miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA DESIGUALDAD PRODUCE INFELICIDAD

La felicidad no es sólo para autores de novelas románticas. Desde los grandes filósofos como Epicuro o Kant hasta sociólogos y economistas como Marx intentaron entender por qué el ser humano busca la felicidad como si fuera el último tesoro. Curiosamente, en 1789, cuando el pueblo oprimido de la Revolución echó a patadas al rey, cantaron:

"Libertad, fraternidad, igualdad". ¿Y felicidad?

El secreto de la felicidad resulta estar en la igualdad.

Ya se sabe que ser cada vez más rico no hace cada vez más feliz se llama la paradoja de Easterlin, nombre de un economista estadounidense, pero resulta ahora que cuanto más desigual es una sociedad, más negativas para su población serán las consecuencias.

Conclusión: la igualdad es el pilar de una sociedad mejor.

"La competencia entre los individuos es negativa para toda la ciudadanía"

Es la tesis que Richard Wilkinson y Kate Pickett desarrollan en

Desigualdad. Una análisis de la (in)felicidad colectiva (Turner Noema), que se publica ahora en España. "Los países en los que existen grandes diferencias entre ricos y pobres se ven afectados de manera negativa, porque se disparan las tasas de violencia, de embarazos de jóvenes no deseados, de población carcelaria; los resultados escolares y el sistema de sanidad empeoran",

resume Wilkinson.

Grecia, más feliz que EEUU

Este profesor de economía británico y su colega llevan más de 30 años analizando los efectos de las desigualdades en países capitalistas, ricos y demócratas. Y han llegado a resultados sorprendentes: Grecia, que no cesa de dar dolores de cabeza a los mercados internacionales, tiene un nivel de vida más bajo que Estados Unidos, pero los griegos viven mejor y más tiempo que los estadounidenses.

La razón no es la famosa dieta mediterránea, sino que el país heleno es menos desigual que EEUU.

La igualdad es el pilar de una sociedad mejor, según Wilkinson

Wilkinson y Pickett van más allá: en las sociedades ricas, la supervivencia no es una prioridad y

"las personas en situación de inferioridad están obsesionadas por el desprecio de los demás. En un contexto de competencia, piensan que consumir es la solución para mejorar su estatus social, lo que nos condena a una espiral sin fin de destrucción de los recursos y de contaminación. Nuestro análisis denuncia la lucha entre nosotros, porque valores como la amistad y la cooperación pueden mejorar la salud", analiza Wilkinson.

Sin embargo, escuchar a este profesor no debe llevar a confusión: no aboga por una sociedad socialista o comunista. "Ya conocemos los peligros de un Estado todopoderoso y mis estudios sólo se han planteado en economías de mercado", insiste. Entonces, ¿qué debemos o podemos hacer para que haya menos desigualdades?

Wilkinson y Pickett proponen tres soluciones:

- mejorar la redistribución de los impuestos,

- fortalecer los sindicatos y, sobre todo, buscar

- "modelos de democracia económica", en los que "los trabajadores también son miembros del comité de dirección, son dueños de la empresa".

El profesor es un científico hasta la última uña. "Vengo de una familia progresista cuáquera, que luchó contra la esclavitud y para la igualdad de género. Pero no soy religioso, creo más en acciones cotidianas para hacer algo con mi vida, interactuar con otras personas". Y confiesa: "La felicidad en sí no es mi objetivo".


Cómo las sociedades menos igualitarias no son solamente perjudiciales para los más pobres, sino para casi todo el que vive en ellas.

El libro, escrito por dos investigadores británicos, nos muestra las grandes desigualdades de las sociedades modernas y se centra en los datos recogidos sobre once diferentes tipos de problemas sociales y sanitarios, entre ellos la enfermedad física y mental, el abuso de drogas, la educación, la falta de vida comunitaria y la violencia, para demostrarnos que casi todos los problemas actuales ocurren con mayor frecuencia en las sociedades menos igualitarias y afectan de forma negativa a todos los que viven en ellas.

El libro muestra también datos sobre cómo el conseguir más igualdad en los países ricos puede contribuir a la desaparición de las desigualdades entre países ricos y pobres. Según los autores, una sociedad más justa favorece la adopción de medidas políticas para combatir el calentamiento global y otros problemas actuales de índole ecológico. Por último, el libro señala “los remedios”, las distintas formas en que se puede mejorar el comportamiento de la sociedad para lograr que sea más igualitaria.

El libro presenta datos impactantes y revela que si Gran Bretaña fuera tan igualitaria como los más igualitarios de entre los países ricos (Japón, Noruega, Suecia y Finlandia), los niveles de confianza aumentarían en dos tercios, la tasa de homicidios descendería un 75%, todos los trabajadores podrían tener el equivalente a casi siete días al año más de vacaciones cada año y los gobiernos podrían cerrar prisiones en todo el país.

Los datos recogidos para este libro provienen de fuentes reconocidas, como son el Banco Mundial, La Organización Mundial de la Salud, las Naciones Unidas, UNICEF y la Oficina Estadounidense de Censo y han sido utilizados por los autores para crear un nuevo enfoque sobre cómo mejorar la calidad real de la vida, no solamente para los pobres, sino para todo el mundo.

Los autores de este libro, Richard Wilkinson (Profesor Emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nottingham y Profesor Honorífico de la Universidad de Londres) y Kate Picket (Investigadora del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud y catedrática de la Universidad de York) han fundado The Equality Trust, un centro informativo mediante el que pretenden reducir las desigualdades de ingresos y bienestar haciendo comprender al público los efectos dañinos de estas desigualdades en la sociedad.

The Spirit Level will also be published later this year in Brazil, Japan, Italy, Spain, Sweden, Portugal, Germany, Turkey, Korea and Yemen.


http://www.equalitytrust.org.uk/resource/the-spirit-level