martes, 13 de octubre de 2009

HAMMARBY : CIUDAD MODELO en Suecia

La nueva ciudad sostenible

Hammarby, el pueblo más limpio y puro del mundo:

Hammarby sjöstad cuenta con una red de 450 usuarios que comparte 25 coches para “largos recorridos”: el viaje diario a Estocolmo, por ejemplo.

El concepto de SymbioCity, basado en el desarrollo urbano holístico y sostenible (”cada recurso se aprovecha para desarrollar el siguiente”) se aplica con gran éxito en la pequeña ciudad de Hammarby Sjöstad, al sur de Estocolmo. Conocemos más sobre este proyecto en el blog Plataforma Urbana.

Además, [ecosistema urbano] nos brinda detalles sobre las jornadas SymbioCity Roadshow 2009, desarrolladas hace pocos días en España.

Construida sobre una antigua zona portuaria de Estocolmo, SymbioCity es el primer ejemplo de urbanización capaz de mantenerse a sí misma

Hace apenas media hora que ha amanecido en Hammarby Sjostad. El sol aún no ha empezado a calentar pero la calle ya está llena de personas que se dirigen al trabajo. Podría ser éste cualquier otro lugar en el mundo. Podría serlo a juzgar por la apariencia. Pero este barrio del sur de Estocolmo es el primer ejemplo de urbanización holística. Aquí cada recurso se aprovecha para desarrollar el siguiente. El agua de la lluvia, por ejemplo, sirve para abastecer el retrete, y la basura se recicla en la energía que sustentará la calefacción de la casa. Todo para demostrar que el desarrollo sostenible no sólo es posible, también económico.

"SymbioCity pasaría desapercibida entre cualquier otra urbanización de nueva construcción. No ha sido planeada como una ciudad ostentosa, la idea era que fuese confortable", explica Erik Freudenthal, director de la oficina medioambiental de Hammarby Sjostad. Levantada sobre una antigua zona portuaria, esta pequeña ciudad de 11.000 viviendas se ha convertido en la respuesta sueca al hogar del futuro. "Queríamos limpiar la zona, que en el pasado era una de las más contaminadas de la ciudad por su actividad industrial, y al mismo tiempo encontrar un modelo sostenible realista, capaz de mantenerse por sí mismo".

Con el apoyo del Gobierno sueco y la colaboración de más de un centenar de empresas, SymbioCity ha empezado a dar resultados. En menos de cinco años, el impacto medioambiental se ha reducido en más de un 50%. La clave ha sido un pormenorizado estudio de las sinergias. Por un lado se han aprovechado las distintas fuentes de energía natural. La solar, por medio de paneles integrados en cada vivienda; la eólica, con un parque de molinos de viento; y la hidráulica, como parte del diseño del espacio a través de canales que recogen el agua de lluvia y la llevan por toda la ciudad.

Por otro, se ha definido una cadena de tratamiento de residuos a largo plazo. De este modo, por ejemplo, "la basura orgánica de cada hogar se recicla en biosólidos que más tarde servirán de abono para las plantas. De estas plantaciones se extraerá biofuel que, después de su tratamiento, volverá a la casa transformado en energía calorífica y electricidad en tan sólo unos meses", explica Freudenthal. El consumo de agua también se ha reducido. Frente a los 200 litros al día que suele consumir una persona, el rango actual se sitúa entre los 100 y los 150 litros, aunque la tendencia es bajar este margen aún más.

El ejemplo nórdico

"Somos conscientes de la necesidad de buscar fuentes de energía renovables y por eso llevamos años trabajando en ese sentido", afirma Gunnar Wieslander, secretario de Estado del Gobierno sueco. En Suecia, alrededor del 50% de la población vive en núcleos urbanos.

Esta circunstancia, unida a un fuerte desarrollo industrial y a la escasez de agua, llevó al país a un punto de inflexión en la década de los 70, durante la crisis del petróleo, cuando empezaron a buscarse las primeras alternativas a la dependencia energética.

"Desde 1995 hemos podido comprobar cómo nuestra curva de desarrollo ha seguido creciendo mientras que la de las emisiones se quedaba estancada. Esto nos lleva a desmentir que el desarrollo económico de un país no sea compatible con un modelo sostenible", señala Wieslander. "Primero empezamos a tratar los problemas medioambientales de forma aislada, fue entonces cuando nos dimos cuenta de que las diferentes soluciones estaban conectadas y que la mejor forma de abordarlas era siguiendo un plan de acción común".

Hace tan sólo unos años era impensable pescar en las aguas que bordean Estocolmo.

"Hoy no sólo es posible, sino que además se puede encontrar uno de los mejores salmones", apunta el secretario de Estado. Una de las iniciativas de más éxito, promovida por el ayuntamiento de la capital sueca, ha sido la sustitución de todos los autobuses por otros más modernos alimentados con bioetanol. "Con medidas como esta, de un 80% de consumo de combustible fósil, se ha llegado al la cifra actual, que ronda el 3% en todo el país". Este avance ha supuesto una reducción de un 60% en las emisiones de CO2, aunque también ha traído consigo un inevitable desarrollo de la energía nuclear.

En SymbioCity el ejemplo es más concreto. El 80% de los desplazamientos de sus 26.000 habitantes se hacen a pie, en bicicleta o en transporte público, un tranvía eléctrico que recorre la calle principal. En este barrio se ha conseguido reducir en un 40% el uso del coche privado. Primero, planeando un diseño que mantuviese todos los servicios a mano, lo suficientemente cerca como para que no fueran necesarios grandes trayectos.

Después, fomentando iniciativas como Carpool, una empresa de alquiler de vehículos no contaminantes por horas que cuenta ya con 450 socios entre los vecinos.

La construcción de SymbioCity supuso una inversión inicial de cuatro mil millones y medio de euros. Hoy el precio de una vivienda de 80 metros se sitúa alrededor de los 400.000 euros, ligeramente por encima de la media de toda la ciudad.

El alquiler mensual ronda los 850 y los 1.100 euros, dependiendo de los extras de la casa. La inversión, sin embargo, se rentabiliza con el ahorro energético. De hecho la mayoría de sus habitantes son jóvenes parejas de clase media con hijos que se han mudado desde otras zonas de Estocolmo y que han hecho también suya la máxima de Mahatma Gandhi que describe el espíritu de la ciudad: "La Tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no su codicia".

El “modelo Hammarby” ha establecido un nuevo estándar para el futuro desarrollo de viviendas. Se ha presentado en todo el mundo (China, Canadá y Sudáfrica), como modelo para otras ciudades.
En la década de los noventa, se llevaron a cabo planes para construir Hammarby Sjöstad en una antigua zona industrial abandonada de muelles y dársenas. Las primeras fases de construcción finalizaron en el año 2000. En el año 2015 habrá 11.000 apartamentos, 25.000 habitantes y 35.000 lugares de trabajo. Ahora, el distrito es famoso por su enfoque de planificación integrada, en la que todos los aspectos se han desarrollado teniendo en cuenta el todo.

Las inversiones son:
  • Sistemas de recogida de residuos subterráneos automáticos
  • Calefacción y refrigeración de distrito con combustible que proviene en parte de la recogida de residuos locales y de los intercambiadores de calor del tratamiento de agua
  • Agua caliente y electricidad generadas por la energía solar
  • Biogás obtenido a partir de las aguas residuales de los hogares y residuos
  • Recogida y filtrado de los residuos líquidos
  • Edificios altamente eficientes, ventanas de triple vidrio, tejados verdes, etc.

Los resultados son verdaderamente fantásticos.
Una evaluación general indica que se ha duplicado el rendimiento medioambiental general.

40% menos de estrés medioambiental
50% menos de eutrofización
45% menos de ozono en el nivel del suelo
40% menos de consumo de agua

SymbioCity se ocupa del coste del ciclo de vida, es decir, de los beneficios a largo plazo de las inversiones sostenibles.

En una ciudad sostenible, los costes de mantenimiento tienden a ser menores gracias a las previsiones y mejor planificación, lo que reduce los costes de inversión en el ciclo de vida y mejora el rendimiento de la inversión.


Tenga en cuenta a SymbioCity para:

  • Reducir los costes de ciclo de vida de las inversiones de sistema
  • Utilizar la tierra de forma más eficiente
  • Disminuir los costes de mantenimiento
  • Aumentar el valor de las propiedades
  • Mejorar la satisfacción de vida
  • Reducir el impacto medioambiental directo como la contaminación del aire, el ruido y las vibraciones, las sustancias nocivas, el agua contaminada, las aguas residuales y el tratamiento de residuos

…para zonas residenciales, industriales, comerciales y de oficinas
…para cualquier ciudad, bloque, edificio u hogar
…para implantaciones complejas y a pequeña escala
…para planificación, construcción de edificios y renovación

Todas las fachadas y los balcones están hechos con materiales libres de metales pesados.

Cada habitante usa 150 litros de agua al día, 50 menos que en Estocolmo, pero desean bajar hasta 100. Las aguas residuales y la lluvia se purifican antes de ser reconducidas al río.

Todos los edificios cuentan con paneles solares que convierten la energía en electricidad y calientan el agua usada en los radiadores.

Hace un siglo era una tierra de chabolas; hoy, un pueblo modelo.

Hammarby Sjöstad es una ciudad al sur de Estocolmo que para cualquier visitante parece un lugar completamente normal, pero en realidad lo que allí hay es un ejemplo de urbanización sustentable. En esta localidad se ha desarrollado el concepto de SymbioCity: cada recurso se aprovecha para desarrollar el siguiente.

El agua de la lluvia, por ejemplo, sirve para abastecer el WC, y la basura se recicla en energía que calentará toda la casa. Esta ciudad viene a demostrar que el desarrollo sustentable es posible y que también nos puede resultar más económico, según el diario El País.

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“Desde 1995 hemos podido comprobar cómo nuestra curva de desarrollo ha seguido creciendo mientras que la de las emisiones se quedaba estancada. Esto nos lleva a desmentir que el desarrollo económico de un país no sea compatible con un modelo sostenible”, señaló Gunnar Wieslander, secretario de Estado del gobierno sueco.

Inversión

La construcción de esta SymbioCity le costó al gobierno sueco alrededor de 4.500 millones de euros (US$ 6.100 millones). Por estos días el precio de una vivienda de unos 80 metros cuadrados se sitúa alrededor de los 400 mil euros y arrendar una va de los 850 a los 1.100 euros, dependiendo de los extras de la casa. Esto supone una inversión importante para las familias pero que luego se compensa con el ahorro energético. De hecho, la mayoría de sus habitantes son jóvenes parejas de clase media con hijos, que se han mudado desde otras zonas de Estocolmo y que hoy disfrutan de los beneficios de las energías renovables.

26 mil personas viven en SymbioCity.


http://www.symbiocity.org/default.aspx?pageId=4

http://www.plataformaurbana.cl/archive/2009/04/03/symbiocity-como-los-suecos-estan-haciendo-que-sus-ciudades-sean-sustentables/

Según los nuevos urbanistas, para crear un eco-barrio no basta con construir edificios o casas energéticamente eficientes. Lo más importante es la creación de un espacio que anime a sus habitantes a cambiar sus comportamientos insostenibles y donde estos puedan encontrar los medios para lograrlo. Esta nueva era nació en los años 80 como respuesta al urbanismo dominante en la época.

Los “nuevos urbanistas” trataron de integrar en un barrio todas las comodidades de la ciudad, mezclaron los elementos para crear mestizaje en los espacios compactos y densamente poblados: mestizaje urbano, donde encontrar todo tipo de edificios, de comercios y de servicios, y mestizaje social. En estos espacios, los peatones y los ciclistas gozarían de prioridad. Estos urbanistas se inspiraron en la organización de las ciudades medievales de gran densidad que prosperaron en Europa durante la Edad Media. Los gobiernos europeos, al igual que los de varias regiones de India y de Asia, recurren a estos urbanistas con el propósito de prevenir un crecimiento insostenible. Estos gobiernos compensan la supremacía perdida de las ciudades construyendo espacios de bajo impacto medioambiental. Hay algunos ejemplos manifiestos: Amersfoort, en Holanda, o Hammarby Sjostad y Adamstown en Suecia, entre otros. Estas “extensiones urbanas” tienen en cuenta el ordenamiento denso del espacio, el mestizaje urbano, los transportes públicos y el respeto a los peatones y los ciclistas.