universal Salud de México.

Día con día miles de personas abandonan diversos alimentos como las carnes y los lácteos por opciones más saludables como la soya. En general, con las mismas presentaciones de los alimentos posteriores, es decir, carnes y lácteos pero hechos con soya. Estos cambios se realizan con la creencia de que al hacer esto la salud mejorara, después de todo nos dicen que la soya es muy buena para muchas cosas, en especial para reducir niveles de colesterol, ayudar al climaterio femenino, evitar el consumo de grasas saturadas, obtener una fuente proteica barata e inclusive como una forma preventiva contra el cáncer. Pero, ¿acaso es esto cierto?

La soya no es la gran panacea como todo mundo nos quiere hacer creer. En realidad, la soya es un alimento sumamente nocivo para la salud en cualquiera de sus presentaciones.

Algo de historia

En la antigüedad, los chinos usaban los granos de soya únicamente como estiércol verde (abono) y no la consumían, era sagrada para ellos. La usaban para enriquecer la tierra y con justa razón.

La planta de soya trabaja de forma armónica con las bacterias rhizobium las cuales en conjunto forman nódulos en las raíces de las plantas para poder capturar nitrógeno del aire y someterlo a la tierra. Según las escrituras chinas de hace más de 2500 años, la soya únicamente debe de ser usada como abono.

Todos los granos de soya contienen factores anti-nutricionales (conocidos como anti-nutrientes) y toxinas. La madre naturaleza ha puesto estas sustancias para evitar que las semillas (de cualquier fruto y alimento del campo) broten prematuramente y para dañar a los insectos y otros predadores que puedan llegar a comerse estas semillas. Es por ello que la soya es mejor usada como abono de otros alimentos.

Anti-nutrientes y toxinas naturales en la soya

Entre estas sustancias se encuentran:

Alergenicos. - la soya es uno de los 8 alimentos más alergenicos que hay.

Goitrogenos. - sustancias que dañan la tiroides

Lectinas.- ocasionan que las células rojas se amontonen y que el sistema inmunológico tenga reacciones.

Oligosacaridos. - azucares que provocan inflamación y flatulencias

Oxalatos.- previenen la absorción de calcio y han sido ligados a formar piedras en los riñones

Fitatos.- impiden la absorción de minerales como el zinc, hierro y calcio.

Isoflavonoides. - son fitoestrogenos (estrógenos de las plantas) que actúan como hormonas y afectan los sistemas reproductivo y nervioso.

Inhibidores de proteasa.- interfieren con las enzimas digestivas proteasa y tripsina, esto puede llevar a problemas gástricos, una absorción proteica pobre y trabajo excesivo del páncreas

Saponinas.- pueden dañar las paredes de los intestinos

Metales pesados.- manganeso, fluoruro, aluminio y cadmio son unos de los metales pesados encontrados en la soya.

¿Por qué la recomendación?

Entonces, si la soya contiene todas estas sustancias nocivas para nuestra salud, ¿Por qué es recomendada?

Dinero, todo se trata acerca del dinero. Las empresas dueñas de estos granos han sobornado a políticos y funcionarios de servicios de salud para proclamar propiedades milagrosas de este alimento. Una de las leyes de la mercadotecnia es que, cuando un producto no es vendido por ser barato, se puede vender como milagroso y a cualquier precio.

Monsanto, la compañía dueña de más del 60% de los granos de soya, usa granos genéticamente modificados (GMO) y como sentido común, todo lo que atente contra la madre naturaleza no es saludable. Más de 2/3 de los granos de soya de EU son vendidos por Monsanto. Estudios generados en laboratorio sobre ratas, vacas, pollos y codornices demostraron que al alimentar a estos animales con granos de soya GMO, los animales sufrieron grandes cambios en diversos órganos como hígado, riñones y testículos. Estos cambios fueron el crecimiento drástico de dichos órganos, esto resulta ser detrimental para la salud.

Además, Monsanto soborna a la FDA para que le permita hacer prácticamente lo que quiera, empezando por la aprobación en 1996 para que pudieran sacar al mercado sus granos GMO.

Mientras que la FDA ha aprobado a la soya como un alimento beneficioso al corazón, esta misma agencia también ha enlistado a la soya (en otro tipo de base de datos) como una planta venenosa. Existen 256 referencias que revelan que la soya puede causar agrandamiento de la glándula tiroides, problemas de crecimiento, deficiencia de aminoácidos, mala absorción mineral, fallas en el sistema endocrino y carcinogénesis (desarrollo de cáncer).

Más mentiras

Alrededor del mundo, en especial en Estados Unidos, se han encargado de seguir esparciendo mentira tras mentira acerca de la soya. Una de las más grandes es que dicen que las personas asiáticas gozan de mucha mejor salud debido a que su consumo de soya es excesivo. Dicen que este alimento es consumido alrededor de 30 veces más en Japón que en EU, y que los japoneses tienen menores índices de prevalencia al cáncer de mama, útero y próstata. Lo que no mencionan es que los asiáticos y japoneses en general tienen un más alto índice de otros tipos de cáncer como: cáncer de esófago, estomago, páncreas e hígado.

Además, es una gran mentira que los asiáticos consumen 30 veces más de soya que en EU. Realmente el porcentaje de consumo de la soya en países asiáticos como China, Corea, Vietnam, Tailandia, Indonesia, Mongolia e inclusive Japón es de aproximadamente el 1.5% del valor calórico total. De este porcentaje, la mayoría de esos alimentos son miso, tempeh y tofu, al contrario de la típica dieta americana que basa su consumo en productos como hamburguesas, salchichas, pay de queso, leche y otros productos hechos con soya.

El consumo promedio al año de soya en China, Indonesia, Corea, Japón y Taiwán es de 3.4, 6.3, 10.9 y 13 kilogramos respectivamente. Eso quiere decir que el consumo varía de solo 9.3 a 36 gramos de soya al día. Inclusive el Dr. Mark Messina, el vocero oficial de la industria de la soya y organizador de 5 congresos del papel de la soya en la prevención y el tratamiento de enfermedades crónicas dice que, los japoneses (unos de los mayores consumidores más grandes de soya) consumen un promedio de solo 8.6 gramos de soya al día.

¿Una mejor opción de proteína?

Esta es una de las principales razones por las cuales la soya ha logrado tener tanta aceptación. El hecho que digan que es una mejor fuente de proteína que algunos alimentos animales no lo hace ser cierto. Esto se puede comprobar con un parámetro llamado NPU (net protein utilization) por sus cifras en ingles el cual significa porcentaje neto de utilidad de la proteína en el alimento. La soya tiene un NPU de 61% y los alimentos con los cuales se les compara como son el huevo, leche y suero de la leche tienen un NPU de 94, 82 y 100 respectivamente.
Otra forma de saber la calidad de la proteína es mediante el Valor Biológico de cada alimento, es decir, de qué forma y cantidad se absorbe la proteína en nuestro cuerpo. La soya solo cuenta con un valor de 74 mientras que la caseína (proteína de la leche), la clara del huevo, el huevo entero y el suero de la leche cuentan con valores de 77, 88, 100 y 104 respectivamente.

Lo que sí es cierto es que la soya representa una forma más económica de proteína en comparación con los alimentos de origen animal, sin embargo en la actualidad la soya ha subido tanto de precio que realmente ya no termina siendo razonable su consumo en cuanto a este aspecto se refiere. Un litro de leche de soya cuesta más que un litro de leche de vaca. Además, a la soya le hace falta un aminoácido (metionina) que es esencial para poder formar una buena calidad de proteína, por lo tanto todos los productos de soya deben de ser adicionados con este aminoácido para mejorar su calidad lo cual lo hace más caro.

Procesado

El proceso que se lleva a cabo para producir alimentos de soya como el de bebidas e imitaciones de carnes termina siendo terriblemente nocivo para nuestra salud. La proteína hidrolizada de soya, el cual es el ingrediente principal de todos los productos de soya como carnes de hamburguesa, lasaña, salchichas y lácteos, contiene alrededor de 38 compuestos del petróleo que se agregan durante el proceso de fabricación. Durante este proceso se incrementan los niveles de toxinas y sustancias carcinógenas como las nitrosaminas. Además, los hidrolizados de soya incrementan los requerimientos de vitamina E, K, D y B12.

En los últimos años de los 70’s, una federación americana concluyo que el único uso seguro para los hidrolizados de proteína de soya, es como un agente sellador de cajas de cartón.

Los proceso de alcalinizació n por los cuales pasa la mayoría de los productos de soya destruyen gran parte de los aminoácidos y también estos mismos sufren grandes cambios convirtiéndose en sustancias cancerígenas. Este proceso también hace perder muchos minerales.

Ratas de laboratorio que fueron alimentadas con proteína de soya después de ser procesada con sustancias alcalinas (tal y como se hace para eliminar el terrible olor y sabor) sufrieron de daño en los riñones incluyendo piedras y lesiones y ganancia de peso.

El aceite de soya no cuida a tu corazón

Independientemente de los que diga Alejandro Maldonado, el aceite de soya no es la mejor opción para el corazón. De hecho, ninguno de los aceites vegetales como son el de maíz, girasol, cártamo, canola, aguacate, uva u oliva son recomendados para cocinar. A todos ellos les afecta la temperatura, el oxigeno y la luz (tema visto en el artículo: Las increíbles propiedades del aceite de coco), y si se dan cuenta los aceites que se encuentran en el mercado vienen en una botella trasparente la cual permite ingrese la luz y dañe el aceite. Además todos estos aceites están cargados de ácidos grasos omega 6 y 9 los cuales en grandes cantidades y sin una buena ingesta de omega 3, causan inflamación de los tejidos y articulaciones.
Para poder obtener el aceite de granos y semillas, las empresas usan algunos solventes orgánicos como la acetona, benceno, cloroformo y el ciclo hexano los cuales son muy peligrosos para la salud. Estos solventes irritan a los pulmones y suprimen el sistema nervioso central. Su consumo ha sido ligado a la enfermedad de Parkinson.

Los aceites de soya se echan a perder fácilmente porque contienen el agente de su propia destrucción, la enzima lipoxigenasa, también conocida como lipoxidasa. Las semillas de los granos de soya contienen la mayor fuente de lipoxigenasa que hay.

Para remover el sabor rancio de los aceites, las compañías lo enmascaran con el proceso de refinación, agrego de olor y una pequeña hidrogenación. Este último proceso, la hidrogenación, ocasiona que las arterias se dañen y se tapen lo cual puede resultar en un infarto.

Monsanto no solo se ha encargado de idolatrar a la soya, sino que también se ha encargado de satanizar a alimentos saludables que han sido sustituidos por la soya. Tal es el caso del aceite de coco. Este aceite era utilizado anteriormente como el ideal para cocinar. De hecho si recordamos unos 25 años atrás los problemas cardiovasculares no eran los mismos que los de hoy.

El mejor aceite que se puede usar para cocinar es al aceite de coco, el cual no le afecta la temperatura, oxigeno y la luz. Tiene menos calorías y sus tipos de grasa protegen al corazón.

Composición de la soya

La soya contiene muchas sustancias que son perjudiciales para la salud, como los anti-nutrientes y toxinas mencionadas previamente, pero dentro de sus macro nutrientes también existe un lado malo.

Los azucares (llamados oligosacaridos) que contienen los granos de soya, entre ellos la rafinosa y stachyosa, requieren de una enzima llamada alpha-galactosidasa para poder ser degradados propiamente. Desafortunadamente el cuerpo humano y algunos otros mamíferos no venimos equipados con esa enzima, por lo cual al consumir estos azucares se adquieren muchos problemas de flatulencia e inflamación. Ningún proceso de cocción o de altas temperaturas pueden eliminar estos azucares, son muy estables.

En cuanto a la grasa se refiere, la soya está compuesta de prácticamente aceites mono y poli insaturados de los cuales proclaman la protección al corazón, pero como mencionado anteriormente, la mayoría de los granos de soya son vendidos por Monsanto y estos granos contienen grandes cantidades de pesticidas y fertilizantes. Estos se acumulan en las células adiposas y provocan un gran número de enfermedades.

Otras de las sustancias contenidas por la soya son los metales pesados, entre ellos el manganeso, fluoruro, aluminio y cadmio.

Formulas infantiles, combinación desastrosa

A la soya le hace falta el aminoácido metionina, sin la adición de este aminoácido los bebes no pueden crecer adecuadamente. Los infantes que toman formula de soya toman aproximadamente de 75 a 80 veces más manganeso por día que los niños alimentados con leche materna. Nutricionistas de EU advierten que estas cantidades de manganeso causan daño cerebral y problemas de comportamiento. La soya también contiene de forma natural el fluoruro, pero la soya procesada contiene aun más.

Las formulas infantiles además de ser altas en fluoruro también son altas en aluminio y cadmio. El cadmio contribuye a problemas del corazón, cáncer, diabetes y enfermedades reproductivas.

La soya también contiene fitoestrogenos, que son estrógenos naturales de las plantas. Los padres que alimentan a sus hijos con leche de soya (formula), están dándoles sin querer el equivalente hormonal de 3 a 5 pastillas anticonceptivas por día. Esto ocasiona grandes problemas a la larga como la menstruación prematura.

Conclusión

Por el lado que lo quiera ver, la soya en cualquiera de sus presentaciones es dañina. Esto incluye, bebidas, lácteos, carnes, aderezos, aceites, harinas, salsa de soya, etc. La única forma de soya que no hace daño y que posee características saludables resulta ser la soya orgánica, germinada o que haya sido fermentada durante un mínimo de aproximadamente 4 días. Esto sólo se puede observar en el miso, tempeh y nato. Pero debido a que estos tipos de alimentos no se encuentran en el país y mucho menos de origen orgánico, realmente no hay porque recomendar el uso de soya.

Elimine este alimento perjudicial de su dieta y opte por seguir otras medidas realmente saludables.

Si el motivo principal por el cual usted decidió consumirla es debido a que sufre de algún padecimiento, hay mejores formas y más seguras de hacerlo.
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Siempre encontramos personas que nos inspiran y motivan para mejorar.
Tao Porchon-Lynch es una de ellas. 
Actualmente tiene 96 años y continúa enseñando Yoga a todos los que quieran aprender. 


Ha sido nombrada la profesora de yoga más longeva del mundo por los Guinness World Records y no tiene planes de retirarse. 

Dice: "Seguiré enseñando Yoga hasta que no pueda respirar más entonces, me iré volando hasta el siguiente planeta ... me encanta el Yoga, me alegra el día y hace felíz a todo el mundo."

Era una niña cuando descubrió el Yoga en su país natal, India.
Ha sido modelo, actriz, bailarina de competición e incluso, acompañó a Gandhi en dos marchas contra la violencia.
Comenzó a enseñar Yoga hace 61 años y considera a sus 400 estudiantes, como sus "niños".
¿Cuál es su secreto para mantenerse joven y ágil?
"El Yoga y la danza son una energía que vive dentro de mí y de la que me alimento cada día".

Permanecer en actividad

Porchon-Lynch dice que permanenecer activo es la llave para mantenerse joven y ágil. 

Una dieta vegetariana, ninguna medicamento

“Soy vegetariana”, dice. Explica que come pequeñas cantidades a lo largo del día y disfruta de zumos de fruta fresca. Porchon-Lynch también es una creyente en el poder de las propiedades antioxidantes del té.
“Estoy rara vez enferma y raramente me siento cansada”. “Hay demasiada confianza hoy en los medicamentos. A través del ejercicio de Yoga, me puedo curar. No tomo ningún suplemento – ningunas vitaminas o calcio, nada . No tomo ningún medicamento,  raramente tomo alguna aspirina”.

Hacer lo que te haga feliz

Además de permanecer activa, afirma que la felicidad nos mantiene jóvenes y sanos . Ella asegura que su pasión le aporta felicidad interior. No es ningún secreto lo que mueve su alma. “Yoga, siempre yoga".
taoporchonlynch.com